OPINIÓN

Victor Entrialgo De Castro: «La cumbre de Madrid 2022»

Victor Entrialgo De Castro: "La cumbre de Madrid 2022"

Derrotado Napoleón y su pretensiones de dominación universal, la Restauración y el Congreso de Viena de 1815  introducirán un elemento nuevo en las relaciones internacionales hasta entonces desconocido para el Antiguo Régimen: «la idea de Solidaridad» de la Santa Alianza de todos los gobiernos legitimos.

Dos siglos más tarde otro autócrata imperialista, Vladimir Putin, con su invasión de Ucrania, ha desquiciado «el sistema internacional», logrando así reanimar la Alianza que parecía exánime y la mencionada idea.

Fue Metternich quien vió que Napoleón no había sido vencido del todo. Y que en el Concierto internacional, el sistema de pesos y contrapesos, de balance de poderes, no era suficiente. Frente a las ansias imperialistas era preciso introducir un nuevo elemento en las relaciones internacionales: «la idea de Solidaridad».

Dos siglos después, este es el logro fundamental de la cumbre de Madrid y su representación mediática en la escena internacional junto a la incorporación de Suecia y Finlandia, con fuerzas armadas extraordinarias que hasta ahora garantizaban su neutralidad, voluntaria la primera, y la segunda forzada.

Habrá que analizar el «nuevo concepto estratégico» sin perder de vista el contexto de la sangrienta invasión de Ucrania, la necesidad de ponerle fin y empezar cuanto antes a «cicatrizar» las heridas de una guerra anacrónica.

Las formas, la diplomacia y el protocolo en la organización de la cumbre de la OTAN han puesto de manifiesto que, cuando queremos, lo hacemos. Éxito que en buena parte se debe al protocolo español, uno de los más rigurosos y complejos del mundo junto con el ruso, herencia de los zares. Falta saber cómo aprobará el Gobierno el 2% del Presupuesto que exige la OTAN a sus miembros ¹con el enemigo en casa, menos la ministra de igualdad que se ha ido en Falcon a Nueva York.

No es cierto pues que, como decía Juan Valera de los diplomáticos, con bailar bien la polca y comer pastel de foi-gras esté todo hecho. Frente a lo que siguen defendiendo algunos, – en aras de una supuesta igualdad ideológica instrumentalizada para alcanzar el poder-, la cortesia y la educación, lejos de ser inútiles, son justamente lo primordial en un sociedad.

Sin ellas no hay mas que primitivismo y barbarie, vida salvaje e imposibilidad de acordar, poner limites y progresar. Tu manera de tratar a los demas, tus principios y tus valores son lo que te define. Y lo que posibilita la comunión con los demás, por diferentes que sean sus proyectos.

En palabras del secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, la organización de la cumbre de Madrid ha sido intachable. «Un éxito de Estado», empezando por la Monarquía, inmejorable en su representación de la Nación pese a que el Presidente de Gobierno se ha apresurado a patrimonializarlo, porque han intervenido muchos españoles y extranjeros a quienes es preciso felicitar.

La Otan ha vuelto. Y lo ha hecho «gracias a Putin». Ha mostrado en la escena internacional la solidaridad de los aliados. Veremos si muestra su eficacia ante los Estados totalitarios, poniendo freno a los autócratas y fin a la invasión de Ucrania, además de  denunciar el filibusterismo chino.

Y de paso, la cumbre de Madrid ha mostrado que, lejos de ser una servidumbre pesada, la cortesia y la educación, no solo hacen la vida más agradable a los demás. Son la civilización. Y vivir entre ellas hace la vida más agradable a quien las emplea, encuentre o no respuesta en los demás. Las formas no lo son todo. Pero son el primer paso para intentar alcanzar el fondo.

Víctor Entrialgo

 

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