Hay por ahí un chiste que dice así.
Una chica de 19 años queda embarazada y se lo comunica a su madre.
Cuantas veces no te habré dicho que tomaras medidas
Ya las tomé madre. Veinte cm. de longitud y cuatro de diámetro
Por los años cincuenta del pasado siglo el consistorio de un pueblo castellano aprobó que le construyeran un bargueño para ponerlo en la entrada del ayuntamiento. Una vez terminado lo transportaron hasta el pueblo, pero se tuvieron que volver sin entregarlo. ¿Cómo ha podido ser eso? Preguntó el maestro carpintero. –
Usted sabe que al pueblo solo se puede entrar por un arco que forma parte de las murallas ¿no?
Así es
Bien pues ha sido imposible porque el ancho del bargueño es más grande que el ancho del arco.
¿El…? ¡Lo habéis querido meter a lo ancho y no a lo largo!
Estos son dos ejemplos de como las medidas han de ser cuidadosamente tomadas para no encontrarnos con situaciones indeseables, de cómo, en ocasiones, el tamaño importa.
Los trenes que iban a cubrir el trayecto hasta Asturias y Cantabria se han quedado varados en las dársenas porque superan los gálibos de los túneles que jalonan las vías y, literalmente, se quedarían encallados en ellos. Esto, que ha significado un escándalo para todos, no lo ha sido para los que venimos diciendo que al frente de las instituciones no se pueden poner a los amigos, sino a los mejores expertos. Pero Sánchez pone a sus amigos para de este modo, y aunque las instituciones no funcionen, él sabe que tiene en ellos una fidelidad perruna y que jamás podrán hacerle sombra porque todos son más tontos que él. Parece ser que los medidores de Renfe cuando fueron a medir los gálibos de los túneles se quedaron en suspenso, se paralizaron porque no sabían en ese momento cómo debían medir y con que metro, pues ya sabemos que ni todos los metros ni todos los sistemas de medidas son iguales. Y esto es así y desde siempre porque al contrario que los matemáticos que miden la ecuación antes de la solución, los tecnócratas burócratas amigos de Sánchez actúan sobre el expediente antes de tomar medidas
Dicen los entendidos que un buen criterio para medir al hombre es observar si este progresa o solo da vueltas sobre si mismo. Sánchez y su gobierno no progresan. Se limitan a dar vueltas sobre ellos mismos y de este modo joden todo lo que tocan. Y lo seguirán jodiendo porque antes de que un hombre sea nombrado presidente se le debería medir su capacidad craneal, a él y a toda la cáfila de ministros que forman este gobierno de payasos que viven y muy bien por encima de sus capacidades mentales…para nuestra desgracia.
MAROGA
