Carta al Director

Carencias en la Ley del Menor

De un tiempo a esta parte, los medios de comunicación recogen noticias extraordinariamente graves; me estoy refiriendo a aquellas que hacen referencia a todo lo relacionado con la violencia entre menores que tiene su máxima expresión en la desaparición y posterior hallazgo de la menor que residía en Seseña. Insisto en que, desde mi punto de vista, es este un hecho gravísimo que requiere de un diagnóstico sereno y acertado:

Una de las posibles variables que convendría analizar detenidamente es aquella que se refiere a la aplicación, puesta en marcha, implementación, etc. de la Ley del Menor.

Sobre dicha Ley entiendo que es importante señalar que, siendo una ley europea y humanista, flaquea en su desarrollo debido fundamentalmente a cuestiones directamente relacionadas con aspectos de carácter profesional.

Hasta hace bien poco, apenas existían profesionales dedicados plenamente a actividades relacionadas con lo social, estos profesionales procedían de la iglesia, de asociaciones, de ONG, etc. que, si bien ejercían su actividad con devoción y gran sensibilidad social, lo cierto es que carecían de la formación y experiencia adecuadas.

A finales de los 90 del pasado siglo, se produce un hecho muy relevante en la legislación europea, que es el paso de recomendaciones destinadas al ámbito social, ecológico, etc. no vinculantes a vinculantes (es decir, de obligado cumplimiento). Este hecho proporcionó grandes sumas de dinero a nuestro país, lo cuál provocó un gran incentivo en el contexto profesional de determinadas profesiones (asistentes sociales, educadores sociales, animadores socioculturales, etc.).

Sin embargo, este incremento económico tan necesario para hacer real el principio democrático ‘Igualdad de oportunidades’ en determinados colectivos como: tercera edad, menores en riesgo de exclusión social, enfermos crónicos, etc. no va acompañada de tradición profesional alguna en nuestro país.

Por lo tanto, a mi modo de entender, existen graves carencias a la hora de desarrollar la Ley del Menor debido a que la transición que se ha de producir desde perfiles profesionales basados en la voluntariedad, vocación reivindicación, etc. a perfiles meramente profesionales de los trabajadores de lo social no se está produciendo a un ritmo adecuado.

Todos confiamos en que esta correcta transición se produzca lo antes posible.

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