OPINIÓN

Luis Quiles: «Y es verdad, Chelo. La campaña no miente»

Luis Quiles: "Y es verdad, Chelo. La campaña no miente"

Tal y como sucede en los programas de corazón, la política -al menos las campañas electoralesno tienen porqué basarse en la verdad. Es más potente hacerlo en la verosimilitud.

Y de esto hablaba con un amigo al comienzo de la campaña madrileña, de que la percepción de la realidad es mucho más fuerte que la propia realidad. La construcción de un marco mental que nos abstraiga de los problemas reales casi sin darnos cuenta y que nos introduzca, sin darnos apenas cuenta también, en el discurso de nuestro partido político favorito. Y es que tal como leí a Javier Sánchez hace pocos días en Twitter: Las campañas electorales se escriben con poesía y la gestión de gobierno en prosa. Por eso algunos políticos son poetas y otros novelistas.

Como si de aquellos juglares del Medioevo se tratase, algunos candidatos van de barrio en barrio cantando sus mejores poemas, no necesariamente para ganar, porque de hecho, hemos visto un claro caso de aversión a la derrota en esta campaña. Candidatos con más miedo a perder que ganas de ganar. Y es peligroso eso. Lo es, porque cuando el candidato tiene miedo a la derrota (si quieren ser candidatos algún día, deben saber que se puede perder. Que aquí se viene a jugar) y ese miedo se apodera de él; se suele tratar de que tu equipo de campaña modifique todas las estrategias posibles para meter a tu target en el marco que necesitas. Ya sea generando enemigos virtuales (algo peligroso para la posterior convivencia) o buscando un problema social que represente a parte de ese target y consiga posicionarte en titulares. Que al final es lo que cuenta, tener titulares. Salgo en portada, luego existo.

El problema de cambiar tu estrategia buscando enemigos virtuales, pasa por la verdad y la verosimilitud. Verán:

Actualmente, la palabra “verdad” es el octavo sustantivo más usado por los actuales líderes. Sin embargo, es el cuadragésimo cuarto para los líderes del futuro. (lo dice el Presidente de LLYC)

Aquí influyen dos cosas: La primera es que se da más importancia a lo verosímil y la segunda es que los discursos de muchos líderes están obsoletos.

Aristóteles en “Retórica” nos habla de tres tipos de discurso: El discurso deliberativo, el judicial y el demostrativo.

A mi juicio, la campaña madrileña se ha basado en dos. En el deliberativo y el judicial. Y estos discursos tienen sus fundamentos. Mientras que el deliberativo se orienta al futuro, en la persuasión, la disuasión, se mueve en lo útil, en señalar lo perjudicial y además, usa constantes analogías

El judicial por su parte busca encuadrarse en el pasado. En hablar de lo justo e injusto mediante ataques y defensas.

Cualquier discurso político debería construirse usando esos tres tipos de discurso a la vez, como evidentemente acostumbramos a ver. Pero en esta campaña como ya digo, se han centrado en dos y los han marcado bastante en sus palabras y activismo militante.

Y es en base a estos discursos que se construye una campaña. Lo principal es construir sobre lo que tienes que decir y tratar de convertirte en líder. Que tus palabras te lleven al liderazgo ¿verdad? Si uno no se ve líder, si no da es impresión, si tiene aversión a la derrota, pasa lo que ya he dicho, se buscan enemigos.

Pero es que los liderazgos tienen mucho de psicología, sobre todo de la personalidad de uno mismo. Kolakowski, filósofo, dijo sobre los liderazgos y la autoridad: “Yo me someto a la autoridad de un líder carismático no por convicción, sino por el poder de su personalidad”

Karl Marx en esto difiere con Leszek. Marx cree que los liderazgos no se forjan por aspectos personales, lo hacen por hechos históricos.

Para mí, un liderazgo se forja gracias a una conjunción de ambas opiniones. Una personalidad atractiva, que te haga seguir a esa persona donde sea y, evidentemente, el poder de un hecho histórico que haya ayudado a ese candidato a mostrar que tiene ideas, que tiene un proyecto y que sobre todo no carece de valor. Un líder a fin de cuentas.

La campaña actual ha sido verdaderamente interesante en cuanto a los posicionamientos estratégicos, los movimientos de cada candidato e incluso la trascendencia nacional de todo lo que en ella ha ocurrido. Y así ha sido, la campaña ha trascendido Madrid. Tanto, que creo que ya hay quien está preparando adelantos electorales para tratar de salvar trastos ante el avance de la conjunción de derechas en Madrid. De ahí que se haya buscado construir con la inseguridad un relato electoral. La foto de colón ya no es útil y unos y otros tienen que construir un mensaje nuevo que vuelva a convencer a los votantes que este 4 de mayo han virado de una manera, permítanme el adjetivo, brutal, algunos barrios y municipios.

El anticipo de un cambio de ciclo, sí. Pero no conquistas nada con una ensalada, se requiere acción no conformismo y algunos líderes nacionales además de carecer de credibilidad hoy en día, viven instalados en la resignación. Los votos no caen del cielo. Tampoco de Madrid.

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