OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «La corbata, nuevo modelo de ahorro energético»

Pedro Manuel Hernández López: "La corbata, nuevo modelo de ahorro energético"

La corbata es una prenda de vestir que sirve como complemento de la camisa y  consiste en una tira, generalmente hecha de seda, pana, paño  u otro material textil que se anuda o enlaza alrededor del cuello, dejando caer sus extremos, con fines estéticos.

Su nombre viene del italiano  corvatta o cravatta, derivado de «croata». El origen data del año 1660, cuando los jinetes mercenarios del ejército croata  llegaron a Francia usaban una especie de tela blanca llamada  «hrvatska»( Croacia en idioma croata) anudada  al rededor del cuello. La croatta les gustó tanto a los franceses que la adoptaron a su indumentaria llamándola «cravate», y luego la difundieron por todo el mundo.

A finales del siglo XVIII se impuso la costumbre de anudar suavemente la corbata al cuello y fue durante la Revolución Francesa, cuando la corbata se volvió un verdadero símbolo de «estatus» social y por primera vez adquirió un valor político: negra para el revolucionario y blanca la del contrarrevolucionario . En España, el color «verde» siempre se ha asociado históricamente con la monarquía española y, en este sentido, los usuarios de Twitter han utilizado esta palabra como «hashtag» y «acrónimo» para apoyar tácita y simbólicamente a la monarquía, ya que el significado de «v.e.r.d.e.» es: «Viva el rey de España».

En los primeros años del siglo XIX la forma de la corbata empezó a acercarse a la actual, aunque fuera más voluminosa y de solo tres colores: gris, negro y blanco.  Desde entonces fue el emblema de los artistas y de los revolucionarios.

Como anécdota, Napoleón,  llevaba siempre  una » cravate noire avec  une bordure blanche»(una corbata negra con borde blanco) hasta que una mañana, del 18 de junio de 1815, decidió cambiarse de corbata y , ese día fue derrotado  en la Batalla de Waterloo por el ejército británico y prusiano, según referencias del prefecto del palacio imperial francés M. De Beausset.

A partir de este momento, el arte de anudarse al cuello un pedazo de tela se ha convertido en el signo más elegante de vestir del hombre. Ya en «L’Art de se mettre la cravate»(Arte de ponerse la corbata) publicada en París en 1827  y atribuido a Honoré de Balzac, se puso de manifiesto la importancia de esa prenda y  las más de veintidós maneras distintas de anudarla.

Las precursoras de las corbatas –tal y como se las conoce hoy día– son las que se usaban en exclusivos y elitistas clubes sociales, colegios y universidades. El día 25 de junio de 1880, se creó la primera corbata del club, confeccionada con los colores correspondientes.

En la actualidad, en España su uso varía según el ámbito laboral de que se trate: en general, en las empresas relacionadas con la tecnología o lideradas por personas jóvenes, no suele utilizarse, mientras que en los círculos políticos, judiciales y docentes su uso, no es la excepción, sino la regla.

Sin embargo , últimamente con la llegada a la política de esos múltiples y variopintos partidos que conforman el aberrante Gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez, el uso de la corbata y del traje –en cualquier acto o sesión de las Cortes Generales del Estado– casi brilla por su ausencia. Su uso–en este círculo concreto– sigue siendo, sino obligatorio, sí, al menos, aconsejable y recomendado. De echo, la mayoría de ellos, suelen acudir vestidos con traje y corbata.

Si no recuerdo mal, –siendo senador por Murcia en la IX Legislatura(2008–11) durante el Gobierno de Zapatero– tuve la ocasión de vivir, en vivo y en directo, la «descorbatada» aparición en el Senado del entonces ministro de Industria,  Miguel Sebastián Gascón . Él  fue el primero en acudir en 2011 a las sesiones plenarias de ambas Cámaras totalmente «descorbatado,  teniendo  que aguantar estoicamente la recriminación de un diputado del PNV  y el cabreo de su compañero de partido José Bono, a la sazón presidente de la Cámara Baja.

La reciente y frívola petición de Pedro Sánchez de no usar corbata –porque  se puede ahorrar energía, y esto es bueno para el IPC, es bueno para el medio ambiente y es bueno para frenar el cambio climático– no es algo nuevo, llega con once años de retraso y  no exenta de duras polémicas y justificadas críticas por parte de la patronal del Sector Textil.

Peticiones frívolas y  absurdas declaraciones como éstas, parecen ser muy habituales y casi de obligado cumplimiento entre los ministros del Ejecutivo sanchista .Y como para muestra un botón, basta con recordar  las del estulto comunista y ministro de Comercio– Batasar Garzón–, recomendando  no comer carne por  sus letales efectos sobre el cambio climático. De «meritisimus cum laude» y para no olvidarlas, fueron también las de la ministra de Industria, Comercio y Turismo –Reyes Maroto–  por presentar como un «espectáculo maravilloso» y «reclamo turístico» la erupción del volcán de Cumbre Vieja– hoy llamado Tajogaite– pese a la situación de emergencia para muchos de los habitantes de la isla de La Palma.

En concreto, Eduardo Zamácola –presidente de Acotex (Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos de piel)– ha afirmado  que «es intolerable que el Gobierno, en lugar de apoyar a un sector tan dañado, recomiende a los ciudadanos que no utilicen corbata para ahorrar energía, cuando es una medida que perjudica gravemente a la economía del sector textil. Este  –al igual que el resto de sectores– se ha visto gravemente afectado(en los dos últimos años las ventas han caído un 57%) por los efectos de la pandemia desde desde comienzos de 2020 y,  más recientemente por el encarecimiento del precio de la luz, de las materias primas y  del transporte en general.

No es de recibo ni se pueden admitir recomendaciones de ningún presidente de Gobierno que  provoquen el cierre de negocios y la perdida de puestos de trabajo.Ningún presidente –que se precie y que tenga un mínimo de dignidad y de vergüenza– osa  manifestar y recomendar esto en público, cuando, –acto seguido y tras quitarse la corbata– viaja en helicóptero para ir desde Moncloa a Torrejón de Ardoz y realizar un trayecto de 23,1 kms  y que en coche solo se tardan 24 minutos de reloj.

Falcon, Super Puma y coche oficial, fue el despliegue del «descorbatado» y ahorrador Pedro Sánchez para su superviaje a Extremadura.

En un solo día usó todos los medios oficiales a su alcance — gracias a que no había más– para realizar esos desplazamientos y, más cuando esos vuelos se hicieron, a la vuelta, en vacio.

¡Ahora, a despojarse de la corbata, se le llama por decreto ley «ahorro energético»! Por eso, al quitársela –durante ese miniviaje extremeño–  pudo ahorró muchísima energía, ya que el no llevarla puesta le supuso no bajar dos grados el aire acondicionado de los distintos y varios medios de transporte utilizados.

Si no fuera por lo que es, casi me atrevería afirmar que la corbata –como el neo  descubrimiento sanchista ahorrador de energía– sería casi comparable  al invento de la máquina de vapor, en 1769, por el escocés James Watt. ¡Porque no ha caído Sánchez en esto, sino, conociendo su megalomanía y prepotencia ya habría anunciado a los cuatro vientos su gran descubrimiento para dejar a la altura del betún al mismísimo Watt!

La idea de quitarse la corbata no fue del ex ministro de Industria –Miguel Sebastián– sino de un Gobierno conservador, el de Japón en 2005.

Anteriormente,  el de Portugal también había hecho lo mismo, basándose en unos estudios energéticos realizados. Según estos: por cada grado que elevamos la temperatura y reducimos el aire acondicionado, se ahorra entre un 5% y un 7% de energía»(¿…?).

Al menos, Miguel Sebastián trato de justificar su descorbatada actitud emulando al primer ministro japonés  para tratar de acercarnos un poco más al cumplimiento del Protocolo de Kioto y fue fiel a lo que defendió.

¡Recuerden,:  si se quitan la corbata…aunque después viajen en Falcón, Super Puma y en un  Audi A8 L con blindaje VR9, están ahorrando mucha energía y están contribuyendo a estabilizar el Cambio Climático!¡ Palabra  de nuestro presidente Sánchez!..¡Te alabamos, señor!

Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, periodista y ex senador por Murcia.

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