Bajar impuestos en Cataluña y subirlos en Madrid

Desvelado el ‘plan secreto’ del socialista Sánchez de cara a las elecciones: dañar Madrid

Erosionar a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y de paso satisfacer a sus socios de moción de censura y de legislatura se ha convertido en la principal obsesión del líder del PSOE

Desvelado el 'plan secreto' del socialista Sánchez de cara a las elecciones: dañar Madrid
Pedro Sánchez (PSOE) e Isabel Díaz Ayuso (PP). PD

Ha sido una constante durante los dos pasado años y tiene toda las trazas de ser el eje sobre el que articula toda su campaña el socialista Pedro Sánchez: acoso financiero, cuestionamientos públicos y zancadillas sanitarias a Isabel Díaz Ayuso.

Y como objetivo, dando ya casi por supuesto que el próximo 4 de mayo, en las elecciones autonómicas madrileñas, el PSOE y sus compinches se llevarán un buen revolcón y ganará el centroderecha con holgura, forzar una subida de impuestos en Madrid y bajarlos en Cataluña, para poder seguir contando con sus socios separatistas cuando lleguen las generales, lo que podría ser bastante antes de lo previsto.

A sus otros compadres y en concreto a los nacionalistas del PNV y a los proetarras de Bildu, los tiene ya Sánchez contentos transfiriendo desde cárceles a paradores y despachando semanalmente cinco terroristas presos a prisiones cercanas al País Vasco.

No es algo novedoso esteplan secreto‘, pero va a intensificarse.

El listado de agravios que ha sufrido la capital de España en beneficio de Cataluña durante el mandato de Sánchez es demostrativo de que perjudicar a esa primera comunidad se ha convertido en el objetivo preferente del Partido Socialista en su intento de recuperar poder autonómico.

La que expone este 18 de abril de 2021 el diario ABC no es una retahíla virtual de decisiones del Gobierno que darían por sí mismas motivos justificados para que Madrid se comportase con el mismo victimismo lacrimógeno que siempre ha demostrado el independentismo catalán en su exigencia de privilegios frente al resto de autonomías.

No lo es. Es una cascada escandalosa de datos objetivos y fácilmente contrastables, basada en un castigo ideológico, político y socioeconómico a la comunidad que más contribuye al PIB nacional.

En menos palabras, Pedro Sánchez perjudica a Madrid a sabiendas de que gobierna el PP desde hace veintiséis años y de que sistemáticamente se le atraganta a la izquierda en las urnas.

Por eso, señalar a la actual presidenta, Isabel Díaz Ayuso, y de paso satisfacer a sus socios de moción de censura y de legislatura se ha convertido en la principal obsesión de Sánchez.

El Gobierno no explica por qué margina a Madrid, por ejemplo, con el reparto de fondos de la Unión Europea, ya que esta comunidad recibe el 13 por ciento y Cataluña, el 17, lo que se salda con 422 millones de euros menos. Tampoco explica por qué sale agraviada en la distribución de los fondos estatales para empresas, ya que hasta un 30 por ciento del dinero se transfiere a la Generalitat catalana, regándola con 1.000 millones de euros frente a los 679 destinados a Madrid. Ni por qué recortó de 5.000 a 1.000 millones el plan de Cercanías diseñado en 2018.

O por qué en sus primeros presupuestos inyecta a Cataluña un 60% más de inversiones públicas, o por qué ataca la escuela concertada, que en Madrid aglutina a casi 400.000 alumnos.

Agravios innumerables hay incluso en la compra de material sanitario durante la pandemia, y en la justificación de por qué Madrid fue la última autonomía en acceder a la fase 1 de la desescalada.

Agravio hay en la imposición a esta autonomía de un estado de alarma a la medida de Moncloa que el Tribunal Superior de Justicia declaró ilegal, o en las razones de qué el aeropuerto de Barajas ha sido un coladero del virus pese a las advertencias desesperadas de la Comunidad. Ni Pedro Sánchez ni ninguno de sus ministros han pasado un solo minuto en el hospital Isabel Zendal o en una residencia de ancianos de Madrid, pero sí han tratado de torpedear las medidas adoptadas por Isabel Díaz Ayuso en favor de la hostelería regional.

Sin embargo, no parece estar sirviéndole tanto esfuerzo por ahogar a Madrid mientras Cataluña recibe un dinero que mayoritariamente dedica a gasto identitario.

Cuando la ministra de Hacienda anuncia una batería de medidas de ‘armonización fiscal’ diseñada para dar un sablazo a los madrileños, y a las pocas horas es desautorizada por la vicepresidenta económica de su propio Gobierno; o cuando Ángel Gabilondo niega que vaya a subir los impuestos que sí le exige Sánchez, el resultado no deja de ser un reconocimiento implícito de que en el PSOE hay un debate fallido sobre la idea de que dañar a Madrid es inútil en términos electorales.

Quizás el PSOE debía valorar si esa es la razón por la que lleva más de dos décadas sin gobernar.

Mejor le iría si ‘armonizase’ como en el País Vasco o Navarra.

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