Antes de entrar a fondo en lo que pretenden el socialista Pedro Sánchez y sus compinches, algo de hemeroteca, para poner el asunto en contexto.
La asignatura con la que Gobierno PSOE-Podemos adoctrinará a los niños de Primaria españoles, sobre lo que en su opinión es ‘bueno’ y ‘malo’, recuerda mucho a aquella Formación del Espíritu Nacional que el Generalísimo Franco implantó a principios de los años 50.
La Formación del Espíritu Nacional, FEN o ‘política’ como la denominaban los chavales de la época, era el nombre de una asignatura obligatoria que se incluyó en el plan de bachillerato de 1953.
Su propósito era que los estudiantes españoles adquirieran los valores que se identificaban con el concepto nacionalista de España propio del Movimiento Nacional.
La disciplina no era impartida por el profesorado ordinario sino por miembros de Falange, designados por el Frente de Juventudes para los centros masculinos y por la Sección Femenina para los femeninos.
Lo de ‘valores’ sonaba exactamente a lo que nos traen el PSOE, Podemos, ERC y los proetarras de Bildu, pero entre la asignatura franquista de hace más de medio siglo y la sanchista actual hay una crucial diferencia.
FEN era una de las popularmente conocidas como las tres marías -Religión, Gimnasia y Política-, que aprobaban sin estudiar, pues los profesores valoraba sólo la actitud y no el conocimiento del alumno.
La asignatura de ‘Educación en Valores Cívicos y Éticos’’, que imponen a los chavales españoles ahora, estará al mismo nivel que Lengua o Ciencias: será troncal.
La obsesión del Gobierno Sánchez por adoctrinar a los niños roza lo patológico.
Su sectarismo llega hasta el delirio de proponer en el borrador del currículo de Primaria que las Matemáticas tengan un «sentido socioemocional» para fomentar el «bienestar» del alumnado desde una «perspectiva de género».
No se trata de que los alumnos aprendan a sumar y restar o Literatura e Historia.
Lo importante para los sanchistas es que sean asuman toda la basura ideológica, moral y ética que les inocule la izquierda desde la cuna.
El colmo del delirio es la pervertida idea de promover el «descubrimiento personal de la sexualidad» en los bebés y los «juegos exploratorios estimulantes» para los niños de 0 a 6 años.
Se establece que «en esta etapa se inicia la construcción sexual y de género, sin distinción entre ambas».
Produce escalofríos.
Cuando creíamos que habían tocado el fondo del ridículo, Sánchez pretende resucitar la zapateril asignatura de ‘Educación para la Ciudadanía’ bajo el pomposo nombre de ‘Educación en Valores Cívicos y Éticos’.
Entre los objetivos de esta asignatura destacan el «conocer y apreciar los valores y las normas de convivencia, aprender a obrar de acuerdo con ellas de forma empática, prepararse para el ejercicio activo de la ciudadanía y respetar los derechos humanos, así como el pluralismo propio de una sociedad democrática».
En el fondo buscan, como todo régimen totalitario, una aborregada obediencia desde la más tierna infancia.
Estamos en manos de imbéciles, que además son peligrosos.