OPINIÓN

Antonio Sánchez Cervera: «Las negociaciones de Ginebra: una cortina de humo para ocultar y desviar la atención del dinero»

Antonio Sánchez Cervera: "Las negociaciones de Ginebra: una cortina de humo para ocultar y desviar la atención del dinero"

El ACUERDO PSOE-JUNTS maquilla torticeramente todo lo imaginable con la ayuda de frases aparentes como aquellas de que <<se parten de posiciones divergentes o de que a pesar de las discrepancias estructurales que existen dada la distancia entre nuestros proyectos nacionales o la de que el PSOE y Junts reconocen sus profundas discrepancias>>

¿Esas discrepancias estructurales hacen referencia a lo que Tuckman denomina asalto en los episodios de lucha por el poder?

Por otra parte, el acuerdo dice literalmente:

<<Por un lado, Junts considera legítimo el resultado y el mandato del referéndum del 1 de octubre, así como la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017. Por el otro, el PSOE niega toda legalidad y validez al referéndum y a la declaración, y mantiene su rechazo a cualquier acción unilateral. Al mismo tiempo, constatan que se pueden alcanzar acuerdos importantes sin renunciar a las respectivas posiciones>>.

Si es así, como ninguna de las partes va a renunciar a sus posiciones, el tema de la autodeterminación es simplemente un paripé con el que engañar y adormecer a la ciudadanía para poder encubrir lo que ellos están negociando de verdad: el dinero, por eso, los contenidos de los acuerdos a negociar se van a centrar en lo que llaman la superación de los déficits y las limitaciones del autogobierno, esto es, no aplicar, por un lado, el artículo 157 de la Constitución – establece el marco general del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas – y salirse de la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), que es el texto legal constitutivo del régimen jurídico general de su sistema de financiación y, por otro, la cesión de la totalidad de los tributos, la condonación de 15.000 millones de deuda – Cataluña debe 73.110 millones de euros – y, seguramente, el traspaso de la Seguridad Social. A ello hay que añadir la malversación del procés, cifrada en 3,4 euros y mucho más dinero sin contabilizar.

El acuerdo es tan falsario que llega a exponer que <<Junts propondrá la celebración de un referéndum de autodeterminación sobre el futuro político de Catalunya amparado en el artículo 92 de la Constitución>> cuando, en realidad, ese precepto constitucional, establece que <<las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos>>, es decir, de considerarse que existe un supuesto de especial trascendencia constitucional, el referéndum tendría que someterse a todos los españoles, no sólo a los catalanes.

Obviamente, esa cesión financiera incontrolada a Junts y ERC conllevaría no sólo la vulneración directa del artículo 14 de nuestra Constitución -<<Los españoles son iguales ante la ley>>- sino también la prevalencia absoluta del independentismo catalán para posteriormente hacerse definitivamente con el poder y situarse como un Estado dentro de la acomodaticia holgura de España, es decir, un Estado dentro de otro Estado en detrimento de los que forman parte de este último.

Así las cosas, ahora, mientras ese apaletado Cerdán, se chotea ante los medios diciendo que está en Ginebra en reuniones de trabajo, Zapatero, que rezuma bilis de un rencor izquierdista trasnochado, estúpidamente, se manifiesta diciendo que el PSOE, como partido político, es libre de reunirse dónde, con quién y como quiera, pero olvida el de Valladolid que los partidos políticos concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y, precisamente, esas citas clandestinas de Ginebra, no son conformes con una gran mayoría de los ciudadanos.

Finalmente, Sánchez, sonroja a los españoles y pone en clara evidencia a Puigdemont y a toda su comparsa recordando que el Gobierno de Aznar se reunía en suiza con ETA, es decir, reconoce, primero, que está en negociaciones en Ginebra en la calidad de Gobierno y, segundo, que da el mismo alcance a la banda de Puigdemont y de Junqueras que a la de los terroristas de ETA.

¿Y los verificadores, mediadores, acompañantes, asesores o bien pagados? ¿Están gratis o cobrando? ¿Quién les paga?

Nunca España ha llegado tan lejos en la ignominia.

Antonio Sánchez-Cervera

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