OPINIÓN

Víctor Entrialgo de Castro: «Cinco años de oprobio»

Víctor Entrialgo de Castro: "Cinco años de oprobio"

La actitud de Sanchez tras su autogolpe es un compendio de cinco años de oprobio. Sus leyes inútiles han debilitado las necesarias. Ha asaltado tumbas, violado normas en manada, incluida la mayor de las jóvenes, la Constitución, ha okupado todos los poderes, ocultado Eres, comprado voluntades, repartido fondos entre medios y amiguetes y no ha admitido jamás un no por respuesta, porque solo sí es sí.

De traición en traición, cambia de aliados más que de muda, cargándose a los de ayer y sacando al dia siguiente otros nuevos del infierno o de donde haga falta, cambiando de modo infantil normas a las que sólo unas adultas majaderas podrían dar forma.

Hemos podido comprobar que para gobernar un Estado es mejor un hombre bueno que una buena ley. Lo mismo sucede con la justicia. Y así el positivismo no puede hacernos ignorar que tanto para el ejecutivo como el judicial, el poder debe ser un anexo de la ejemplaridad.

Ahora quiere hablar y hablar pero letras sin virtud son perlas en el muladar. Hablar es cosa más difícil de lo que pensamos y las palabras son un instrumento bastante pobre para entenderse. Hasta los enamorados solventarían mejor sus disputas si en lugar de enzarzarse en peleas de palabras permanecieran callados mirándose a los ojos intentando interpretarse.

Pero Sanchez habla de otro tipo de hablar, un hablar no significativo, no quiere hablar sino ser escuchado admirado y vencer, derrotar a los demás con frases postizas, sin un ápice de sinceridad, porque carece de ella, como de credibilidad. Sólo quiere envolver con su mentira compulsiva convencido de que, con todo el bienestar que ha generado, es España  ingrata la que se ha equivocado.

Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los de nuestra moral o incluso los de nuestra forma de pensar, cuando esta se encuentra distorsionada o no es capaz de hacer frente a la realidad de forma adaptativa colocando el amor por encima de la moralidad, como la fuerza que puede vencer sus limitaciones y modificarla para bien.

Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas. La fuerza del grupo en su conjunto puede ayudarnos a lograr crecer y cumplir grandes objetivos. Pero Pedro Sanchez es un gobernante para sí, incapaz de convocar a la Nación a un proyecto común, sino justamente lo contrario, empeñado en dividirla para poder gobernarla.

Víctor Entrialgo de Castro

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