OPINIÓN

Francisco Iglesias Carreño: «Santiago: ¡más que un Día!.»

Francisco Iglesias Carreño: "Santiago: ¡más que un Día!."

Estamos asistiendo, en este ambiente de la posmodernidad -.- que día a día se supera -.-, con un ramillete y/o bosquejo de ambientaciones que ponen de actualidad hechos del pasado a los cuales se les intenciona, así es sí así parece, en unas pretendidas y/o supuestas novedades que, en nuestra consideración, pudiera ser que precisen de unos aditamentos u orlamientos coadyuvantes, tanto hacia la forma cómo, ¡y hasta!, en el fondo de lo que pudiéramos asemejar a la verídica, dentro de lo que cupiera, puede que idealizable, situación originaria y hasta pretendida evolutiva derivación.

Nos hablan en estos días sobre el «el hecho jacobeo» y todos los referentes ligados, de una forma u otra, a tal ambientación y las implicaciones de la misma que, y en principio, muestran un mundo, nunca restringido o acotado -.- y en tal adscripción pudiera entenderse como falto y/o escaso de catolicidad -.-, sino, ¡y por el contrario!, amplio, ecumenico e interaccionado.

Ver el origen de las «contemporáneas ofrendas reales» al Apóstol Santiago, no solo nos debe decir, en interpretación que hacemos al uso, sobre esas plasmaciones que se hacen en el año 1877 {por corroboradas indicaciones, parece ser, del Cardenal Paya y Rico (D. Miguel), Arzobispo de Santiago de Compostela, originario de la región del Reino de Valencia}, que hace coincidir la visita real del día 25-julio-1877 (en plena festividad de Santiago Apóstol), no solo en el reinado de Alfonso XII -.- De Borbón -.-, también del «mundo español contemporáneo» (esa nueva territorialización de las quince regiones españolas y sus correspondientes provincias del 30-11-1833) de aquellos momentos de la inicial (pre)regeneración hispánica {recordemos que la “Revista Contemporánea” se funda en el año 1875, por Del Perojo y Figueras (D. José)}.

El » mundo español contemporaneo», casi parece que, por su trascendental influencia, es otro mundo después de la intervención del Papa León XIII, en la iglesia de Santiago (en Roma) el 25-7-1884, donde remacha la veracidad de los restos humanos aparecidos en la noche del “28 al 29 de enero de 1879”, en la catedral de Santiago de Compostela, pero aún más,¡ mucho más!, cuando se publica la bula «Deux Omnipotens» (el 1-11-1884), que es todo un ensalzamiento del «Hecho Jacobeo Compostelano».

Gracias, en propiedad se puede decir, a las iniciativas del prelado alicantino Cardenal Paya y Rico (D. Miguel) y a la decisiva intervención del Papa León XIII, por sus decisivas intervenciones en pro de la “restauración del peregrinaje a la tumba del Apóstol Santiago”, tal acontecer ha llegado, y en el formato que, más o menos tenemos noticias y/o conocemos, hasta nuestros días.

En esos procesos de verificación de los restos hallados en Santiago de Compostela en el año 1879, la población toscana/italiana de Pistoya (ubicada a 2.020 km de la ciudad gallega), juega un papel crucial. En la misma se encontraba depositada una reliquia del Apóstol Santiago, entregada por el Obispo Diego Gelmirez (quien, en principio, supuso el apoyo para el Emperador del Regnum Imperium legionensis Alfonso VII de León) al Obispo Atón (Obispo de Pistoya) con ocasión de su peregrinaje en el S.XII (tal reliquia santiaguista esta depositada en la catedral de San Zeno). Ello motivó que el Cardenal Agostino Caprara, imbuido como “promotor de la fé”-abogado del diablo- , facultado por la Comisión (de la “Congregación de Ritos”) integrada por seis cardenales, y verificadora vaticana de las documentaciones compostelanas sobre el redescubrimiento de los restos del Apóstol Santiago, visitara el lugar para conocerla personalmente y con tal observación, cuasi pericial, pudo constatar su complementariedad con los restos hallados en Santiago de Compostela y dar un respaldo completo, y definitorio, hacia la autenticidad de los mismos.

Esta situación descriptiva previa, nos lleva a los orígenes del hecho jacobeo compostelano en los tiempos históricos de Alfonso II el Casto (el que: «restauró en Oviedo todo el orden gótico toledano, tanto en la Iglesia como en Palacio»; el que reconquistó Lisboa ( a 541 km de Santiago de Compostela) ; el que mantenía embajadas con Carlomagno ( en Aquisgrán, a 1910 km de Santiago de Compostela) ;…). El «orden gótico», se podría decir, que forma parte íntegral del «hecho neovisigótico» en pro de “la recuperación de toda Hispania” de las invasoras manos agarenas.

Lo de «Campus Stella» en Iria Flavia (lugar poblacional de la Gallaecia) -.- el hallazgo de los restos del Apóstol Santiago -.-, se puede circunscribir, de hecho así se hace, a lo puramente local y/o relativamente espacial próximo -.- el territorio de lo que fue la antigua Gallaecia, después espacio del Reino Suevo (que tremolaban heraldicamente como distintivo “el león rampante de color púrpura”), posterior tierra visigoda,… de la siempre hermana Galicia actual -.-, pero también acontece, y sin ser contrario y/o contrapuesto a lo ya indicado, se puede abrir hacia otras amplitudes y otras dimensionalidades, sin por ello dejar, ¡ en un ápice!, su: (1º) muy alta significación, (2º) extraordinaria relevancia y (3º) mayestática importancia. Tal interpretación, lejos de ser exógena a la interpretación centrípeta de la temática jacobea, es avaladora de la misma y , una vez conocida, completamente imprescindible de ser soslayada.

La cita expresa, en lo concerniente al hallazgo inicial de los restos del Apóstol Santiago, del reinado de Alfonso II “El Casto”, nos sitúa en el pleno espacial ambiente de la “Corona Asturiana” y del posicionamiento de la misma a todos los efectos, sea político, religioso, diplomático, …, o simplemente territorial, de su momento histórico. No olvidemos que la acción política, y su circunstancia de expansión territorial, es motivadora de un reafirmamiento, muy amplio, de la monarquía asturiacensis. Alfonso II de Asturias da un amplio contenido a la expansión integral, por supuesto territorial, de la “Corona Asturiana”, a la vez que determina los contornos de los dominios religiosos del mandato de la Metrópoli de Toledo sobre el septentrional reino hispánico.

Surge una controversia y/o diferencia, de interpretación, en principio, única y exclusivamente religiosa, y de alto calado teológico, entre San Beato de Liébana y el primado de la sede apostólica de Toledo que es Elipando, en relación a la consideración y precisión sobre “la divinidad o no de Nº.Sº. Jesuscristo”. Mientras Elipando ( y en su acompañamiento el obispo Felix de Urgel) son partidarios de la “teoría adopcionista” -.- que admite y/o presupone la adopción condescendiente por Dios Padre de la Persona de Jesucristo -.-, su oponente San Beato de Liébana ( y en su acompañamiento el Obispo Heterio de Osma, sobre el año 785 -.- refugiado en la Corona Asturiana -.-), que postula la divinidad completa de Nº.Sº. Jesucristo, y arremete contra los adopcionistas, acusando a Elipando de: “locura, herejía e ignorancia”, y nominándolo como “testiculo del Anticristo” . (Toledo se encuentra a 668 km de Santiago de Compostela y a 483 km de La Liébana)

Esta controversia religiosa pasa a la esfera política, marcando amplias diferencias y distancias entre la iglesia toledana y la iglesia asturiana, en el apoyo de Alfonso II “El Casto” a San Beato de Liébana (parece ser que con ascendiente, por ser su confesor, con su tía Adosinda), y con ello de toda la Corona Asturiana, y además enlaza, en lo que supone una europeización medieval muy importante, con la postura de Carlomagno (respaldada por Alcuino de York) frente a su súbdito el Obispo de Urgel, y la hace coincidente con la sostenida por el Papa Adriano I en Roma. Tal controversia se sustanció en varias reuniones/concilios, tales como: Ratisbona (del año 792; población distante 2.262 km de Santiago de Compostela), en el Concilio de Francfort (celebrado el 1-6-794), en el que el adopcionismo fue condenado y el de Aquisgrán (del año 799; con la famosa discusión de seis días entre Felix de Urgel y Alcuino de York).

Debemos tener también en cuenta que durante el reinado de Mauregato (del 783 al 788) en la Corona Asturiana, aparecen las publicaciones de los “Comentarios al Apocalipsis” (donde se hacen narraciones sobre la predicación en Hispania del Apóstol Santiago) y la del himno ”O Dei Verbum” (donde se encarece al Apóstol Santiago la protección del Rey -.- en tal momento es Mauregato -.-, el clero y el pueblo, y se le invoca como protector de la cristiandad) de San Beato de Liébana, que serán el comienzo de un (re)inicio de la consideración y partida del culto al Apóstol Santiago.

Son momentos de amplia incidencia, a todos lo niveles, tanto locales, como de la Corona Asturiana así como continentales europeos (la época de Carlomagno) y, con mucha incidencia, en las directrices emanadas desde Roma por el Papa (quien de acuerdo con Carlomagno mandó hacia Hispania al Obispo Egila, al objeto y mandato de iniciar una reforma de la iglesia peninsular a imitación de la carolingia).

Parece que todo empieza (realidad y/o leyenda), con lo narrado por el obispo/patriarca León de Jerusalén, que narra, en la “Epístola Leonis episcopi”, que durante los actos de celebración de un sínodo se le personaron 4 discípulos del Apostol Santiago (de los 7 varones apostólicos que le seguían). Los cuales le dijeron, y en su descripción, que habían recogido el cuerpo del Apóstol y lo habían transportado en una nave (que posiblemente atribuían guiada por la mano de Dios), llegando con ella a Bisria, en la confluencia de los ríos Ulla y Sar, en la Gallaecia . Ello motivo, parece ser, que el Obispo León, en una carta animará a los cristianos a acudir a tal lugar y a orar “donde ciertamente está la tumba de Santiago”.

En la narración pormenorizada, muy difundida por las redes, de Cebrian Franco (D. Juan José), se dice: “En el S. IX, en las anotaciones correspondientes al 25 de julio se lee el párrafo siguiente: «Natividad de Santiago. Sus sagrados huesos, trasladados a España y sepultados en sus regiones occidentales, son objeto de una celebérrima veneración».
Igualmente se indica que: “Posteriormente, siendo rey de Asturias Alfonso II “El Casto” y emperador de Occidente, Carlomagno, ocurrió lo siguiente: un ermitaño llamado Pelagio o Pelayo, vio una estrella posada en el bosque Libredón. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, obispo de Iria Flavia. Fueron allí y descubrieron en la espesura la antigua capilla”.

Y lo que, por lo que antecede, en principio podría ser estimado como “algo sólo de índole religioso”, adquiere dimensionalidad política con la directa intervención de la Corona Asuriana. El citado Cebría Franco, indica: “ Alfonso II viajó con su corte al lugar, convirtiéndose así en el primer peregrino de la Historia. Mandó edificar una pequeña iglesia. La noticia se propagó rápidamente. Santiago, tan invocado en el S. VIII, se manifestaba al fin con la revelación de su sepulcro”. Este mismo Alfonso II “El Casto”, es el que construye, sobre el año 812, el recinto amurallado, en tanto fortaleza de la Corona Asturiana, como vigía de la “línea defensiva del Río Duero” de la ciudad de Zamora (a 377 km de distancia de Santiago de Compostela).,situada en La Vía de La Plata y muy próxima a La Vía Dalmacia.

También San Isidoro de `His Palis´ (en atención al hecho constructivo de la ahora ciudad de Sevilla), incita a la consideración (en “De ortu et obitu patrum”) de la predicación del Apóstol Santiago en Hispania, e incluso la une, y ello es muy trascendente e importante, a la del propio San Pablo. San Isidoro, cuyos restos están en la Colegiata ubicada en la urbe de León, es considerado como Copatrono, junto al Apóstol Santiago, de toda la Corona Leonesa -.- que podríamos asemejar al territorio actual de las bi-constitucionales regiones de: Extremadura, Reino Leonés, Galicia y Asturias -.-.

En el “Breviario de los Apóstoles” se sitúan las partes occidentales de Hispania (que pueden considerarse la Gallaecia, Lusitania,…), donde se ubican las tierras de la predicación del Apóstol Santiago. Son esas mismas tierras de occidente hispánico las que visita el “hombre de Asis” en el año 1214 en su peregrinaje a la tumba de Santiago Apóstol. San Francisco recorre, en el ya reinado del zamorano Alfonso IX de León -.- el de los Decretas de 1188, en las primeras Cortes del Mundo, que la UNESCO ha declarado como Patrimonio de la Humanidad-.-, gran parte de la Corona Leonesa, con dataciones presenciales en varias de sus diócesis, tales como la de la leonesa Ciudad Rodrigo (siendo la distancia de tal urbe a Santiago de Compostela de 481 km). La Diócesis de Ciudad Rodrigo, fundada en tiempos de Fernando II de León, celebró ensalzadamente la presencia de San Francisco de Asís -.- el peregrino en Compostela-.- en su VIII Centenario en el año 2014.

Vamos viendo qué ambiente local de Santiago de Compostela trasciende, y cobra máxima importancia, hacia dimensionalidades de mayor espacialidad, y que en ellas se ubica la presencia, destacada e importante, tanto la inicial de la Corona Asturiana hasta Alfonso III “El Magno”, como la de de su continuación, tras Garcia I de León, en la Corona Leonesa. No olvidemos que en la catedral de Santiago de Compostela están enterrados dos de los símbolos egregios de la Corona Leonesa como son Fernando II de León {en cuyo reinado se fundan los “Fraters de Cáceres” (en el año 1169), embrión de la “Orden de Santiago”} y su hijo Alfonso IX (entre otras cosas fundador de A Coruña y reconquistador de la Diócesis de Mérida). Otro tanto podemos aportar para Portugal. Es posible que el “grito de guerra leónico” [¡Santiago y Cierra Hispania!], también se diera en la batalla de Ourique.

Es posible que para el conjunto completo de las regiones en la España Nación de : Extremadura, Reino Leonés, Galicia y Asturias, el día 25 de julio, no haya existido un recuerdo presente común, unas reflexiones del presente o unas intenciones a futuro, habiendo pasado de lo más próximo a lo nacional, ¡ que es muy importante!, sin recabar, en veracidad de donde venimos en “ todo lo jacobeo”. Por si ello ha sido así, permítasenos que aquí hagamos presencia,con estas cuatro fraternales regiones españolas, a: (1º) la trascendente necesaria regeneración activa, en solidaria vivencial hermandad, singularmente ciudadana y grupalmente regionalizada; (2º) la fidedigna, real y efectiva `Convergencia Europea´; (3º) su comunicación y ya decidido paso a la «España circular»; (4º) el completo sistema energético «in situ» implementado en la correlación producción/consumo de su propia interna dinamicidad socioeconómica; (5º) la recepción de la abundante diáspora emigrante,, con la necesaria reactivación competitiva en todos los órdenes de la vida diaria; (6º) la positivación de la situación patrimonial {material, inmaterial y moral} como: actuante,vigente.tangible, proyectable,posibilista y conformadora de la Nación Española, insertada en el ser y estar hispánico; (7º) la asunción, desde la generalidad a la particularidad, de sus respectivos derechos constitucionales de: Identidad regional, hecho diferencial y conformación autonómica, siguiendo siempre con la CE´1978 en la mano.

Santiago:¡más que un día!, está los 365 días de cada año y se llega hacia allí, por todos y cada uno de los caminos jacobeos, que están impresos en la historia de Hispania, la Corona Asturiana/Leonesa, Galicia y el propio Santiago de Compostela Se lo recordaré a Aldara y Paula, de Culleredo (A Coruña. a 75 km de Santiago de Compostela), y empezaré diciendo: ¡ Santiago es muy importante!.

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