OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¡Un «Tamayazo» a la murciana…!»

Pedro Manuel Hernández López: "¡Un "Tamayazo" a la murciana…!"

Aunque, en principio y también al final, por qué no, el “tamayazo a la murciana” les pueda sonar a una de las múltiples, variadas y riquísimas “tapas” que suelen ofrecer la mayoría de los bares murcianos a propios y a extraños, en esta ocasión no se trata de ninguna delicatesen de la gastronomía murciana hábil, sutil y estratégicamente colocada en las barras de sus bares y restaurante típicos. No, no es ninguna tapa especial, aunque posiblemente a partir de hoy, 12 de marzo de 2021, cualquiera pueda pedirla en los bares de sus respectivos barrios…y aunque les parezca mentira, incluso se la puedan servir. Ahora bien, no me pregunten su composición, ni su forma, ni su color, ni su estado térmico, porque sinceramente no sabría decírselo, ya que de momento como tal tapa “el tamayazo a la murciana” no existe.

Si no es una tapa típica de la “güerta murciana”, todos Uds. estarán pensando, al menos eso creo, en aquel 30 de junio de 2003, cuando dos diputados socialistas de la Asamblea de Madrid, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, se abstuvieron durante la sesión de investidura del que, por representación, iba a ser presidente de la Comunidad madrileña, Rafael Simancas (PSOE), y convirtieron en máxima dirigente regional a Esperanza Aguirre (PP). Desde entonces todos los medios de comunicación escritos y digitales han acuñado y bautizado aquello como “tamayazo”, calificativo con el que desde entonces se resume y sobrentiende la traición de uno o varios miembros de un partido hacia una decisión adoptada por su dirección para conseguir un acuerdo parlamentario, por lo general, la elección de un presidente, bien del Gobierno, Comunidad autonómica o Parlamento correspondiente.

Desde hace 18 años este término político había permanecido arrinconado, que no olvidado, en los artículos que en su momento circularon a raudales por todas las ciudades y pueblos de la geografía de España, hasta que como digo, un viernes 12 de marzo de 2021, ha vuelto a copar todas las rotativas de los diarios escritos y las columnas de los digitales. Y mire Ud. por dónde, esto ha ocurrido en Murcia, en la huerta de Europa, en la Murcia del viejo refrán castellano—que la verdad sea dicha, flaco y poco favor les hizo, les hacía y les hace a los murcianos—de “Mata al rey y vete a Murcia”. Como seguramente una gran parte de los lectores ni conozcan el refrán ni su origen, me permito la licencia de explicarlo brevemente.

Históricamente el Reino de Murcia formaba frontera natural con sus sierras montañosas con el reino de Granada y por sus constantes escaramuzas moras estaba bastante despoblado en comparación con el resto de territorios de la Península Ibérica. Según cuentan las crónicas del momento, el rey Jaime I el Conquistador, en el año 1244, dejó 10.000 aragoneses en Murcia para su ocupación, repoblación y defensa frente a las continuas incursiones de los moros granadinos…A pesar de todos los privilegios concedidos a las órdenes militares (Temple, Caravaca, Moratalla, Valle de Ricote, Abanilla, etc…) en las zonas fronterizas la población no termina de crecer ni de asentarse por esas frecuentes incursiones granadinas. Tuvo que ser su yerno, Alfonso X el Sabio, y a través de un privilegio real, es decir “perdonar todas las deudas con la ley, tanto de robo como de sangre, acaecidas en cualquier reino de España a cambio de repoblar la frontera murcianogranadina y defenderla aun acosta de la propia vida”.

Este privilegio fue derogado por el propio Alfonso X a petición de su suegro Jaime I, con motivo de la muerte de su primo en un duelo por el amor de Isabel, que había prometido casarse con dicho primo, pero se enamoró de otro mozo que mató al primo real y al enterarse de que estaba siendo buscado por la justicia, se refugió, al amparo de ese privilegio, en el reino de Murcia. Enterado y enfadado el rey Jaime I le pidió a su yerno que suprimiera dicho privilegio “no sea que fueran a matar al Rey e irse a Murcia”. Tal evento acabó dando origen a la frase del refrán que nos ha llegado a través de la historia y de la tradición y a la famosa leyenda negra de que todos los murcianos eran poco menos que facinerosos y huidos de la justicia.

Pues sí, en esta Murcia barroca, la de imagineros universales (José Salzillo), la de playas paradisíacas, la de la única y singular laguna salada de Europa, la de su variada y rica gastronomía, la de su abundante y majestuosa huerta de naranjos y limones, la más rica de Europa, la de sus soberbios caldos jumillanos y la de sus artesanos muebles yeclanos, entre otras muchas cosas y por supuesto, todas buenas, etc., etc. es donde, con la llegada –desde Madrid y por la vía rápida– de un alto cargo de Génova, “un señor de Murcia”, se ha pergeñado el segundo tamayazo de la historia política de España.

Tres de los seis diputados regionales de C´S, que el día anterior habían ratificado con su firma el compromiso con su partido para, de común acuerdo con los diputados socialistas de la Región, moverle el trono al presidente López Miras (PP). Estos, tras mantener unas conversaciones con el “señor de Murcia”–llegado desde Madrid por la vía rápida– van y se echan a tras de lo firmado el día anterior y registrado en la Asamblea Regional de Murcia. Sin saber por qué arte de birlibirloque han reculado y lo que en un principio era un SÍ– tan grande como la pirámide Keops– a la Moción de Censura contra el presidente de Murcia, después de las enigmáticas y crematísticas propuestas del “señor de Murcia”–venido de Madrid por la vía rápida– ahora es un NO mayúsculo y en toda la regla.

Después y–no ha tenido que pasar mucho tiempo– sí que lo hemos sabido con puntos y comas, para vergüenza y escarnio de los unos, “los dantes”, y de los otros, “los tomantes”. Y aquí sí vale aquello de lo del chiste del juez que rectifica al acusado y le dice: no se dice semos, sino somos, a lo que éste le responde ¿Ud. también sr. Juez? Pues eso, que según la ley… tanto es el que da como el que toma. Esto vale también en esta ocasión para todos y cada uno de los protagonistas mullidores de esta cainita traición preñada de pingues prebendas en forma de tres Consejerías que traducidas al “poderoso caballero” y contabilizadas en el “ábaco” personal de cada uno de ellos les va a suponer un sueldo de 74.000 euros brutos al año. ¡Poderoso caballero es don dinero!

Como habrán podido comprobar, en la vida y sobretodo en Política, todo tiene un precio—bajo, medio, o alto dependiendo lo que uno quiera vender y el otro quiera comprar– pero todo se vende y todo se compra. Pagando un precio pactado (justo o injusto, según se mire) puedes comprar o vender tu libertad, tu honra, tu salud, tu honor, tu ideología, tu moral e incluso tu convicción religiosa, como ocurría en el famoso rastro, cantado por Patxi Andión: “somos todo lo honrados que usted quiere creer / se revenden conciencias / le compramos la piel / le cambiamos la cara, le compramos a usted / y si quiere dinero se lo damos también / una, dos y tres, una, dos y tres / lo que usted no quiera pa´ mi rastro es…”

Después de consumar su inesperada felonía al grupo parlamentario de C´S, la vicepresidenta, la ya ex afiliada al partido naranja, ha manifestado y ratificado en comparecencia junto al presidente de Murcia lo siguiente:

“El martes firmé la Moción de Censura por disciplina al partido, ya que no hay argumentos que la justifique”. Ha llegado incluso a decir que “a ella no la eligieron para entregar el Gobierno de Murcia a Pedro Sánchez, ni para traicionar a los murcianos por puras ambiciones personales”. Defendiendo que representa “al partido que firmó con el PP el acuerdo de 2019 y que así se lo han transmitido afiliados, cargos públicos y concejales, ya que en estos momentos es la actitud más responsable y coherente”.

Pero claro, durante este ardor guerrero, se ha olvidado por un momento, que las hemerotecas existen—y que están ahí, para bien y para mal, para recordarnos lo que en su día dijimos, enfervorizados por otros ardores guerreros muy distintos a los de ahora, y que si nos los recuerdan no habría colores en el arco iris capaces de reflejarse en nuestra cara. Esta señora se olvida de lo que afirmaba y defendía–con vehemencia, ahínco y entusiasmo– y que fue recogido y publicado en todos los medios de comunicación, tanto regionales como nacionales, muchos meses antes del pacto con el PP en el 2019:

“Mi objetivo fundamental y el de mi formación naranja, durante toda la campaña electoral, ha sido, es y seguirá siendo siempre acabar con 24 años del PP de Murcia en la Región”.

Todo esto lo dijo cuando lideró las conversaciones tras las elecciones autonómicas de 2019 y mantuvo abierta una negociación a dos bandas con el PSOE de Murcia para formar un Gobierno de coalición, pese a que la dirección nacional de Ciudadanos, entonces encabezada por Albert Rivera, ya había designado como su socio preferente al PP para coaligarse. Echando mano de las hemerotecas, encontramos también que esta misma semana la vicepresidenta Franco y los otros dos tránsfugas, Miguelez y Álvarez rubricaron lo siguiente en franca alusión al PP:

“La definición de corrupción es muy sencilla: el abuso de un poder público para beneficio privado (referencia directa a los altos cargos y funcionarios del Servicio Murciano de Salud vacunados contra el Covid-19 saltándose todos los turnos para inmunizarse y conocido en todos los medios como vacunagate). Si uno está abusando del poder público para beneficio privado, que no tiene por qué ser económico, esto es pura y llanamente CORRUPCIÓN (con mayúsculas).

Podría seguir llenando folios y folios sobre la traición, felonía y deslealtad pergeñada por los tres diputados y militantes de Ciudadanos contra sus propios compañeros de partido en la Moción de Censura contra el presidente del Gobierno del PP en Murcia, a favor y en contra de unos y otros, pero creo que ya, todo esto y más, ha sido y va a seguir siendo publicado por la prensa para conocimiento de la ciudadanía y escarnio, vergüenza y afrenta de unos y de otros…

Por eso, para terminar quiero recalcar dos cosas: una, que en política todo es posible, que todo se vende y todo se compra y que lo único que varía es el precio, que depende más que de los vendedores de los compradores, que son los que pagan; y dos, que si viene por la región de Murcia y les apetece tomar en cualquier bar una “estrella de Levante” fresquita (nuestra rica cerveza) prueben a pedir de tapa para acompañarla un “tamayazo a la murciana” pues a lo mejor tiene suerte y les sorprenden con una tapa especial y exclusiva de Murcia.

Pedro Manuel Hernández López, es Médico jubilado y Periodista.

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