OPINIÓN

Francisco Iglesias Carreño: «A León Felipe»

Francisco Iglesias Carreño: "A León Felipe"

Tenemos personajes, tanto próximos como lejanos, que nos van interaccionando a lo largo de nuestro vital proceso convivencial, pero no todos ellos lo hacen de la misma forma.

Algunos, los más, son de los que pasan sin más ni más y mientras otros, los menos, sucede lo contrario, o sea que, aún a pesar del tiempo inexorable que transcurre, siguen anclados en nuestra proximidad.

De los seis hijos de los ciudadanos Camino de La Rosa (D. Higinio) y Galicia Ayala (Da. Valeriana), que respondían a los nombres de: Consuelo, Maria, Salud, León, Julio y Cristina, queremos recordar hoy a uno de ellos. Se trata de aquel que, en el año 1919, trastocó su nombre dándole una expresividad novedosa

Resulta que, por la índole de los datos que sobre tal individuo se manejan, y que constan en diferentes fuentes informativas, tenemos que a mayores de ser, por nacimiento, en la normativización reglada de su época, ciudadano regional leonés (por ende ciudadano español), como llegado a la luz, del noroeste territorial de España, en la población de Tábara (provincia leonesa de Zamora), en la fecha del 11-4-1886 (a 53 años de crearse las provincias españolas y encuadrarlas en sus respectivas quince regiones españolas).

Tal personaje, después de: (1°) una muy azarosa vida, (2°) una obra literaria excepcional [ -.- y hasta paradigmática-.-] y (3°) un proceloso sinfín de acontecimientos interactuantes [tanto civiles como no civiles], vividos a ambos lados del Océano Atlántico, falleció, en la ciudad de México, un día como el 18-9-1968.

Ahora lo recordamos en la efeméride del 54 aniversario de su fallecimiento. Lo hacemos en la lejanía de su distancia y en la proximidad de su obra.

La persona de la que hablamos es el ciudadano tabarés (de zamorana condición provincial y por ello, y con ello, ciudadano regional leonés y ciudadano español), que descrivihmos biográficamente con el nombre de: Camino Galicia de La Rosa Ayala (D. Felipe), universalmente conocido como «León Felipe».

Se trata con «León Felipe» de un individuo excepcional, cuyas peripecias tienen toda ina gama de consideraciones, pero que es una insigne gloria de la literatura española, con proyección universal, a la vez que un legítimo orgullo de esta nuestra gente regional leonesa y de esta nuestra tierra regional leonesa, donde sus pasos familiares en dos de las provincias leonesas, tanto en Zamora ( en la Comarca Natural de Tábara) como en Salamanca (en esa mediana serranía salmantina de Sequeros), pueden ser seguidos.

Ser en la vida es, y sobre todo, ser. Ser en la vida romero, no es ser cualquier cosa y menos aún si eres un romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos. La vida del tabarés León Felipe le llevó por muchos y muy lejanos caminos nuevos.

Ser en la vida romero, es en gran parte pregonar la novedad de un mensaje, dar una impronta de una situación, pasar dinámicamente por todas las esencias, avanzar en las andaduras… la hilación de un ir continuo y progresivo.

Sea por «León Felipe», sea por ral efeméride, sea desde su patria chica, en esa falda, ahora calcinada de tan grave aspecto, de la Sierra de la Culebra, con ese mirador del puerto de Carmona que alarga el espacio del horizonte hasta la Tierra de Campos Goticos y sea donde se hicieron, en el Escritorium Tabarensis, los Beatos/Tumbos más universales e impactantes que viajaron hacia tierras muy lejanas.

Ser en la vida romero, pasando el tiempo de cara a la vida real, cual romero tabares y sequerano, con todos los avatares coyunturales y todos los aparatajes procedimentales en todas y cada una de las situaciones que describimos donde León Felipe estuvo.

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