CARTA AL DIRECTOR

Por qué Rajoy ganará las elecciones generales 2015

Por qué Rajoy ganará las elecciones generales 2015
M Rajoy

Podríamos indicar distintas causas por las que Mariano Rajoy va a ganar las próximas elecciones, entre otras, por la mediocridad, cuando no ineptitud, de sus adversarios políticos, pero existe una razón que nos parece fundamental para comprender, motivar, la anterior afirmación: Rajoy, además de ser un excelente gestor, se ha convertido en un verdadero político de Estado, de ahí que como buen demócrata se apoye siempre en el imperio de la Ley, lo que no obsta para que con el tiempo haya conseguido tener más talante y cintura política.

Los diversos líderes europeos están confirmando sin lugar a dudas un explícito reconocimiento a su homólogo español, lo que viene a evidenciar que no le ningunean como ocurrió con su antecesor, el señor Zapatero.

Indudablemente, la corrupción ha hecho mucho daño al PP, sobre todo la corruptela y deshonestidad de dicho partido en Valencia, pero no hay que olvidar que toda la trama Gürtel se gestó, creció y extendió sus tentáculos por media España en los tiempos en los que Aznar, ocupaba despacho presidencial en Moncloa y en el tiempo en el que muchos de sus lugartenientes (Cascos, Ruiz Gallardón, Mayor Oreja…) dirigían el partido a su imagen y semejanza. Luego no tiene solo Rajoy que dar las explicaciones de todas aquellas tropelías ¿Y Aznar?. Al menos, debiera dejar de ir pregonando las posibles sombras del PP actual y comportarse con el respeto y la lealtad debidos.

Rivera pudiera ser que sea clave para que el futuro Gobierno de la nación continúe en las manos del que legítimamente va a ganar las elecciones, si las encuestas aciertan con realidad supina, pues parece que las encuestas en vez de ser el verdadero barómetro de lo que pudiera suceder se están convirtiendo en el instrumento más sólido para crear un estado de opinión. Es sofocante el número de encuestas que se realizan casi a diario con lo que pierden su genuino objetivo.

Rivera debe recordar que es un advenedizo en la política y no el gallo del corral de la cosa pública. Debe aclararse, pues su intencionada ambigüedad puede que le pase factura si un día consolida su partido y espera dirigir nuestro país.

Así las cosas, comprobamos que A. Mas no ceja en su empeño de pactar con los radicales de la CUP para mantenerse como un títere en la dirección de la Generalitat. Ahora bien si los de la CUP le apoyan, serán junto a los de ERC cómplices a sabiendas de ocultar y mantener sine die la corrupción institucional en Cataluña. ¿Es ese el nacionalismo que pretenden? ERC está ya sin crédito político alguno y la CUP pudiera estar en término de perderlo también.

Por cierto, cuando el periodista de Onda Cero, señor Alsina, continua comentando en algunos medios aquellos veinte segundos de gloria de Rajoy contestando éste que lo afirmado por el profesional era una disquisición, en absoluto le faltaba razón al líder político.

Por supuesto que era más que una disquisición, un imposible, pues una declaración unilateral de independencia de un parlamento autonómico nunca se podría dar y si así fuese sería nula de pleno derecho, papel mojado, y los catalanes seguirían como españoles con su nacionalidad. Solo en el supuesto de una reforma constitucional aprobada por la totalidad de los ciudadanos de nuestro país hará posible que una Comunidad autónoma pudiera independizarse de España. En ese caso, previa la modificación de los textos legales sobre la nacionalidad, los catalanes perderían la nacionalidad española.

En fin, las urnas tienen la palabra y la confrontación está servida. Más que nunca, la campaña electoral que se nos avecina ha de estar presidida por la claridad, esto es, que se den explicaciones sobre los proyectos que cada formación ha de llevar. En gran medida, el PP, con su quehacer diario, está exponiendo el recorrido de su política que, terminada la legislatura, creemos sinceramente que tiene muchas más luces que sombras.

Corresponde a otras formaciones no hacer campaña a cara de perro sino bajar al ruedo, torear y que sus promesas no queden en el limbo de los sueños imposibles.

De cualquier forma, el PP sigue siendo una apuesta segura.

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