OPINIÓN

Manuel del Rosal: «Pedro I el mago»

Manuel del Rosal: "Pedro I el mago"

“Las leyes inútiles debilitan las necesarias” Baltasar Gracián

¿Cuántas leyes inútiles han salido como decretos leyes desde el primer consejo de ministros de Pedro Sánchez? ¿Cuántos perjuicios han causado a las leyes que eran y son necesarias y, en consecuencia, a España y los españoles?

Ahora y tras años de gobierno, Sánchez quiere hacernos creer que, por decreto ley – otro más – va a construir miles de viviendas. De pronto, Sánchez, poniéndose la capa de mago, de ensalmador, de saludador, sanador y brujo; saca de su chistera, de su bola de cristal 50.000 viviendas sociales que unos días después se quedaron en 43.000 para terminar en 20.000. Antes consultó el Tarot y unos libros de nigromancia para ver de qué manera podría conseguir, no la construcción de las viviendas, pues eso a él le importa una mierda dado que la única vivienda que le importa y por la que lleva años de rodillas ante los que le venden sus votos, es el palacio de La Moncloa; sino que los ciudadanos se lo crean y esa creencia se traduzca en votos para las próximas elecciones. Los ciudadanos avisados ven nítidamente bajo la capa de mago, los tres cubiletes de trilero de Sánchez y saben que las viviendas, terminadas las elecciones, pasaran a mejor vida, tanto si las gana como si las pierde. Pero, amigo mío, si estás en el mundo sabrás que son muchos los ignorantes y son infinitos los necios. Y hoy en día todos ellos se ven incrementados con la cáfila de los que buscan tan solo una paguita para poder respirar, que no vivir.

Sánchez es tan mísero, ruin y mezquino que esta vena de constructor social que le ha venido de pronto no es debida a un repentino amor a la situación de penuria que sufrimos los ciudadanos para disponer de una vivienda digna, sobre todo los jóvenes, sino a – como siempre – cálculos electorales. A Sánchez le importa un ápice si los jóvenes están condenados a vivir eternamente con sus padres; fíjense que le importa más un okupa que un ciudadano del común. Y Sánchez busca votos con mentiras – como siempre – porque Sánchez es un mentiroso de manual y su boca le huela mal porque en ella se asientan los albañales de la mentira y la manipulación. A Sánchez esto no le importa, sabe que todavía hay mucho estúpido que le cree y va a exprimir su estupidez mediante una promesa más que, como tantas otras no cumplidas, sin embargo, le dieron resultado.

Y a esto hay que añadir la sequía que nos asola, la falta de agua, los secarrales en que han devenido los verdes prados, los pueblos y ciudades que se abastecen de agua mediante camiones cisterna; sequía que, olvidada durante todos sus años de gobierno, ahora la ve nuestro presidente ruin, mezquino y mísero, no como un problema de magnitudes incalculables, sino como una oportunidad para arrancar votos. Aquí se cumple lo que siempre se ha cumplido durante el gobierno de Sánchez: priorizar la posesión del poder por encima de cualquier otra cosa. Ser presidente del país, aunque el país termine en los purititos huesos.

Gobernar, aunque lo que Sánchez gobierne sea un país en ruinas. Alimentar su egolatría, su narcisismo de manual, su soberbia patológica, su ausencia de escrúpulos, su desprecio a los ciudadanos que, ahora, cuando la amenaza de la escasez de agua ya no es amenaza, sino realidad, la emplea tan solo en su beneficio. Si alguien en este país de nuestros pecados cree que Sánchez actúa para buscar soluciones a los problemas de España y los españoles, o vive de la mamandurria social comunista o es un imbécil integral. Y mientras…así nos va.

MAROGA

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