OPINIÓN

Antonio Sánchez-Cervera: «Churruca, Gravina y Cervera: 3 marinos de la historia de Europa»

Antonio Sánchez-Cervera: "Churruca, Gravina y Cervera: 3 marinos de la historia de Europa"

Cataluña y Baleares tenían que estar entre las diez mejores y más ricas regiones europeas, sin embargo, ¿por qué no se encuentran en esa tabla privilegiada de prosperidad ciudadana? ¿Hay causas que lo justifican?

Por un lado, muchas de sus gentes, otras no, padecen la enfermedad del terruño localista, del provincialismo o del cantonalismo exacerbado, quizá, heredado de la tradición de sus mayores sin una visión cosmopolita más allá de los estrechos límites de sus tierras. Por otro, una parte de la clase política, muy insolidaria, sufre otra afección más interesada de tirria ideológica y de aversión a la integración, por temor, exclusivamente, de perder influencia y poder político. Ese conjunto de parámetros, no solo impiden, en gran medida, en términos socioeconómicos, el progreso, sino que impulsan la caída de la inversión y la producción y, como consecuencia, el bienestar ciudadano.

Así las cosas, Baleares, por ejemplo, está en un alarmante declive social y económico que afecta de manera muy directa a su colectividad, con unas consecuencias impredecibles, sobre todo, para una gran parte de la población que se encuentra en ese tramo de la juventud y de la mediana edad.

Ahora, se intenta cambiar los nombres de unas cuantas calles de la ciudad de Palma y, entre otras, las de tres prestigiosos marinos: la del vasco Churruca, la de Gavina, nacido en Palermo y de origen siciliano y la del almirante Cervera, que nació Medina Sidonia (Cádiz). Lo significativo, lo relevante que une a este trio de prestigio histórico para cualquier país europeo que se precie, es que, acataron, en contra de su sabio criterio profesional, el cumplimiento legal y constitucional de lo que fue ordenado por la autoridad superior: Churruca y Gravina perdieron la vida como consecuencia de la batalla de Trafalgar frente a la escuadra inglesa porque obedecieron las ordenes de mal gobierno del jefe de la escuadra franco española, del inepto y repudiado por Napoleón, el marino francés, Pierre Charles Silvestre de Villeneuve; Cervera, cumpliendo el mandato del gobierno de Sagasta, a sabiendas de que la escuadra española frente a la norteamericana iba “a un sacrificio tan estéril como inútil”.

Retirar las placas de los ilustres marinos, no solo supone un desconocimiento interesado de quienes fueron esos leales servidores del Estado, sino contraría el propio objeto de la Ley de 2007 de Memoria Histórica, cuando establece la supresión de aquellos elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.

Nuestra memoria se alimenta de la historia y el libro de los recuerdos sigue abierto y nosotros, los que vivimos ahora, somos la mano que sujeta la pluma.

Honremos a nuestros héroes.

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