Con todo el respeto que me merece todo tribunal, hay que destacar que el Constitucional aplica de forma caprichosa y errónea nuestra Constitución al afirmar que una mujer tiene derecho al aborto (matar a su hijo). No hay ningún precepto en nuestra Carta Magna que afirme tal cosa. Esta sentencia establece un nuevo derecho fundamental, que solamente puede hacerlo el poder constituyente; no es este Tribunal el que debe reescribir la Constitución, debe limitarse a enjuiciar si la ley respeta o contradice los preceptos que contiene, sin inventarse nada nuevo. Alguien afirma que este TC ha cometido una grave tropelía Jurídica, y yo añado que es el estilo del Sanchismo.
El Artículo 15 de nuestra Constitución se expresa muy claramente “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. ¿No es el feto que pretenden matar un ser humano vivo? ¿Por qué este ser humano no quieren que lo proteja la Constitución? Es un <<sin papeles>> que le obligan a abandonar el vientre materno sin poder defenderse, afirma D. César García Magán.
Estamos apañados; teníamos la idea de corrupción en el Poder Ejecutivo, aunque también en algunos medios de comunicación al servicio de ese poder, el CIS y otras Instituciones “amañadas” por el Gobierno; pero a todo esto ahora se suma el Poder Judicial y con ello entramos en una situación muy grave: ¿qué nos falta para ser como Nicaragua, Cuba, Venezuela, Corea del Norte y otros países similares? El TC, además de la matanza de niños, ahora –otro terrible disparate- apoya la ley Celaá. Eso confirma la acusada ideologización, impuesta, lo quieras o no, por Sánchez, mostrando su indestructible rodillo ideológico.
Pablo D. Escolar
