OPINIÓN

Domingo Delgado Peralta: «Ciudadanos entre la refundación y la extinción»

Domingo Delgado Peralta: "Ciudadanos entre la refundación y la extinción"

El partido de Ciudadanos desde las elecciones generales de 2019 va transitando su particular “viacrucis”, cosechando los resultados de sus errores de estrategia, unido a un posicionamiento ideológico impreciso con una estructura centralizada y escasa participación de las bases, pese a prodigarse en elecciones primarias, algunas de las cuales estuvieron envueltas en polémica.

Resulta esencial en cualquier proyecto político la especificación de su definición ideológica de identidad desde la que generar un mensaje de alternativa entre otras opciones políticas ya existentes en el arco ideológico. En este sentido, el caso de Ciudadanos tiene su singularidad, pues se inició su andadura política en Cataluña con un posicionamiento inicialmente socialdemócrata y nacional, como respuesta al avance de las tesis catalanistas que el propio PSC estaba asumiendo en su particular acercamiento al nacionalismo catalanista especialmente de izquierda y centro izquierda.

Sin embargo, las derivas separatistas del catalanismo y la crisis en la que entró el PP, con el caso Bárcenas, junto a una radicalización hacia la izquierda del PSOE, brindaron la oportunidad a Ciudadanos de plantearse su concurso en la política española en su ámbito estatal. Pero su redefinición como liberal, llevó a su líder a pretender ganarse el espacio del PP en sus horas bajas, y probablemente ese fue su gran error, pues este mantenía una estructura fuerte y una clara identidad de marca y posición entre el electorado.

De tal manera que lo que podía haber sido un conveniente proyecto político de centro, sirviendo para moderar la política española, sin embargo, se tornó en un reto de desbancar al PP compitiendo por el liderazgo de la derecha española. De modo que, contra pronóstico, Ciudadanos rechazó formar gobierno con el PSOE (que hubiera evitado su pacto con partidos independentistas, tan poco conveniente para los intereses de España). Pero al final ni logró desbancar al PP (dada su estructura territorial más estable, y su progresiva salida de su crisis interna), ni tampoco prestó el servicio esperado en un partido centrista de moderación y visión de Estado, más allá de cálculos y estrategias erradas que han confundido a propios y extraños y de ahí su progresivo desmoronamiento hasta la fecha.

En esos bandazos de Ciudadanos su proyecto político se desdibujó perdiendo los objetivos políticos con los que se presentaba, con clamorosas desbandadas de significados dirigentes, en tanto que el PP progresivamente se iba recuperando, Ciudadanos se debilitaba.

Han sido clamorosos sus recientes fracasos electorales (en Cataluña, Madrid, Castilla y León) y la reciente pérdida de sus 21 escaños en la Asamblea de Andalucía que apuntan a una inevitable extinción de una marca electoralmente devaluada, de ahí que se comprendan las proclamas de refundación. Aunque a estas alturas, una refundación cosmética sería insuficiente. Sólo una profunda reformulación del proyecto en un espacio político actualmente viable, compatible con sus orígenes y bases, junto con un nuevo liderazgo que aportara solvencia política, podría reflotar del previsible naufragio al partido naranja.

Sin embargo, a la hora de atisbar el alcance de esa refundación para que fuera factible en la realidad política y social española actual, pues el PP está recuperándose con un discurso de derecha moderada (salvo alguna significativa excepción). Y la catalogación de centro liberal que ha venido proclamando Ciudadanos, no dejaría de transmitir cierta ambigüedad por su analogía con el mensaje del PP de Feijóo y de Moreno Bonilla.

Tal circunstancia obliga a hacer una apuesta de gran calado en un proyecto político de centro auténtico, propio y original que sirva de bisagra entre la derecha e izquierda moderadas que reporten estabilidad a la política española en el marco de un Estado democrático y social de derecho europeo del siglo XXI. Teniendo en cuenta que la proliferación de partidos con la subsiguiente fragmentación del voto y la no menos inconveniente polarización política se ha mostrado de alta inestabilidad en la gobernabilidad española, al tiempo que perjudicial para los intereses del Estado.

En la actualidad la política española no sólo se vertebra en relación al eje izquierda y derecha, en que la mayor estabilidad vino de la mano de los dos grandes partidos de gobierno (PP y PSOE), que tras la crisis económica y social del final de la primera década del presente siglo, y el fenómeno del 15 M, se produjo un mayor fraccionamiento de la izquierda, y después de la crisis catalana también se dio el fraccionamiento de la derecha, resultando de todo ello la polarización política con gran dificultad para alcanzar acuerdos entre las distintas fuerzas políticas y un fraccionamiento del voto con la extremada dificultad de lograr articular una mayoría de gobierno dando paso a una gran inestabilidad por debilidad gubernamental. Además, hay que contar con el eje centro / periferia, que ha ido cobrando importancia con el fortalecimiento de partidos nacionalistas que añaden mayor dificultad de entendimiento político.

Teniendo en cuenta esta compleja situación, si Ciudadanos llegara a hacer una adecuada lectura de esta realidad política y social, definiendo nuevamente su marco político y su programa en defensa de valores de un constitucionalismo español y en desarrollo del Estado social y democrático de derecho, apostando por una regeneración política en una España moderna dentro de la UE y opciones occidentales en pro de la igualdad de los ciudadanos ante la ley y de desarrollo de un Estado del bienestar viable y justo, que garantice la equidad social y favorezca el necesario diálogo constructivo encaminado a lograr consensos, que tan buenos resultados dieron en la transición y en la primera andadura democrática, realmente haría un gran servicio a nuestra democracia.

Todo esto sería muy conveniente en cualquier situación, pero en el momento presente de extraordinarias dificultades internas y externas se hace extremadamente necesario articular adecuadamente un proyecto moderado, de diálogo y consenso social que contribuya a definir también un proyecto de país ante los profundos cambios que se atisban en un horizonte mundial incierto.

Domingo Delgado Peralta
Periodista y politólogo

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