Sanchilandia es un país de Europa incomparable. El presidente electo es Pedro Sánchez, pero el presidente de facto es un tal Puchi, prófugo de la justicia que gobierna Sanchilandia desde su residencia belga. El gobierno consiste en decretos leyes confeccionados por Sánchez a medida de las condiciones impuestas por Puchi que, una vez medidos y pesados por este los acepta para que sean efectivos previas algunas enmiendas y recortes y la aceptación por parte de Sánchez de nuevas cesiones económicas, sociales y políticas al partido que preside Puchi. Esto puede suceder porque a ambos, Puchi y Sánchez, España y los españoles les importa un bledo a sabiendas de que a los españoles tampoco van de patriotas y, para ser felices cada semana, les importa fundamentalmente la victoria de su equipo y tener acceso a la mayor cantidad de series televisivas, aunque la cuota a Movistar se eleve constantemente. ¡En esta casa hay series, aunque no haya para aceite!
He repasado la historia de los gobiernos que ha habido en Europa desde que en España alcanzamos la llamada democracia para descubrir alguno que tuviera dos presidentes, el electo y el que gobierna de facto. No he encontrado ninguno. España (Sanchilandia) es el primer país que ha hecho sitio a dos presidentes, uno para el postureo y otro para establecer las condiciones que por cojones debe cumplir el del postureo para posturear, que no para gobernar, Hay una frase que dice el rey reina, pero no gobierna. Bien podría ser aplicada a lo que está pasando en Sanchilandia desde hace años: “Sánchez posturea, pero no gobierna”.
España (Sanchilandia) se distingue de los demás países europeos en varias cosas que no voy a enumerar que casi todas son negativas. Pero en estos últimos años Sanchilandia, distinguiéndose de los demás países que conforman Europa, ha implantado una nueva forma de gobierno que consiste en poner al frente del ejecutivo a una persona que se mueve como marioneta de otra persona, presidente de facto. De forma que, mientras el uno posturea, el otro gobierna. Es una nueva forma de gobernar que no necesita de la convalidación del Congreso y que apesta a anomalía democrática. ¿Y quienes han sido los muñidores de este tipo de gobierno inédito hasta ahora? Los ciudadanos que con sus votos dibujaron un Congreso de pesadilla en la creencia de que un gobierno multi partidos y por ello mismo, débil e inoperante es mejor que un gobierno fuerte instalado en una mayoría que le permita gobernar sin hipotecas, cesiones, bajada de pantalones, humillaciones y pagos aplazados mes a mes.
“España y yo somos así, señora”
