OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¡No tenéis vergüenza ni dignidad¡»

Pedro Manuel Hernández López: "¡No tenéis vergüenza ni dignidad¡"

Dice un viejo y popular aforismo español – y ya saben que la sabiduría popular no suele equivocarse tarde, mal y nunca— que “Dios los cría y ellos se juntan”. Una vez más la famosa y homónima comedia en tres actos, de Manuel Bretón de los Herreros, vuelve a brillar con la visita que en estos días ha realizado el Excelentísimo Sr. D. Gustavo Francisco Petro Urrego, presidente de la República de Colombia, desde el 7 de agosto de 2022, y que antes de que pronunciase su discurso en el Congreso de los Diputados, en la primera jornada de su visita de Estado, provocó la estampida de todos los diputados de VOX –con Santiago Abascal a la cabeza—y la consiguiente salida de la Cámara Baja, mientras el resto de grupos parlamentarios, puestos en pie y carentes de la más mínima dignidad y vergüenza inherente a sus cargos, le aplaudían enardecidamente. Según palabras del propio Abascal, este gesto-protesta contra la visita del líder izquierdista colombiano estuvo motivado por el discurso radical que el presidente Petro, con motivo del 1 de mayo, pronunció en su Colombia natal y en el que alabó a los libertadores que acabaron con el “yugo español”, un imperio al que ha acusado en reiteradas ocasiones de haber sido esclavista, colonialista, expoliador y genocida. La afirmación sobre “el yugo español” sintoniza perfectamente con el relato hegemónico, aunque caduco, de los criollos libertadores que capitanearon el conflicto contra la Corona de España en nombre de los oprimidos y cuya cabeza visible fue el venezolano Simón Bolívar, “El libertador”.

Hoy no toca hablar de la discutida y discutible histórica “Leyenda Negra” –en cuya propagación activa pero quizá involuntaria— participó el religioso español Bartolomé Pérez de las Casas (Este tema ya fue abordado en otro de mis artículos publicados en este mismo medio y titulado “Desmitificando la leyenda “negra”: ¡España, ni colonialista ni esclavista!”). Este no solo fue el único acto de VOX, sino que Abascal llegó a decir que: (…) “Petro es a Colombia lo que Otegui es a España” y ha manifestado que los colombianos que viven en España (…) “si saben quién es Petro, pero muchos españoles desconocen a quién le han puesto una alfombra roja en España y en el Congreso de los Diputados” e incluso lo han llevado en un apabullante y lujosísimo Rolls-Royce a la cena de gala en el Palacio Real a la que ha asistido incumpliendo el protocolo de la Casa Real de asistir con frac por considerarlo una reminiscencia de “las élites y de la antidemocracia”. ¡Aclárese presidente Petro y déjese de demagogias populistas y bolivarianas! ¿El frac le parece un símbolo capitalista y de castas privilegiadas? Sin embargo ir en el Rolls-Royce Phanton IV –escoltado por 70 caballos del Escuadrón de la Escolta Real– que le llevó hasta el Palacio Real con todos los honores… ¿No le pareció igual o más elitista, exclusivista y propio de las castas privilegiadas que el frac? ¡Consejos vendo que para mí no tengo! Y por favor ¡guárdese su verborrea para sus súbditos colombianos!

Claro que si Pedro Sánchez, como presidente de España, no puso ninguna objeción y ni siquiera el personal de Protocolo se atrevió a comentarlo en aquel 22 de abril de 2022, cuando por motivo de su visita al Rey alauí de Marruecos –-para rendirle pleitesía oficial y entregarle el Sahara Occidental por la cara y a cambio de nada (que se sepa de momento) — durante todo el Iftar (cena oficial con ruptura incluida del Ramadán) permitió que la bandera de España estuviera colocada boca abajo con lo que esto significa. ¿Qué podemos esperar de él? Seguramente le ha dado igual que Petro –su bolivariano “coleguilla” socialdemócrata y progresista– haya asistido a la cena de gala con “guayabera” bolivariana. Estamos tan acostumbrados a tantas bajadas de pantalones, que esta es una muestra más de la política internacional rastrera y sumisa del gobierno sanchista ante los enemigos de las libertades y derechos fundamentales, desde China hasta Marruecos, pasando por Cuba, Colombia, Méjico y Venezuela, entre otros. Aquí puede venir cualquiera y pasarse por el arco del triunfo nuestra dignidad, nuestro régimen parlamentario y hasta nuestros protocolos y obtener a cambio aplausos, la callada por respuesta del Gobierno y hasta valiosas condecoraciones. ¿Recuerdan las críticas – mucho más acerbas por parte de los conmilitones y socios del gobierno sanchista que del resto de países asistentes– de las que fue objeto nuestro Rey Felipe VI cuando no se levantó al paso de la urna acristalada con la “supuesta” espada del “Libertador” Simón Bolívar en la toma de posesión de Petro? Si lo han olvidado echen mano de las hemerotecas y verán a las ministras podemitas—como auténticas Euménides– poniendo a nuestro Rey como hoja de perejil.

¿Pero quién se cree que es este izquierdoso petimetre que ha osado insultar alto y claro a España y romper impunemente el protocolo de la Casa Real ante la pasiva anuencia del presidente Pedro Sánchez y resto de partidos políticos y, que además, puestos en pie le han aplaudido en el Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía del pueblo español y se suponía que también la vergüenza y la dignidad? Para quien no lo sepa, Francisco Gustavo Petro Urrego –el primer presidente de izquierdas y el de una «nueva Colombia es posible—es un exguerrillero no arrepentido del M-19 y el rey de las «fake news» en redes sociales, para enaltecer aquello que le interesa o desacreditar a sus oponentes, es el inhabilitado al que se le embargó el sueldo durante su gestión al frente de la alcaldía de Bogotá, es el que siempre se ha deshecho en sus críticas a España y a la Monarquía –a la que trata de colonialista y opresora, junto con su ensañamiento en la figura de la institución de la Corona, el Rey actual y el «Honorífico»– y el que fomenta y jalea el hostigamiento hacia nuestro país, apoyando la retirada y la destrucción vandálica de los vestigios culturales, políticos, sociales y religiosos de España en Colombia. Este es, en resumen, Petro Urrego, el presidente de Colombia al que hemos recibido con los brazos abiertos, le hemos dejado decir lo que ha querido y hacer lo que le ha salido de sus presidenciales “criadillas” y todos tan contentos.

¿Entienden ahora lo que quería decir al inicio del artículo con ese sabio refrán? No olviden que Pedro Sánchez ha pasado de apoyar a Guaidó contra el totalitarismo del bolivariano y bananero Maduro a estrechar fuertes y “democráticos” lazos ideológicos con las izquierdas indigenistas de América Latina. Con su visita Petro refuerza su agenda hacia un país europeo que ha abandonado los Gobiernos de derechas. Hace cuatro años, Sánchez reconocía y defendía a capa y espada al opositor Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela, en franca oposición a Nicolás Maduro. Ahora, ya casi al final de nuestra legislatura, el “sanchista español” –ni corto ni perezoso, sin balbuceos y sin apenas inmutarse—ha optado por acercarse sutilmente al régimen venezolano (restableciendo un embajador en Caracas) y afanándose en mostrar una cercanía ideológica en todos los aspectos con los presidentes latinoamericanos de izquierdas. Las recientes visitas del reelegido presidente brasileño Luís Ignacio Lula da Silva y la de Gustavo Petro así lo confirman. No son visitas cualquiera, sino de Estado. España, de estas visitas, solo concede –según Moncloa— una cada año.

“Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, como solía decir el famoso “torero del ingenio” Rafael Guerra, alias “Guerrita. Salvo que no se tenga ni dignidad ni vergüenza –y recalco “no se tenga”–, pues si dijera “salvo que se hayan perdido”, pues en este caso se supondría que en algún momento de sus vidas ambos presidente las tuvieron. Por desgracia este no es el caso y sus “currículos vitae” así nos lo confirman. Por tanto “si puede ser y además no es imposible” que en vez de declarar a Petro Urrego persona non gratam y no dejarle pisar suelo patrio, se le rindan todo tipo de honores, se le ponga la alfombra roja, se le lleve al Congreso de los Diputados a soltar un demagogo y bolivariano discurso, le aplaudan, se le lleve en un flamante Rolls-Royce escoltado por 70 guardias de Caballería del Escuadrón de Escolta Real a una cena de gala y se le imponga una de las máximas condecoraciones del Gobierno de España. Todo esto es posible, porque “quien regala bien vende, si quien recibe lo entiende” y, en este caso, una vez más, Pedro Sánchez y Gustavo Petro nos han demostrado que “entre pillos anda el juego”. Esta ceguera política no hace sino hundir más internacionalmente a nuestro país, el que otrora fuera el más grande y en su territorio jamás se ponía el sol.

Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, periodista y ex senador por Murcia.

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