OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¡No pasarán!»

Pedro Manuel Hernández López: "¡No pasarán!"

Sí. El título suena a guerra civilismo e incluso a un estado prebélico. Parecía que la división de las dos Españas– sellada y olvidada con la Constitución de 1978– había sido eliminada de la memoria y del corazón de todos los españoles sin excepción. Pero no, vista la evolución de los acontecimientos políticos, económicos y sociales de estos últimos años y, sobretodo, a partir del 2008–cuando llego a la presidencia del Gobierno el nefasto ZP, alias “Bambi”–da la impresión de que lo que todos suponíamos ya olvidado y desterrado, para siempre, e incluso lo dábamos por hecho, seguía latente en la conciencia colectiva de algunos, por cierto, muy interesados en que la llama de este sentimiento de guerra civilismo siga viva y encendida al grito de ¡a las barricadas y no pasarán! Este ambiente se ha enconado y enrarecido mucho más desde que nuestro presidente Sánchez duerme a pierna suelta en compañía del exvicepresidente Iglesias y de sus compañeros de la extrema izquierda fascista (nacionalistas, bilduetarras y separatistas)

Ya se han encargado y, muy bien, los socios en el Gobierno del presidente Sánchez de avivar los rescoldos socialcomunistas y separatistas para que de nuevo vuelvan a oírse por doquier y cada día, con mayor frecuencia e intensidad, los calificativos de “fachas”, “franquistas” y “ultra derechistas” a todos los partidos de la oposición y a los que no piensan igual que ellos. En contraposición, los atributos de “demócratas”, “progresistas” y “socialdemócratas” se los reservan–con especial dedicación y devoción—para todos los miembros de este Gobierno de coalición de izquierda y sus votantes. En este preciso momento, mientras estoy escribiendo el artículo, veo en Antena- 3 una noticia de última hora en la que la señora Adriana Lastra—la vocera del PSOE en el Congreso–, acaba de gritar en un mitin ““¡No vais a pasar! Al Fascismo:

¡No vais a pasar, se acabó!”, –al que han acudido los “supuestamente amenazados de muerte”: Iglesias, Marlaska (por supuesto sin Grande, pues hace muchos años que dejó de serlo) y Gámez, ¡nada más y nada menos que la Directora General de la Guardia Civil! ¿Dónde queda a partir de ahora la “neutralidad política” de la Dirección General de la guardia Civil a la que representa y, ésta a su vez, a todos los españoles? Sr. Sánchez, ¿lo que ha hecho esta mañana la Sra. Gámez asistiendo al mitin del Sr. Gabilondo, no es saltarse una línea roja y muy gorda? Ya, ya, no me responda. ¡Es normal que vean y señalen la “pajita” en el ojo de los que ustedes llaman “fascistas” y “franquistas, pero que no vean la “viga” en los ojos de sus amigos y conmilitones!. Ya lo dijo usted en una entrevista televisiva: ¿el Estado, la Fiscalía…? ¿de quién dependen…? Con usted, señor Sánchez, nada debe extrañarnos, pues ¡de aquellos vientos, estas tempestades! ¡Y lo que nos queda!

“¡No vais a pasar! Al Fascismo: ¡No vais a pasar, se acabó!”, ha vociferado como una energúmena la Sra. Lastra. Solamente le faltó– para conseguir el éxtasis político– que por megafonía sonasen la música y las estrofas del himno anarco sindicalista “A las barricadas”:

“El bien más preciado es la libertad /Hay que defenderla con fe y valor /Ante la bandera revolucionaria /Suena el triunfo de nuestra emancipación/ A las barricadas, a las barricadas /por el triunfo de la confederación”

Desde que lo gritó, desgañitándose, aún no he conseguido saber qué es lo que ha querido decir. ¿Quiénes no van a pasar y, de dónde a dónde? ¿Los fachas y franquistas porque no votan ni al PSOE ni a Unidas Podemos? ¿Qué es lo que se acabó…? ¿La mentira, la deshonestidad y la ineptitud o tal vez, la democracia, la libertad, la justicia y el estado constitucional de derecho y de bienestar…? Vuelvo a tenerlo muy claro: ¡quien no vota al socialcomunismo—entiéndase a Pedro Sánchez– y no “les baila el agua”, es un franquista, un facha de extrema derecha y un “filo nazi”! Por cierto, este insulto es uno de los preferidos de su ex vicepresidente Iglesias.

Una vez más, vuelven a olvidarse–consciente y voluntariamente– del origen de la palabra “fascista”. Es preciso parar el engaño: ¡el fascismo siempre fue de extrema izquierda! Esta es la tercera vez que incido sobre esto, pero no me importa repetirme si con ello consigo que–estos pseudointelectuales e incultos de solemnidad– aprendan de una vez por todas que el término “fascismo”–recuperado por Benito Mussolini en la 2ª Guerra Mundial—está basado en la ideología de otro socialista declarado, Giovanni Gentile, filósofo neohegeliano, autor de la “doctrina del fascismo”, escrita conjuntamente por Mussolini e inspirada en las ideas de Hegel, Marx y Nietzsche. Gentile llegó a proclamar en múltiples ocasiones que:
“El fascismo es una forma de socialismo, de hecho, es su forma más viable”.

Señores del Gobierno: sepan de una vez por todas que el fascismo es en sí, un socialismo puro y duro basado en la identidad nacional. Niega que la violencia sea automáticamente negativa en la naturaleza y, por tanto, ven la violencia política, la guerra y el imperialismo como los medios idóneos para lograr una “regeneración” y rejuvenecimiento nacional. Socialmente es interclasista y antiindividualista, niega los intereses de la clase media e intenta suprimir la lucha de clases con una política paternalista, (ertes, eres, renta mínima vital, salario mínimo interprofesional, etc., etc.) y con un sindicato vertical y único en que tanto los trabajadores como empresarios obedezcan ciegamente las directrices superiores dictadas por el partido del Gobierno (reforma laboral, reforma del poder judicial, etc.). ¿Notan o no las semejanzas…? Creo que una vez más—y van tres– ha quedado suficientemente claro quiénes son los auténticos “fascistas”.

Lo de “supuestamente amenazados de muerte”–por parte de los que ellos catalogan, intencionadamente y con cierto desprecio, como “la extrema derecha” y, que todos sabemos muy bien a quienes se refieren—lo digo, porque hasta el momento y que se sepa, está todo denunciado ante la Comisaria General de la Policía Científica y ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, y la investigación sigue su curso. No obstante, hay que manifestar, alto y claro, que Vox–ese partido “ultraderechista” al que el señor Gabilondo, en un arrebato “totalitarista” al más puro estilo del nacionalsocialismo, ha animado a las masas a practicarle un “cordón sanitario”– al igual que el resto de partidos políticos, ha condenado rotundamente estas agraves amenazas y cualquier manifestación que incite al odio y al racismo. Son muchos los que piensan que en todo este asunto hay algo “raro, raro, raro”-como diría el fallecido padre de Julio Iglesias– y, más teniendo en cuenta la naturaleza de este Gobierno y sus miembros, con una tendencia compulsiva a mentirnos en todo y a todos, incluso cuando no nos mienten.

Como me viene como anillo al dedo, voy a traer a colación un verso y el estribillo de una canción del cantante argentino Ramón Bautista Ortega, más conocido como “Palito Ortega” y que se titulaba “Todo es mentira”:

“…Están los que viven mintiendo y están convencidos que dicen verdad. Y están los que dicen ser buenos, pero que están llenos, llenos de maldad…Todo lo que dicen es todo mentira, es todo mentira, mentira no más…”

Son muchas las voces que se han levantado condenando dichas acciones. Estas nos recuerdan los años de “plomo” del País vasco y a los peores de la historia reciente de España. En democracia solo debe haber “adversarios” políticos, nunca enemigos, por mucho que algún destacado miembro del gobierno se desgañite en jalear a sus mesnadas para que ataquen con saña e inquina a las Fuerzas y Cuerpos del Orden y Seguridad del Estado (FFCCSE). Según palabras textuales del señor Iglesias “la policía no protege a la gente, son matones al servicio de los ricos”. Por si esta frase no fuese ya de por si constitutiva de un “posible” delito de odio, a esta le han seguido la del presidente Sánchez y, que al más puro estilo belicista, ha proclamado solemnemente que “Vox había cruzado una línea (¿?) y será la última que cruce”. Por su parte, el ministro del Interior ha manifestado—con esa voz casi apagada, pero alto y claro para que se oiga—que “el PP es una organización criminal” y se ha quedado impasible, como si hubiera dicho, esta mañana ha llovido. Jamás pensé que un juez que defendió la libertad y la justicia fuera capaz de tachar aun partido democrático y constitucional, como es el PP, de organización criminal. Claro, quizás tenga su explicación en ese dicho de la “Ley de la atracción: “Lo semejante atrae a lo semejante”.

Esto lo pueden decir, porque ellos– al igual que las amenazas e injurias al Rey y la quema de la bandera nacional en público– no lo consideran constitutivo de un delito de odio tipificado en nuestro Código Penal en su Art. 510, apartado primero. Sin embargo estos mismos fariseos consideran como un flagrante y claro delito de odio e incitación al racismo el cartel informador, colocado por Vox en la Estación de Atocha, en el que se puede leer una verdad, tan grande como la pirámide de Keops, y que lo único que hace es señalar y marcar una diferencia de trato social y económico entre lo que nos cuesta a todos los españoles cada “mena” al mes y lo que nos supone la pensión no contributiva de nuestros mayores. Aunque de todos es conocido el cartel de Vox, por si alguno no lo recuerda, me permito reproducirlo aquí: “Un Mena, 4.700 euros al mes. Tu abuela 426 euros de Pensión/mes”.

Me imagino que desde 1978–aparte de las amenazas de ETA—no uno, sino varios miembros de los distintos gobiernos habidos en España, e incluso en repetidas ocasiones habrán sido objeto de amenazas similares a las recibidas por Iglesias, Marlaska, Gámez y Maroto. Ahora bien, lo que me extraña y mucho, es que nunca salieran a la luz pública ni fueran publicadas “a bombo y platillo” por la prensa del momento y las cadenas de televisión. Flaco favor le están haciendo a la Seguridad del Estado y a sus ministros el frivolizar– con manifiestos fines electoralistas– con el tema de las “cartas amenazantes” y airear a los cuatro vientos que cualquiera pueda atentar impunemente y por correo a los altos cargos del Gobierno, incluido el presidente.

Por eso sigo pensando–como el Dr. Julio Iglesias padre—que “en todo este asunto hay algo raro, raro, y raro”, pues como nos cantaba Palito Ortega: “están los que viven mintiendo y están convencidos que dicen verdad. Y están los que dicen ser buenos, pero que están llenos, llenos de maldad…Todo lo que dicen es todo mentira, es todo mentira, mentira no más.” Espero y deseo que todo este feo asunto de las “cartas” se esclarezca, lo antes posible, y que no ocurra como en el luctuoso y aciago 11-M…Esto supondría nuevos asaltos a las sedes del PP y de Vox junto con un férreo cordón sanitario por parte de las extremas izquierdas que sustentan al Gobierno. “Solo los tontos miran el “dedo” que señala la luna”–como dice el viejo aforismo—y en este caso, el “dedo” ha sido el pobre controlador del scanner, al que la empresa lo ha apartado de su puesto de trabajo sin ninguna explicación e investigación pertinente al respecto, según ha denunciado el sindicato de UGT.

Pedro Manuel Hernández López es Médico jubilado y Periodista

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