OPINIÓN

Victor Entrialgo De Castro: «Uno sabe que ha pasado el malestar, cuando le duelen los dolores de siempre»

Victor Entrialgo De Castro: "Uno sabe que ha pasado el malestar, cuando le duelen los dolores de siempre"

Uno sabe que ha pasado el malestar, cuando le duelen los dolores de siempre.

Cuando Iglesias y Sánchez nos dejen en paz, nos volverán a molestar los dolores de siempre, que por su culpa tenemos abandonados. Nos preocupará de nuevo el reuma, acabar con la pandemia, arrancar el país, dar empleo a jóvenes y mayores, el turismo interior, los controles del dinero de Bruselas, los impuestos, la representación, la relación entre medios y poder político, la hostelería, la hoteleria y la industria del turismo en general, que sigue azotada por la pandemia.

Sin dejar de mirar de reojo, por supuesto, los viejos brebajes servidos en odres nuevos que nos ha traído esta gente, -separatismo y comunismo,- barricas de pócimas mágicas y bebidas espirituosas en las que sacian sus ansias de medrar, infiltrándolas incluso en los brazos de los más altos organismos del Estado.

Cuando desaparezcan del mapa político éstos infaustos personajes se irán como llegaron, de la noche a la mañana, y algunos tertulianos, políticos y periodistas, se verán obligados a recolocar sus perversas equidistancias entre quienes alientan la violencia y quienes han defendido siempre el orden constitucional.

Quienes han tratado de apoderarse del Estado y ponerlo a su exclusivo servicio, han tratado de dirigirlo contra la Nación. De la anamnesis del paciente no es difícil concluir el diagnóstico e identificar cuál es el mal que le aqueja y que desde que aparecieron con esas pócimas no ha hecho sino deteriorar su mala salud.

Las elecciones de Madrid, el hospital Zendal y la figura de Isabel Díaz Ayuso, una valiente que se ha hecho querer y que junto con otro grupo de valientes de VOX, parecen capaces de devolver a Madrid, y de paso al resto de la Nación, al menos al lugar adonde estábamos todos cuando aterrizaron estos personajes venidos de otro planeta.

España no es sólo Madrid, como Madrid tampoco es sólo Madrid. Ha llegado el momento de hacer posible lo necesario. Atajar las viejas pócimas y elixires mágicas que algunos se empeñan en inocular al país confundiéndolas con sus vacunas y permitir a la Nación ocuparse de sus problemas de siempre. Acabar con la pandemia y ocuparse de su historia clínica de siempre, eso es lo que quiere la Nación. Uno sabe que ha pasado un malestar, cuando le duelen los dolores de siempre.

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