¡Váyase Sr. Zapatero!

Jaime Tur Jeremías
Alcalá de Henares (Madrid)
Carta enviada a D. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno

Excelentísimo Señor:

Conste, Señor Presidente, que tras haber silenciado –sentado en un escaño del Parlamento- toda la corrupción de mentiras y latrocinio sin par de los trece años del felipismo, no es usted santo de mi devoción. Mejor dicho, ni usted ni ninguno de los insufribles políticos que soportamos los ciudadanos españoles. De donde se deduce que no le he votado.

Verá, a la vista de que los españoles hemos de escoger –a la hora de votar- entre políticos MALOS y PEORES, he llegado a la conclusión de que lo mejor para mi querido país, ya que hemos de aguantaros en el Estado de Desecho -no de Derecho- que gobernais, es el de no consentir que partido político alguno gobierne más de cuatro años. Tiempo más que suficiente para llenarse los bolsillos, corromper los poderes Judicial y Legislativo, y demás Instituciones, como ha sido hecho.

Señor, no se alegre por haber triunfado, porque en cualquier país democrático usted –tras su desastrosa trayectoria- estaría fuera de la política ad aeternum. Usted lo sabe muy bien. Lo que ocurre es que España sigue siendo diferente.

Por los resultados habidos en anteriores votaciones, es de sospechar que una buena parte de los españoles cuando nos acercamos a las urnas votamos a los nuestros. A los míos –suelen decir los fanáticos–, sin tener en cuenta, ni por pienso, las fechorías que hubieren cometido en anteriores mandatos.

«Los míos también tienen derecho a robar», lo he oído decir más de una vez y más de dos. Actitud radicalmente contraproducente por lo absurdo y el mal empleo que se hace del sufragio, al derrochar el único poder real que tiene el ciudadano en democracia. La única posibilidad que a priori le ofrece el sistema cada cuatro años para corregir errores, desechar conductas indeseables, en definitiva, apartar a la gentuza que en rioladas acude a la política.

Usted, por su militancia, sabe que los partidos políticos españoles, desgraciadamente, –ya lo dije otra vez- son antidemocráticos e inmorales en su esencia, y enemigos capitales del pueblo.

Su único ideario es llenarse el bolsillo. Son pandillas de organización piramidal, dictatorial y de sumisión rastrera al amo. Stalin y Hitler podrían comandar cualquier partido político español sin que se notara lo más mínimo.

Usted, siendo un don nadie –políticamente hablando-, que se ha colado, increiblemente, en la cúpula del PSOE, está siendo temido y adorado por los que sólo han venido al partido para llevarse el sobre del cargo que les ha dado.

Y ayudado por los elementos de otros partidos que le pasarán la factura en cuanto comience a gobernar. Los votos catalanes que ha recibido y que le han hecho ganador tendrá que pagarlos a un alto precio de nuestro dinero.

Y es que estamos hablando de gentes que se han presentado con vitola de honradez y capacidad de gestión –sin que nadie los llame– a administrar los impuestos que pagamos los contribuyentes; para una vez en el machito, además de ponerse el sueldazo que les da la gana y falsear, engañar, enredar, calumniar, corromper y robarnos hasta lo que no está en los escritos, así como repartir nuestro dinero –con subvenciones- a los amigotes y a quienes les parece bien.

Fíjese Señor, cuando oigo o pronuncio la palabra Justicia, desde que llegó a mi país la democracia fulañí que tenemos, mi mente de ninguna de las maneras la asigna ya a la diosa Temis, aquella personificación de la Justicia, que el arte representó con los ojos vendados, la espada en una mano y la balanza en la otra, sino a una ramera representando a un burdel; zorra que se tapa los ojos para no ver las monedas que de continuo le llenan los platillos de la balanza y que utiliza la espada para cortarle la cabeza sólo a los desgraciados y desheredados.

Me estoy refiriendo, por supuesto, a los políticos y a la indeseable Justicia que tenemos en España, que en vasallaje bobalicón soportamos todos los españoles.

Hecha esta aclaración, Señor, he de recordarle que el equipo designado por un partido político con el mandamás a la cabeza llega con una mano delante y otra detras a administrar los millones que nos sacan del bolsillo a los ciudadanos -impuestos- con la obligación de hacerlo honradamente y en justicia, se entiende.

Por lo que hay que preguntar: ¿Quién es usted, Señor, para subvencionar a sus amigotes, tanto del cine como de la farándula, rarillos y demás adláteres con mi dinero?, pongo por caso. Usted ha de conseguir el voto de los ciudadanos por la eficacia de su gestión en beneficio de todos los contribuyentes y no por el voto cautivo de trincones a su servicio. ¡Desvergüenza! ¡Latrocinio! ¡Oprobio! ¡Asco! ¡A qué vomito!

Señor Presidente, le recuerdo, por si acaso se le ha olvidado, que todos los servicios de que goza el ciudadano español, tienen su origen -han sido establecidos- a través de los impuestos obligatorios que han pagado toda clase de trabajadores; ya grandes o medianos y pequeños empresarios como trabajadores en general.

Y es claro –lo ve un ciego- que sin esos impuestos no existirían ni Servicios ni Gobierno ni Estado. Es decir, no seríamos nada. ¿Va cogiendo?

Por lo que salta otra pregunta: ¿Quién es usted, para mangonear arbitrariamente lo que no es suyo, concediendo prestaciones a los extranjeros que se cuelan en nuestro país en plan parásito? Sin la documentación reglamentaria para poder trabajar y pagar impuestos como cada quisque.

Muchísimos vienen, expresamente, a operarse en nuestros hospitales y después se van. ¿Se puede aguantar eso?

Y ya están lo senegaleses festejando su triunfo electoral para venir en rioladas. ¿Pero esto que es? ¿Para que hostia queremos y pagamos a la polícia? ¿Cuándo van a devolver a sus países a todos los extranjeros que no vengan con un contrato de trabajo y con la cobertura de vivienda asegurada?

¿Ha sido usted emigrante? ¡Yo sí! Y lo he sido en un país en el que todo extranjero que no tuviera un contrato de trabajo tenía que irse inmediatamente. Como me ocurrió a mí, cuando tuve que volver a España a por los documentos que exigían.

Y aquí, en su funesto reinado, conozco a uno que vino a España con una pierna menos y ahí está el tío –fuerte y bien cebado- sentado –tiene una silla de ruedas que le regaló una de esas viejecitas sin solución- en la puerta de un Supermercado pidiendo limosna.

Y que se puede decir de las chiquillas –auténticas niñas- de una media de quince años pidiendo limosna y jodiendo con viejos y con todos los que caigan para poder subsistir. ¿Es esta la maravillosa libertad democrática que ha traído usted a nuestro país?

Señor, a la vista de lo que estais haciendo –nos estamos acercando, poco a poco, al año 1934- no está lejos ya el día que se recurra al pinochetazo.

Ya sabe, fuera toda la basura política detritus de sumidero; restablecimiento y saneamiento de los Poderes y de las instituciones corruptas -todas-, y cuando se consiga la purificación de las mismas vuelta otra vez al Parlamentarismo democrático, hasta que la nueva corrupción exija el próximo pinochetazo. ¡Es nuestro sino!

Y como despedida, Señor, le voy a recordar la expresiòn de su querido venezolano Zerolo, cuando nos iluminó públicamente con el orgasmo que siente con su marido y el orgasmo democrático de Zapatero, dijo el más puntero de los rarillos de esta desconocida España.

A este significado con cargo público y, por tanto, cobrando de nuestros impuestos, ¡faltaba más! no se le paga para hablar guarradas. Lo que haga con su culo es sólo y exclusivamente de su incumbencia. Y mis hijos y nieto no tienen porque oir en boca de un cargo público expresiones que repugnan y dañan a la inteligencia.

Por cierto, no he escuchado de usted comentario alguno que rechace lo dicho por el tal Zerolo. Creo que la protección que le presta, se pasa un pelín. No olvide que una cosa es ser compañero de partido y otra muy distinta la afinidad de costumbres, algo que hay que cuidar y dejar muy clarito. ¿Lo entiende? ¿A qué sí?

Me despido de usted, con el deseo de que lo pongan fuera de la política española, a la que tanto daño ha hecho, antes de que finalice la nueva legislatura.

Para lo que sólo haría falta que los pocos compañeros que le apoyan -de todo hay en la viña del Señor- antepusieran la vergüenza y honradez de un socialista de ley, al sobre que se llevan por el cargo que les dio, como he dicho anteriormente.

No se da cuenta de que lo están utilizando como a un tonto util para beneficiarse de todo lo que puedan afanar. Usted ni está formado ni tiene capacidad para gobernar a la novena potencia mundial como es España. Sólo tiene la listeza para sacar partido de las debilidades humanas.

Y no olvide que hay muchísimos socialistas que lo saben y se averguenzan de usted. De su proceder. Cambie su aptitud –de hombres es errar y de hombres corregir- ¡VAYASE! con sus hijas y esposa a vivir tranquilo, dejando de hacer el ridículo. ¡POR FAVOR!

Firmado: Jaime Tur Jeremías

Posdata/

Este escrito, como la contestación si la hubiere, los haré públicos.

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