De los mismos que con Zapatero y Moratinos colocaron a la Pajín y Bibiana Aído con ayuda de Michele Batelett en Naciones Unidas llegan ahora «Los peripatéticos». Sólo en cines.
Sólo en las mejores Salas, porque la cosa es de película. Mientras huye de los periodistas por los pasillos se detiene unos segundos a hablar como Aristóteles: «Doy por reproducida su pregunta sobre si está resuelto lo de Irene Montero o no..». Es de película, pero de miedo.
Como lo es, ésta vez de intriga, averiguar por qué Agustín Santos, representante español ante Naciones Unidas, ex jefe de gabinete de Moratinos, abandona ese puesto de embajador de España ante la ONU para ocupar un puesto como número dos en la tabla de Sumar, junto a la Yoli, una activista saharui, Errejón y la niña del exorcista.
¿Quien, además de Roures, han hecho creer a esta indocumentada que podía ser presidenta de España o siquiera vivir de esta industria? Nadie. ¿Serán los dineros, que buscan un cambio climático y un lugar en el sol, porque que en Nueva York hace mucho frío? Así funciona esta industria. Como el tinglado del fútbol, pero con los regionales jugando la Champions.
Yo no hablaría de esta señorita sindical de pan pingrao ni de sus señoritos, si ella no insultara a la Nación con su transición inexplicada de perroflauta chavista a comunista de Dior, ni se prestara a ser muñegote de otros en la sombra y se metiera con fines inconfesados en mis telediarios.
Los españoles, en lugar de saqueados, tendrían que empezar a ser indemnizados por daños colaterales, entre ellos lesiones al idioma y en la piel creadas por los agujeros negros y el vacío cósmico que crean estos teleñecos en nuestro asuntos públicos, daños difícilmente reversibles sin que el sistema intente siquiera corregir sus defectos.
Zapatero el del talante, ahora arrogante, que aguanta más que la sábana de abajo, dice ahora el muy gañán, falsario y rencoroso, que acabó él con ETA, aunque luego aclare que pasó cuando él estaba. O sea coincidió. Se refiere el embajador de Maduro, Petro y otros sátrapas que fue él quien metió a ETA en las instituciones y puso a los golpistas catalanes con el estatuto que queráis, yo vermout, lo que pidáis, en disposición de dar el golpe.
Con motivo de la muerte de Berlusconi, como ha reseñado la loada y nunca bien ponderada, «República de los tontos» de Santiago Gonzalez, Yolanda Diaz ha dejado para la posteridad la siguiente parida: «Desde luego mis condolencias a la familia de Silvio Berlusconi aunque las disparidades del proyecto no adolecen de mi compasión».
O sea, que son sus disparidades, no el proyecto, las que adolecen, o no adolecen, quien carece, de qué, no sé. Cuando la escucho se me pone un nudo en el idioma. O sea son las disparidades las que carecen de cualidades. Y lo peor es que ésta atrevida e ignorante supina se ha quedado tan ancha. Y después de ésto no le adolece la cabeza.
Los peripatéticos eran más de ciencias naturales pero con un cero en gramática esta perroflauta de Dior trata de aprobar al menos matemáticas sin explicar por qué no suman la víbora de Galapagar y la niña del exorcista.
Estamos a 30 de mayo sin quitarnos aún el sayo y lo del cambio climático, al lado de lo que puede pasarle al país en manos de esta gente, es una fruslería. Con este personal ahí, es un milagro que no nos pase más.
Víctor Entrialgo de Castro
