OPINIÓN

Antonio Sánchez-Cervera: «Acerca de Cataluña: ¿quién miente a quién?»

Antonio Sánchez-Cervera: "Acerca de Cataluña: ¿quién miente a quién?"

La Cataluña independentista, lejos de pensar en no lanzar un órdago con los impuestos, se mira en Madrid para que se eleve la presión fiscal sobre la capital. Esa misma Cataluña que crea el conflicto institucional y violenta el Estado de Derecho, alienta la armonización fiscal entre todas las comunidades para dificultar la exitosa gestión de la Comunidad de Madrid, es decir, lo que quieren en esa Cataluña del desorden es que los ciudadanos paguen más y Madrid atraiga a menos empresas de todo el mundo.

Lamentable deseo de envidia, inoperancia política y maltrato a los ciudadanos catalanes que, en vez de imitar a Madrid en la rebaja de los impuestos de Patrimonio y Sucesiones y Donaciones – política de impuestos bajos –, quieren que sigan pagando como vasallos al servicio de la oligarquía catalana.

Así las cosas, cuando la pandemia de coronavirus continúa manteniendo un estado de alerta, en principio, sine die, se indulta a unas personas, pero no para el restablecimiento de la legalidad ni para el cumplimiento de los fines de la condena sino para contribuir a que bajo la batuta de los mismos indultados, otros, orquesten volver a las andadas por idénticos hechos.

Y decimos esto porque la burda farsa que se esgrime a voz y platillo de la mesa del diálogo no es más que la pantomima para conseguir directamente la autodeterminación.

Ahora, conseguido el indulto – un parche para ellos – al menos, hay que reconocerlo, no se tapan y aclaran y precisan que en dos años tienen que ser independientes. Quieren una Cataluña libre dentro de una Cataluña grande. No hay vuelta de hoja.

Mientras tanto, los partidos que están en la oposición al Gobierno, proclaman estérilmente que recurrirán y se querellarán contra la concesión de esos indultos catalanistas. No les van a hacer ni caso. Es una rabieta de escuela, quizá para salvar una imagen ante una parte de su electorado, no de la otra, que aún continúa meciéndose en la cuna de la ignorancia y la ingenua creencia.

Si se abre el tiempo del diálogo durará hasta que se alcance la independencia, pues para los separatistas, erróneamente a lo que se cree, no hay división ni enfrentamiento con el resto de España, sino una pertenencia de hecho y de derecho a autogobernarse, de ahí que consideran que nunca cometieron delito alguno, de ahí que pidan la amnistía. No olvidemos que la ley no exige a los indultados el requisito del arrepentimiento.
Por lo tanto, las soluciones dialogadas para ellos, vendrán por la vía de conseguir, al fin, la emancipación y así, florecerá la convivencia en una Cataluña libre y grande. Lo demás es un canto de sirenas.

Y a todo esto, el pueblo de España que siempre ha sido una ciudadanía pacífica y centrista, está siendo abocada doblemente al extremismo de los unos y de los otros. Somos lo que vivimos.

Y terminamos preguntándonos: si la Cataluña independentista sabe y expone sin pudor alguno lo que quieren y persiguen, ¿quién está mintiendo al conjunto de la población de nuestro país?

Y me vuelvo a preguntar: ¿cómo y en qué medida miente el secesionismo de los ricos catalanes a la Cataluña no secesionista de los más desfavorecidos?

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