Si señores… ¡esto es de locos!
Este gobierno ‘presidido’ por Sánchez, ya está agotando la paciencia de una gran parte de los españoles, entre los que hace tiempo me encuentro. No deja de sorprendernos con sus decisiones arbitrarias, la mayoría sin consenso, sin conocimiento real de la situación y sin aval contrastado con profesionales sanitarios, médicos, epidemiólogos y virólogos.
Observen que he obviado la palabra ‘comité de expertos’ por los antecedentes falaces que emplearon al comienzo de la Pandemia y que son por todos conocidos, de los que ni Sánchez, ni el Ministro de Sanidad,Illa, ni ‘el deplorable portavoz’ Simón, tuvieron que rendir cuentas por mentirnos.
Estamos ante la ‘sexta ola’ del Covid, cuya virulencia ha hecho aumentar exponencialmente los casos en dos semanas, ahora con la ‘enésima variante’, la ‘Ómicron’, que infecta rápida e indiscriminadamente a niños, jóvenes, adultos y ancianos volviendo a llenar hospitales y con ocupación preocupante de las UCI.
¿Y que hace mientras el gobierno?
Pues en otro ejercicio típico de ‘cubrir el expediente’, Sánchez, convoca el consejo de Ministros y anuncia ‘a bombo y platillo’ y como ‘medida estrella’, volver a obligar el uso de la mascarilla por las calles y espacios abiertos de toda la geografía española, apoyándose una vez más en unas directrices inexistentes, manipuladas y contrarias a la opinión generalizada de profesionales médicos, epidemiólogos y virólogos que ya están criticando sin pudor esta nueva ‘orden’ promulgada sin un mínimo rigor científico.
Una vez más, siguiendo un criterio predominantemente político, pretenden que nos intoxiquemos respirando nuestro propio CO2 con ‘las máscaras’ del más variado y pintoresco diseño, siendo una gran mayoría de dudosa efectividad (excepto las higiénicas, las quirúrgicas y las FFP2) eso sí, siempre que se cambien y se desechen en 3-4 horas unas y todos los días las otras, de lo contrario se convierten en ‘tapa bocas inútiles’.
El ciudadano de a pie ‘se hace cruces’ al ver la confusión que están creando los políticos, los medios de comunicación, los presidentes autonómicos y todos aquellos ‘tertulianos indocumentados’ y demás ‘tontos del haba’ que sistemáticamente opinan de casi todo sin saber de casi nada.
Ahora resulta que hay que hacer lo contrario que hemos venido haciendo desde hace meses…
Para entrar a un restaurante nos quitamos la mascarilla y al salir a la calle nos la tenemos que poner… ¿Porqué?
¡Son órdenes del gobierno!
Ahora resulta que lo más peligroso es andar por la calle sin mascarilla, cuando las posibilidades de contagiarse en espacios abiertos son ínfimas en comparación con las de infectarse en espacios cerrados (bares, restaurantes, discotecas, domicilios, cines, teatros, etc.)
Uno, como profesional de la Medicina, no va negar las ‘evidencias científicas contrastadas’ que se basan en la prevención y la protección…
Pero para que las autoridades sanitarias afronten con garantía cualquier epidemia, hacen falta unas directrices ‘únicas’, ‘lógicas’, ‘contrastadas’ y ‘protocolizadas’ que obliguen a cumplirlas a ‘todos’ y cada uno de los ciudadanos de la Nación.
La inoperancia, la falta de consenso y la prepotencia gubernamental está contribuyendo a que un capítulo tan importante como es la prevención de la salud, los criterios de protección y las pautas de vacunación, estén en manos de cada uno de los Presidentes y gobiernos Autonómicos, quienes tienen que recurrir permanentemente a la justicia para aprobar las medidas más dispares y variadas según la Comunidad…
Toques de queda, cierre de locales de ocio, número de comensales por mesa dentro y fuera de restaurantes, cierre de barras en los bares, petición de Certificados Covid etc., etc.
¡Ya está bien señor Sánchez!
Vuele menos y coja de una vez el timón de este ‘barco’ llamado Estado para imponer un ‘criterio serio y coherente’ a nivel Nacional, porque el desconcierto que está creando es lo peor que puede ocurrir en las actuales circunstancias.
Ante esto cabe preguntarse…
¿Es lo mismo pasear por una calle de una gran ciudad o capital de provincia que por las ciudades y pueblos en donde lo improbable es que haya una aglomeración? ¡Pues no!
Soy partidario del uso de la ‘mascarilla homologada’ y sin IVA (por haberla convertido en un producto de primera necesidad) siempre que no podamos guardar la distancia de seguridad y en todos los recintos cerrados incluidos, por supuesto, los transportes públicos, taxis y todo tipo de comercios o grandes superficies.
Pero, si de lo expuesto con anterioridad podemos deducir que se está produciendo una negligencia y descoordinación en las medidas de prevención, con las vacunaciones no es mejor la situación.
‘Las vacunas son necesarias’ y ojalá se hubiese vacunado el 100% de la población, pero lo que no es permisible es que se esté ‘engañando’ de manera irresponsable a la población que se vacunó, haciéndoles creer que son inmunes a la infección por Coronavirus y basando en el ‘Certificado Covid’ el permiso o salvoconducto para viajar, entrar en determinados locales o acceder incluso a determinados espectáculos.
Ahora viene la pregunta de examen… ¿Los que estamos vacunados con las dos dosis e incluso con tres podemos infectar o contraer la enfermedad? ¡Pues SÍ!
Aquí, el ciudadano de a pie se plantea dos preguntas:
¿Porqué con más de un 80% de toda la población vacunada correctamente tenemos a día de hoy un ratio de 511/100 mil hab., lo que supone más de 5 millones y medio ciudadanos infectados?
¿Porqué Sánchez sigue ‘presumiendo’ de la situación habiendo reaccionado tarde y mal, como siempre?
Es un dato contrastado que esta variante ‘Ómicron’ es mucho más virulenta pero menos grave que la Delta y ahí puede estar la respuesta, en cuanto a la menor ocupación hospitalaria que se observa en esta sexta ola en comparación con las primeras.
De cualquier forma la solución pasa por seguir vacunando, el uso de mascarillas en espacios cerrados y cuando existan aglomeraciones y realizar miles de test PCR masivos y ‘gratuitos’ porque los ciudadanos no podemos gastar más dinero propio en prevención…
¡Esto señor Sánchez es obligación y responsabilidad del Estado!
Y a ustedes, queridos lectores, les recomiendo prevención, prudencia y responsabilidad.
¡Feliz Salida y Entrada de Año!
José Manuel García Albarrán
Médico jubilado
26/12/2021


