OPINIÓN

Anián Berto: «El revoloteo del cuervo carroñero bolivariano que no anidó en España»

Anián Berto: "El revoloteo del cuervo carroñero bolivariano que no anidó en España"

La estafa no caló en Madrid. El cielo se toma por consenso, no por asalto.

Ahora, precisamente ahora, los comunistas se dan cuenta que ‘Iglesias y su Podemos es una estafa’. Según ha trascendido públicamente a través de sus propios protagonistas y manifestaciones de dirigentes y candidatos a las pasadas elecciones de Madrid, y que refleja la prensa en titulares estos días. Han tenido que demostrar las urnas el fiasco político de Unidas Podemos, la calamitosa decisión de Izquierda Unida de confundirse con este grupo de espabilados del 15-M, los indignados y el trilero político, oportunista y fantasmagórico Pablo Iglesias.

Son los veteranos comunistas del PCE los que se han percatado de la ‘estafa’, en un intento desesperado de recuperar sus postulados y credos propios. Eso sí, tarde. Ha tenido que oirse ‘el puñetazo en la mesa’ de Isabel Díaz Ayuso en los comicios de la Asamblea madrileña. La Comunidad de Madrid puso las cosas en su sitio y terminó con el revoloteo del ‘cuervo carroñero’ y el sueño bolivariano que no anidó en España.

El proyecto podemita hacía aguas por todas partes. Los intereses exclusivos para beneficios propios de la pareja de Galapagar, Irene Montero y Pablo Iglesias se hacían evidentes. Estos fundadores podemitas se convirtieron en líderes exclusivos después de ser aislados por sus propios compañeros creadores de la estrategia. Este grupo de politólogos al uso que pretendían ‘asaltar los cielos’, llegar a la política para acabar con ‘la casta’ e implantar un nuevo orden en la gestión de España para ‘defender los intereses del proletariado’ y terminar con la burguesía. Un intento de sanear la política, que ha terminado por aliviar, y de qué manera, el patrimonio y las cuentas de Pablo Iglesias. La política le ha retirado, pero se marcha con 500.000 euros de dinero público. Y lo que ‘te rondaré morena’, con carácter vitalicio y amor perpetuo.

El plan político de Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, Tania González, Miguel Urbán y Teresa Rodríguez, con la unión de Pablo Echenique y Luis Alegre, se fue desmoronando y la mayoría de ellos empezaron a discrepar y separándose del líder Pablo Iglesias. Desaparecieron en estampida, aunque algunos (y algunas) continúan y se abrazan a Más Madrid, que no a más España, más bien a Más País. Un refugio para añorantes, descorazonados y engañados podemitas, que están dispuestos a no deponer sus ideas obsoletas y populistas de extrema izquierda, aunque les pase una apisonadora por arriba. Intereses haberlos haylos.

Pablo Iglesias pretendía elevar al partido hasta el Gobierno. Y así lo hizo, aunque en medio de la distorsión de anticapitalistas y políticas anexas a Simón Bolívar de Venezuela. Sistema político del dirigente ‘aprendiz’ (Maduro). Alumno aventajado de algunos de estos progres maestros españoles. Sin descartar al ex-presidente José Luis Rodríguez Zapatero y otros del PSOE, que igualmente asesoran la tormentosa gestión de Nicolás Maduro.

Quiso estar y estuvo en el Gobierno. Así sucedió gracias a la ‘jugarreta’ de Pedro Sánchez que se mintió, incluso, así mismo.

Podemos alcanzó el objetivo, representación de Estado y ostentar la vicepresidencia del Gobierno, mientras su pareja, Irene Montero, dirige el Ministerio de Igualdad. Se repartieron cargos entre los miembros de Podemos e Izquierda Unida. Su lider Alberto Garzón, ministro de Consumo, o Yolanda Díaz ministra de Trabajo y Economía Social.

Todo un éxito para una amalgama de ideas y personajes variopintos. Un batiburrillo que saltó por los aires cuando Iglesias quiso acaparar su poder, aparcar su presencia en el Gobierno y ‘salvar Madrid’ de la derecha. El tiro le salió por la culata y los madrileños le dieron un golpe de efecto callejero. Y es que, ‘quien mucho abarca poco aprieta’. Ayuso no es Sánchez, menos mal. Así que Iglesias no se atreve ni a recoger su acta cómo diputado de la Asamblea de Madrid. Le echan las urnas, por qué ‘De Madrid al cielo’, y se toma por consenso y no por asalto.

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