OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¡El inicuo sectarismo de Pedro Sánchez “a tope”! «

Pedro Manuel Hernández López: "¡El inicuo sectarismo de Pedro Sánchez “a tope”! "

La negación a la petición del Gobierno autonómico de Murcia, por parte del Ministerio de Transportes y del todo poderoso ministro Ábalos –hijo del torero “carbonerito” y famoso por el nocturno affaire aeroportuario “delcygate”–de que el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia sea denominado con el nombre del ingeniero murciano, “Juan de la Cierva y Codorníu”, ha causado todo tipo de reacciones, aunque ninguna al gusto de todos. En ellas no ha habido gamas de colores entre el blanco y el negro: o ha causado una alegría inmensa entre la mayoría de los murcianos y su gobierno o ha sido rechazada, de frente y sin condiciones, por los de siempre, por los socialistas, los podemitas y sus votantes. Estos con tal de oponerse, a veces, se oponen a la mismísima oposición. ¡Lo llevan en su naturaleza!

Para refrescarles un poco la memoria y, de paso, sacarles del oscuro cautiverio de la nefasta y vengativa “Ley de la Des-memoria Histórica y Democrática”, conviene recurrir al veraz e infalible testimonio de la Historia (con mayúsculas) y, en el caso que nos ocupa, mucho más, para hacerles salir del craso error y de la manifiesta incultura en el que su fanatismo, intolerancia y revanchismo político los tiene sumidos.

En cualquier libro serio de historia que se consulte, podrémos leer que D. Juan de la Cierva y Codorníu era hijo del abogado criminalista, político y empresario Juan de la Cierva y Peñafiel –que llegó a ser ministro en varias ocasiones y alcalde de Murcia– y de María Codorníu Bosch. De su infancia destaca el gran interés por el mundo de la aviación, y junto a su amigo, Tomás de Martín-Barbadillo, construyó pequeños modelos capaces de volar. En los años previos a la dictadura de Primo de Rivera obtuvo escaño de diputado a Cortes por Murcia, si bien, apenas mostró especial interés en esta labor política.​

En la republicana y totalitaria lista confeccionada, por la “Cátedra de la Des-memoria Histórica”, a petición de la alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid –la liberal, progresista y demócrata, Manuela Carmena– dentro del “plan de revisión” de los nombres de las calles de la capital, han habido representantes de todos los ámbitos de la vida cultural española durante los años del franquismo: artistas como Salvador Dalí, periodistas como Fernández Cancella y escritores como Josep Pla…En ella, también figura el nombre del inventor español y murciano más reconocido de la historia: Juan de la Cierva y Codorníu. Como contaban los autores de esa lista a “El País”, el criterio para confeccionarla ha sido estrictamente “histórico” (¿..:?): “gente que estaba relacionada de una manera u otra con el antiguo régimen del dictador”. Si ustedes no se lo creen –yo menos– y más conociendo como se las gastaba, ideológicamente hablando, la entrañable “abuelita” de Madrid. No olviden que “esos son sus principios” y –ya sabemos—que si no nos gustan, tienen otros mucho peores e intransigentes.

Los meses previos al golpe militar, Juan de la Cierva se encontraba en Inglaterra. Desde allí, a principios de julio de 1936, al estallar la guerra civil asesoró a las fuerzas sublevadas para que estas consiguieran el alquiler de un avión, el DH.89 “Dragon Rapide”, que habría de llevar al general Franco desde Gando (Gran Canaria) a Tetuán (Marruecos español) para tomar el mando del ejército del norte de África. Sin embargo, poco más hizo De la Cierva por ese bando, o por el contrario, ya que nunca habló directamente con el que luego sería el dictador Francisco Franco. El contacto se produjo a través del corresponsal de ABC en Londres, sin que –hasta el momento—ningún historiador serio y objetivo haya confirmado nunca, si Juan de la Cierva era conocedor del destino del avión, máxime cuando falleció en diciembre de 1936 y llevaba años viviendo en Londres y alejado de la política nacional. Irónicamente, el ingeniero e inventor murió en un accidente aéreo, poco después: el 9 de diciembre de 1936, cuando el avión en el que volaba, de Londres a Ámsterdam, se estrelló en el aeropuerto, durante la maniobra de despegue. Todos estos datos biográficos –que se pueden encontrar fácilmente en cualquier libro de historia, siempre que haya sido escrito con un mínimo de rigor histórico y científico– parece ser que no han sido tenidos en cuenta por ningún miembro de la afamada y ya citada “Cátedra” y, mucho menos, por el investigador principal, el catedrático y profesor Ángel Viñas. Esto me demuestra una vez más, que con independencia de los estamentos y organismos gubernamentales de que se traten, sus dirigentes y máximos responsables “son siempre lobos de la misma camada, aunque lleven collares distintos”.

La negativa del “embaucador” ministro Ábalos –sí, ese que en la famosa y ya histórica madrugada acudió deprisa, corriendo y amparándose en la oscuridad al aeropuerto internacional “Adolfo Suarez”, de Madrid, a recibir a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a sus enigmáticas valijas, cuyo arcano contenido sigue siendo, hoy por hoy, una incógnita—no ha caído nada bien ni en Murcia ni en la Asamblea Regional que la aprobó, aún con los votos en contra de Podemos y del PSOE o como le viene llamando, mi buen amigo y colega, José Manuel García Albarrán, columnista de Opinión en “Periodista Digital, cuando afirma y razón no le falta que –el partido fundado por el otro Pablo Iglesias, el sin coleta y sin frikimoño, en la tradicional y castiza taberna madrileña “Casa Labra”– hace tiempo que perdió “la O” y se quedó en PS-E, aunque puede que , dada la deriva que está tomando con su velado apoyo al movimiento independentista, puede perder hasta “la E”, cambiándola por “la I” de Independentista”(sic).

Los “perroflautas” murcianos de Podemos –esos que abogan por un reparto justo y social de todos los bienes y propiedades (su justicia social) excepto cuando se trata de las bicicletas, porque “oye, las bicis no, porque son para el verano y, además tengo dos y son mías”– se han permitido el lujo de elogiar e incluso aplaudir la decisión del ministro Ábalos, hasta con las orejas, pues consideran que esta medida “es una pequeña victoria en una comunidad muy necesitada de memoria y valores democráticos»(sic), según señalaba Javier Sánchez Serna, diputado murciano a Cortes y líder de Podemos en la Región. Semejante memez y supina muestra de incultura sólo puede ser achacada –que no justificada– a dos cosas: a la ineptitud y al absoluto desconocimiento de los más básicos datos históricos de la región de Murcia y sus gentes o a esos 123.127, 62 euros que percibe anualmente como diputado de Podemos. Yo me quedaría con lo segundo, por el justo, social y moderado salario que percibe como “vocero” y servil lacayo en el Congreso, de su amo y señor “el marqués de Carabás.

¡Señor Sánchez Serna, parece mentira que sea Ud. murciano, Licenciado en Filosofía y sobretodo Máster (con mayúsculas) en Sociología aplicada! ¿Cómo una persona de su categoría y talla intelectual –que se le presuponen—puede afirmar que Murcia, la tierra que le ha visto nacer, es “una comunidad muy necesitada de memoria y de valores democráticos”? ¿De qué memoria nos habla Ud., de la filosófica y de la política? ¿De la de corto o a largo plazo? ¿De la sectaria y partidista memoria histórica de ZP y de Sánchez? ¿O de la auténtica memoria histórica, objetiva, universal y democrática propia de cualquier estado de derecho…? Cuando nombra los valores democráticos ¿qué entiende y cuáles son para Ud. esos valores? ¿Se refiere Ud. a que los murcianos carecen de honestidad, solidaridad, responsabilidad, pluralismo, libertad, justicia social, tolerancia e igualdad…? Estos son, salvo error u omisión, los valores considerados y aceptados por todos y para todos, como los “auténtico valores democráticos universales”. Me parece que –al igual que sus conmilitones– sigue anclado a una rancia y desfasada política que ha fracasado en casi todos los países, excepto en aquellos manipulados por auténticos gobiernos fascistas. Sí, sí, he dicho fascistas, pues le recuerdo que el fascismo es la más genuina expresión del socialismo. Claro, que si nos guiamos por el refrán de que “quién se junta y se acuesta con un cojo, al poco tiempo, si no cojea, renquea…Pues dilema resuelto. Y como en política se sabe casi todo antes o después, nos imaginamos sin lugar a equivocarnos, que su memoria es la de la “Venganza histórica y democrática” y que sus valores democráticos, –aparte de ese módico salario anual que no deja de ser un alto valor– son los mismos que los principios éticos y morales del presidente Sánchez… Y ya sabemos todos, cuáles son. ¡Pero tranquilos y que no cunda el pánico, que si no nos gustan por sectarios, amorales, partidistas y antisociales…no pasa nada, los cambian y asunto terminado!

Estos dos partidos, expertos en falsas progresías y maestros en frívolos liberalismos, adujeron –para intentar justificar ante la ciudadanía murciana su voto en contra, que se trataba de un “estrecho colaborador” del golpista Franco. La tesis del profesor Angel Viñas, que sostiene en nueve puntos —infundadamente y sin ningún tipo de refrendo histórico—el colaboracionismo del inventor murciano del autogiro con el golpe de estado franquista contra la República, ha sido muy desmentida por expertos historiadores y por la propia ciudadanía que han defendido la imposibilidad de considerar franquista a quien había colaborado con la República, nunca tuvo contacto con Franco, no combatió durante la Guerra civil y ni siquiera vivía en España, desde que estalló la Guerra hasta su fallecimiento, accidentalmente, unos meses después.

El 15 de enero de 2019 se inauguró el nuevo aeropuerto en Corvera (Murcia) sin que pudiera llamarse oficialmente “Juan de la Cierva”, al no haber sido aprobado el nombre por parte de Aviación Civil. Para el presidente regional, Fernando López Miras, del PP, “el sectarismo de Sánchez no tiene límites”; afirmando, al mismo tiempo, que “la Región siempre agradecerá a Juan de la Cierva su inmensa aportación al mundo de la aeronáutica”. En los mismos términos se ha expresado el consejero de Fomento, José Ramón Díaz de Revenga, tachando esta decisión de “una medida estrictamente ideológica, cicatéra y partidista de Sánchez”. Él fue quien recibió la notificación que confirmaba la negativa al cambio de nombre por parte del demagogo y populista Ábalos.

Cabe recordar que la “stásica” (de la “stasi “, de la antigua RDA) Secretaría de Estado de la “Des-memoria Democrática” comunicó su negativa a través de un informe remitido al ministro Ábalos para que rechazara la solicitud de la Comunidad Autónoma, argumentando — que esta denominación «resulta contraria al espíritu y a tenor de la “Ley de la Des-memoria Histórica», basándose en «el principio de evitar por todos los medios la exaltación de la sublevación militar de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura (en referencia a las supuestas vinculaciones de De la Cierva con el régimen franquista) para que los símbolos no sean ocasión de enfrentamiento ofensivo o agravio»(sic),especificando que la vinculación fue «especialmente grave por realizarse ante potencias extranjeras»(sic).

La Dirección General de Aviación, aunque admite el gran legado aeronáutico y la contribución a la aviación” de Juan de la Cierva — reconocido internacionalmente como una de las figuras más relevantes en el desarrollo de las aeronaves de ala giratoria– sin embargo, emulando a Pilatos, en este asunto se lava las manos y no se enfrenta a la postura oficial del Gobierno del que depende –aduciendo a modo de excusa– que no procede cuestionar las conclusiones que se desprenden de los escritos de la ínclita Secretaría. Y de nuevo, más excusas para no enfrentarse a la tesis oficial del Gobierno, por aquello de que “estos, mis principios son los suyos”, y si no…ya saben lo que sigue. Por tanto, concluye que, «por las razones expuestas (entiéndase por no oponerse al factótum escudero y guruman Iván Redondo) no es posible continuar con el procedimiento administrativo para cambiar el nombre del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia en los términos solicitados por esa Consejería». Así terminaba el burocrático y formalista lavatorio de manos: por una parte, tirando por los suelos el prestigio del ingeniero aeronáutico murciano, una de las figuras aeronáuticas más relevantes de todos los tiempos y, por otra, haciendo oídos sordos al sentir de una región y a su millón y medio de habitantes.

Todo este asunto es fruto de la ideológica y fanática decisión “sanchista” de reescribir la historia desde su sectario enfoque y con una interpretación sesgada de este ilustre murciano. El Gobierno vuelve, una vez más, a excusarse en una ley –cien por cien ideológica y cicatera—y en la interpretación más radical de esa –su historia– que sigue alimentando el odio en la sociedad actual, para así, tratar de ignorar los méritos y el prestigio internacional del que fue un pionero y avanzado a su tiempo y, que permitió a la aeronáutica dar un salto decisivo con la invención del autogiro.

Cada día va siendo mucho más necesario denunciar la politización forzosa –por parte de ese “Ministerio de la Verdad” orwelliano– de cientos de personas, que como este ingeniero, en su labor habitual y cotidiana, han estado siempre alejados de la política partidista de uno y de otro bando. No deja de ser una tremenda y severa injusticia histórica arrastrarlos y encasillarlos en un ámbito, que no es el suyo, tan solo para satisfacer los ególatras deseos de aquel o aquellos que quieren fomentar la confrontación en la política española y el guerracivilismo cainita de las dos Españas: ¡la invertebrada de Ortega y Gasset y, la vertebrada de Sánchez Dragó!

Pedro Manuel Hernández López es médico jubilado y periodista.

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