OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Lola y los políticos»

Manuel del Rosal: "Lola y los políticos"

A Lola, la niña francesa de 12 años le fue arrebatada la vida por un demonio sádico con forma de mujer. Nada, absolutamente nada puede explicar como esa mujer torturó, violó, decapitó, troceo a una inocente niña de 12 años. Podrán salir a explicarlo los expertos de cualquier disciplina médica, pero lo cierto es que esa mujer profanó a conciencia y hasta la muerte el cuerpo de una niña inocente. Como en tantas ocasiones la realidad surgida de la mente diabólica de un humano supera todas las fantasías virtuales y fantásticas que hoy nos rodean. Esa mujer y en esos momentos era la genuina representación de la maldad primigenia.

La noticia de su atroz muerte que ha dejado perpleja a la sociedad francesa en general y a la parisina en particular ha sacado una vez más a la luz la mierda que anida en el pecho y la carcoma que corroe el cerebro de los políticos. Lo primero que vieron en la masacre de esa niña fue la ocasión de sacar rédito frente al enemigo político. Como buitres, como hienas carroñeras se abalanzaron sobre el cuerpo desmembrado de Lola para utilizarlo como arma arrojadiza contra el enemigo y el enemigo, a su vez, hacía lo mismo. Uno se pregunta de qué materia oscura está hecho el político, que lugar ocupa entre los primates, si será el renglón torcido que Dios hizo cuando escribía la creación del hombre. Ni la niña sádicamente asesinada, ni su familia fue lo primero que acudió a la mente de los políticos; lo primero que acudió fue la oportunidad de obtener beneficio zarandeando al contrario político y este, a su vez, flagelando al otro en un ejercicio de miseria moral que produce asco y arcadas vomitivas. ¿De qué materia pútrida, purulenta y corrompida están hechos los políticos para utilizar la atroz muerte de una niña para arrojarla contra el político de enfrente? Y esto – la utilización perversa, ruin y mezquina del asesinato inenarrable de una niña inocente – sucede en Francia considerado el país más civilizado y el más culto y sucede en su capital Paris, la ciudad de la luz, de la cultura. Parece ser que los políticos han sido moldeados en el mismo molde sean del país que sean, que Dios escribió sus renglones torcidos cuando creó al hombre y los escribió esparciéndolos por todo el orbe. Y lo que allí en la culta y civilizada Francia, en Paris, hacen los políticos con la noticia que les puede proporcionar réditos políticos, lo hacen en Madrid, en Berlín, en Barcelona, en Londres, en Valencia, porque la catadura moral del político es igual de perversa en todos los rincones del mundo. Porque la mierda que anida en su pecho y la carcoma que corroe su cerebro son su condición natural.

Y estos son los que nos gobiernan.

Coincidiendo en el tiempo nos ha llegado la noticia sobre como dos idiotizados han lanzado latas de tomate a una de las obras más emblemáticas de la pintura: Los girasoles de Van Gogh, en la National Galery de Londres en defensa del clima. Como si las obras de arte tuvieran relación con la estupidez humana de la que estos idiotizados han hecho gala.

Y estos son los que en unos años nos gobernaran

¿A quién puede extrañar que el mundo vaya tan mal y a quién puede extrañar que vaya a peor?

MAROGA

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