OPINIÓN

Francisco Iglesias Carreño: «De la lectura constitucional»

Francisco Iglesias Carreño: "De la lectura constitucional"

A veces, tal vez pudiera ocurrir, que nuestras lecturas de cualquier situación (ambiental, situacional, documental, etc.), pueden incidir, en un suponer iniciático, sobre la transferencia comunicativa de lo que hacemos, por ello, y en nuestra consideración particular, siempre es oportuno e instrumental, el hacer relecturas, incluso aunque solo sean mentales sobre los hechos considerados. De nuestros tiempos infantiles, quedamos prendados de aquellas escenas en “Kim de la India” (de Víctor Saville en la MGM) -.- en la base del relato/novela(1901) de Sir Rudyaard Kipling, adaptado por L. Gordon, H. Deutsch y R. Schayer -.-, cuando el protegido del tratante de caballos Mahbud Alí, el chela (Kimball O´Hara) del Lama -.- `el amigo de todo el mundo´-.-, es instruido, en `El Juego de las Joyas´, por el sahib Lurgan, para participar en “El Gran Juego”.
Sin meternos en otras opiniones, de las muchas que hay, y por todas las consideraciones que podamos presentar sobre tales, que nos merecen, en nuestra observancia, todas ellas el mayor de los respetos, y de las que posiblemente tengamos influencias y/o matizaciones, entendemos que, y a niveles ciudadanos, sin otras atribuciones al asunto, y en el asumido de ubicarnos fuera de cualquier actividad profesional al caso, podemos participadamente, como ciudadanos españoles normales, hacer la lectura de nuestra Constitución Española, en la plena asunción de la misma, y en orden, por lo que nos respecta, a su mayor conocimiento y seguimiento.

Sobrevolando, en lo que podamos, el Preámbulo de la Constitución Española {en autoría de los Drs. Tierno Galván (D. Enrique), Morodo Leoncio (D. Raul), Fuejo Lago (D. Donato), Lucas Verdú (D. Pablo) y Linde Paniagua (D. Enrique)}, pero recordando que allí se dice aquello de: “Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.” -.- osea los Pueblos de España, todos ellos, ¡ya están hechos al 6-12-1978! , y parece que son quince, que enlazan hasta 1833 y derivan de un antes muylejao -.-, nos encontramos con el Artículo 1-1, del Título Preliminar, donde se indica que: “España se constituye en un Estado…”, que nos parece indicar que algo que sí `ya está´, o sea España, y que `es previa´, toma una expresión y/o formalización concreta como `Estado´, haciéndolo sin dejar de ser, ¡como permanencia!, lo primero. De lo que, a título singularizado, nos parece decir que, lo segundo, o sea el Estado, es un ornato, de entre los posibles a que se pudiera optar, para lo primero. Lo cual solidifica a España, `a lo primero´, como umbral cimero y principal del hecho constituyente.

Lo que antecede nos lleva, y otra vez, hiladamente al Articulo 1-2, donde el Estado, que es el mismo del Artículo1-1, tiene `sus poderes´ de lo que le antecede, o sea del Pueblo Español, que volviendo, otra vez, al Articulo 1-1, es España.

Tenemos pues que el `Pueblo Español o España´ formaliza una estructura, el `Estado [Español]´ y la dota, por su acción directa, de `poderes´.

Aún concreta más el Artículo 1, con el apartado 3, donde especifica la forma política del Estado Español y la concretiza en la Monarquía parlamentaria.

Tenemos a continuación el Artículo 2 de la Constitución Española que tiene un solo párrafo, pero que en nuestra lectura trae más de una sola cosa.

En primera situación destaca la relación directa de la `Nación Española´ con `la [en su texto] Constitución´ y la enlaza con `una cualidad´ que atribuye a la primera que estriba en `su unidad´, dotándola de tres soportes definidores. A saber: (1º) Patria Común (que podríamos asemejar a un `Principio de Convergencia´); (2º) Patria Indivisible (que podríamos asumir a un `Principio de Unidad´); (3º) de todos los españoles (que podríamos asumir a un `Principio de Colegiación Ciudadana´). Resaltar que los españoles {en este instado (3º) del PCC} `somos todos´, no nos parece, en modo alguno algo baladí, como tampoco, ¡y en modo alguno!, la expresión, que puede ser muy importante, de `patria´.

Para algunos `la Patria´, se adscribe al hecho conceptual que está asentado en la pluralidad de los ambientes natales, incluso con enlaces a raíces/sagas familiares que, desde un umbral estadío previo de la Nación {que aquí asumimos en la herencia neovisigótica hispánica}, lo ha enlazado estructuralmente con la `espacial ambientación grupal´ {la tierra natal, y hasta de adopción, y las esencias interactivas integrales}, a la que cada individuo/ciudadano español y los grupos/pueblos que conforman se siente ligado [en tanto singularizado individuo y también como parte social grupal], por versátiles vínculos integrales {sean jurídicos, culturales, antropológicos, históricos, afectivos, ambientales y hasta económicos}.

Ya lo que resta del Artículo 2 nos lleva por: (a) reconocimiento del derecho de autonomía; (b) garantización del derecho a la autonomía, que se atribuye, como sujetos actores constitucionales, a `todas las regiones y nacionalidades´, lo cual es indicativo de la existencia aprioristica previa de tales entes. Es nítido que tanto la (a) como la (b), no imponen la obligatoriedad de ejercer tal derecho a tales ya pre-existentes regiones y nacionalidades, lo cual nos sitúa en una escenificación territorial donde sí están ya fijadas y a la vez, por ende, perimetradas todas y cada una de las regiones y nacionalidades.

A mayores nos sitúa en que, con tal disposición que es anterior a la voluntaria aplicabilidad del derecho a la autonomía, las regiones y nacionalidades, y dicho de forma expresa, respecto de la Nación Española, ¡y como requisito constitucional!, preteritamente `la integran´.
Esta parte, que nos parece muy interesante, en sí misma, guarda también, en nuestra percepción, `otro derecho´ que además,¡ y a mayores!, está explícito, cuál es el de, ¡por sí!, estar todas las regiones y nacionalidades integradas en la España Nación {Podríamos hablar de un apriorístico `Principio de Integración´, lo cual nos llevaría a la estimación de la Nación Española en la numerabilidad de sus previas quince partes alícuotas y/o regiones y nacionalidades}.

Tendríamos pues que, con anterioridad al voluntarista llamado “Estado Autonómico”, que siempre podía ser un albur, debiera ser considerado, para que no exista un vacío, un llamado “Estado Regional” previo antecesor.

En nuestra salvedad, sería que la aplicación del Principio de Autonomía que da el Artículo 2 y desarrolla el Artículo 143, haciéndolo en tanto y cuanto el Artículo 2 sí que se cumple expresamente, adquiere, es una opinión, mayor consistencia.

Así, si disponemos el Artículo 143-1 en la siguiente tesitura: “En el ejercicio del (1) derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, (2) las provincias (3) limítrofes con (4) características históricas, (5) culturales y (6) económicas comunes, (7) los territorios insulares y (8) las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos” y a la vez, por simple comparación instrumental, mantenemos la redacción del Artículo 11 de la CE´1931 ( de 9-12-1931) que dice: ”Si una o varias provincias limítrofes, con características históricas, culturales y económicas, comunes, acordaran organizarse en región autónoma para formar un núcleo político administrativo, dentro del Estado español, presentarán su Estatuto con arreglo a lo establecido en el Artículo 12”, tal vez, se podría esbozar, desde nuestra particular observancia ciudadana, la aplicabilidad, que podríamos aventurar, del Artículo 143 de la Constitución Española (de 6-12-1978).
Así, y en las partes previamente desglosadas del mismo, podríamos incidir con las siguientes intercalaciones:

(1º) Derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución
Los sujetos actores del constitucional `derecho a la autonomía son las regiones y nacionalidades.
Las regiones y nacionalidades´, en nuestra consideración y sostenido criterio, a expensas de otras aportaciones en contrario o en mejor estimación, están arrogadas de:

(1º) INSERTABILIDAD: constituyen parte de la España Nación (… de las nacionalidades y regiones que la integran …). Tienen razón de existencia, desde el momento constituyente y al mismo tiempo que la España Nación. Está, por la cualidad de ser previas, antes de iniciar cualquier proceso autonómico. Tienen realidad tangible al margen del sistema instructivo/guía para acceder al sistema autonómico

(2º) UNICIDAD: Solo hay `un único bloque de regiones españolas´ que antecedido de su conceptual expresión regional, es completa y totalmente activo en el momento constituyente.

(3º) INALTERABILIDAD: El bloque de regiones españolas, al ser plenamente reconocido por la España Nación en el momento constituyente, es inalterable tanto en su todo como en sus alícuotas partes.

(4º) PERMANENCIA: El bloque de regiones españolas, al hacerse biyectivo con la España Nación en el momento constituyente, es permanente.

(5º) DENSIDAD: El bloque regional español cubre en completitud toda la España Nación.

(6º) NUMERABILIDAD: El número de regiones españolas es fijo en la España Nación.Enumeradas, a fecha del 6-12-1978, nos resultan quince regiones españolas.

(7º) CORRESPONDENCIA: Las regiones españolas de la España Nación se corresponden con `los pueblos regionales´ citados constituyentemente en el preámbulo constitucional.

(2º) las provincias

La expresa cita de las provincias, es indicativa de `su ser integral´, en su origen con el RD de 30-11-1833, en adecuación de 23-9-1927-.- esta modificación supone una revalorización, trascendente e importante, sobre las propias y definidas perimetraciones regionales -.-, y de su estar permanente en `los quince espacios regionales españoles, ya constitucionalizados el 9-12-1931.

(3º) provincias limítrofes

Debe considerarse que esta cualidad está requerida dentro de la condición apriorística de ser ya, en forma previa, pertenecientes a cada región española, o sea de cumplir el propio Artículo 2 de la CE´1978

Tal consideración apriorística, impone la `condición de acotabilidad´, a todas y cada una de las quince regiones españolas, en su propia perimetración regional, y a todas ellas sin excepción alguna.

(4º) provincias con características históricas comunes

La adecuación del número de provincias el 23-9-1927, añade ya una consideración global a las `perimetrizaciones regionales´ ( del 30-11-1833) y las orla de las características sobrevenidas de históricas, enlazándolas con su estimación original contemporánea, en el añadido de su otrora composición territorial moderna y desde la elongación de su raíz medieval.

Se refiere a las características históricas de unas concretas provincias españolas, las cuales ya están interiorizadas dentro de una misma región española. Estando los dictámenes históricos, que sean pertinentes sobre tal `conformador requisito constitucional´, en atención a que se formalizan expositivamente los mismos, en tanto y cuanto son ya provincias de la misma región española.

Algunas características históricas comunes de una determinada región española también pueden aparecer en otras regiones españolas, por haber formado parte, en edades históricas pasadas, de un determinado espacio histórico, pero ello no significa, en modo alguno, la conculcación de tales características, tan solo, y al contrario, la existencia de raíces históricas amplias que promueven a: la fraternidad, hermandad y solidaridad de todos y cada una de las regiones españolas y, por ende, de los respectivos constitucionales pueblos regionales españoles .

(5º) provincias características culturales comunes.

Se refiere a las características culturales de unas concretas provincias que ya están dentro de una misma región española. Estando los dictámenes culturales sobre tal requisito, en atención a que se formalizan los mismos en tanto y cuanto son ya provincias de la misma región española.

Algunas características culturales comunes de una determinada región española también pueden aparecer en otras regiones españolas, por haber formado parte, en edades pasadas, de un determinado espacio cultural, o tener retazos de migraciones internas en Hispania, pero ello no significa, en modo alguno, la conculcación de tales características, tan solo, y al contrario, la existencia de raíces culturales amplias que promueven a la fraternidad, hermandad y solidaridad de todos y cada uno de los pueblos regionales españoles.

(6º) provincias características económicas comunes

Se refiere a las características económicas de unas concretas provincias españolas que ya están perimetrizadas dentro de una misma región española. Estando los dictámenes económicos sobre tal requisito, en atención a que se formalizan los mismos en tanto y cuanto son ya provincias de la misma región española.

Algunas características económicas comunes, de una determinada región española, también pueden aparecer en otras regiones españolas, por haber formado parte, en edades pasadas, de un determinado espacio económico, o estar inmersas en las redes viarias/ganaderas del pasado, pero ello no significa, en modo alguno, la conculcación de tales características, tan solo, y al contrario, la existencia de raíces económicas amplias que promueven a la fraternidad, hermandad y solidaridad, además de la interacción económica/comercial de todos y cada uno de los pueblos regionales españoles.

En atención a (2º), (3º), (4º), (5º) y (6º), ello se adscribe a las siguientes regiones españolas: Andalucía(8), Aragón(3), Castilla La Nueva(5) , Castilla La Vieja(8), Cataluña(4), Extremadura(2), Galicia(4), Reino Leonés(3), Reino Murciano(2), Reino Valenciano(3) y Vascongadas(3). Con tales condicionantes tenemos once regiones españolas.

(7º) los territorios insulares con entidad regional histórica

La especificación que con este requisito se efectúa, alcanza sólo hacia aquellos territorios insulares españoles, de todos los tiene el Estado Español, que tienen entidad regional histórica. Estamos ante territorios insulares que, en su perimetración en completitud, alcanzan significación regional histórica.

Tal situación es descrita, solo y únicamente, por Baleares y Canarias(2). Con tales condicionantes tenemos dos regiones españolas.

(8º) las provincias con entidad regional histórica

La especificación que con este requisito se efectúa, alcanza sólo hacia aquellos provincias españolas de todas las que tiene el Estado Español, que tienen entidad regional histórica. Estamos ante provincias españolas que, en su perimetración en completitud, alcanzan previamente: (a) significación regional y además (b) trayectoria regional histórica.

Tal situación es descrita, solo y únicamente, por Asturias(1) y Navarra(1). Con tales condicionantes tenemos dos regiones españolas.

En ilación sumativa `tenemos quince regiones españolas´ -.- que son ampliamente coincidentes con las establecidas a partir de la data del 9-12-1931 y corroboradas en la LTGC del 14-6-1933 -.-, donde en tal especificidad, y de forma respectiva en cada una de ellas, se podría optar a la toma de las voluntarias iniciativas para pasar, caso por caso y situación por situación, del “Estado Regional”, y sin dejar nunca de ser regiones y con su siempre propia perimetración, al posible “Estado Autonómico”, en el cumplimiento supervisado, de la documentación pertinente, de todos los requisitos establecidos corroborables.

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