OPINIÓN

Carmen de Soto: «Las 30 monedas de plata»

Carmen de Soto: "Las 30 monedas de plata"

Entramos en La Cuaresma. Periodo anual en el que los Católicos nos preparamos con modo penitencial, a “revivir” -no sólo conmemorar- los 40 días y 40 noches de Jesucristo en el desierto, dónde padeció tentaciones del mismísimo Satanás, padre de la mentira. Al final de la Cuaresma, nos adentraremos en la Pasión, Muerte en la Cruz, y Resurrección Gloriosa de nuestro Salvador.

Más que en el aspecto ascético, ahora quiero referirme al histórico desde el principio de la Iglesia fundada por Jesucristo. Y todo esto me vino a la memoria al leer unas declaraciones hechas por un docente condenado, por lo mismo que hace años fue absuelto por falta de pruebas y por su negación de los hechos “en honor a la verdad”.

Nadie nace sabiendo y todos tenemos que aprender. Pienso que los refranes tienen una gran dosis de sabiduría, uno de ellos dice: La experiencia, es la madre de la ciencia. Sí, todos, todos, todos, tenemos que aprender, y además a saber rectificar con humildad.

Mucho cuidado cuando se oye o se lee: “EL VATICANO HA DICHO. EL VATICANO CONDENA”. Que sepamos a ciencia cierta, solo es infalible el Romano Pontífice, y cuando habla “ex cátedra”. ¿Voy en contra del Vaticano? NO, para nada. ¿Pienso o veo que el Vaticano tiene que aprender? SI, y más aún a saber escuchar cuando debe hacerlo, y a saber rectificar.

¿Y porqué el primer párrafo? Porque precisamente no fue un extraño, sino que fue uno de los 12 apóstoles, de los elegidos por Jesús, Dios y Hombre verdadero, el que lo entregó: para que lo ultrajaran y crucificaran. SI, UNO DE LOS 12 APÓSTOLES LO VENDIÓ POR 30 MONEDAS DE PLATA. Si habiendo tratado de cerca a Jesús, fue capaz de hacer algo tan terrible, no voy a escandalizarme porque vuelva a ocurrir en la Santa Madre Iglesia, a pesar de saber que ella nos cobijará hasta el final de los tiempos.

Y esto me vino a la mente al leer la noticia, del docente condenado, en algunos de los muchos medios que se hacían eco. Comentaba “el condenado por el Vaticano”, que aprendió de San Josemaría, que nada malo podía venirnos de la Iglesia. (Yo también lo creo). Y él apostillaba, aunque en su caso se ve que es al contrario. Proseguía: que también aprendió del Fundador del Opus Dei, que Dios de grandes males sabe sacar grandes bienes, y que esperaba que en éste doloroso caso así fuera. Por lo visto pertenece a la Prelatura y le han dado donde más le duele: piden nada menos que su expulsión de la Prelatura.

Fue Judas, uno de los 12 apóstoles quien por 30 monedas de plata entregó al Maestro, al mismísimo Dios. Por eso, en mi humilde opinión, las personas involucradas cuando se dice: “El Vaticano”, más que guiarse por el presentador de un programa de TV, todos deben implorar luces al Espíritu Santo y pedir el don de sabiduría que llega envuelto de humildad.

Sabemos que Judas tiró las 30 monedas y se ahorcó colgado de un árbol. Puede que Mel Gibson en esta Semana Santa nos sorprenda con episodios ocurridos en los 3 días entre la muerte y la Resurrección de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Personalmente, al contemplar los hechos, pido a Dios que desde el salto hasta su total ahogo por la soga, Judas hubiese tenido tiempo de arrepentirse y pedir perdón. No conozco ningún sitio donde se afirme que Judas se condenó. Sí, creo también que Dios, de grandes males, sabe sacar grandes bienes.

Carmen de Soto Díez, 5-3-2025

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