Las ideas propuestas y expuestas por Ortega

¿Nueva política?

Yo sostengo un punto de vista más duro, como juicio del pasado, pero más optimista en lo que afecta al porvenir

¿Nueva política?
José Ortega y Gasset. PD

Toda una España ―con sus gobernantes y sus gobernados―, con sus abusos y sus usos, está acabando de morir

Antes, durante y después de la última campaña electoral, mucho han hablado algunos políticos de la «nueva política» contraponiéndola a la que se califica y se tiene por «vieja».

Sabemos que son los integrantes de los partidos nuevos o emergentes quienes utilizan la expresión y cuál es su propósito al hacerlo.

A quienes pudieran presentar o considerar como una novedad tanto sus términos como su significado, convendrá recordar que, el día 23 de marzo de 1914, José Ortega y Gasset pronunció la resonante conferencia «Vieja y nueva política» en el teatro de la Comedia de Madrid, en las vísperas del inicio de una legislatura por y con unos partidos que bien «podrían considerarse como continuación de cualesquiera de las Cortes de 1875 acá».

Nada más comenzar a hablar, el catedrático de Metafísica afirma no dirigirse a la audiencia a título individual o personal sino «en nombre de la Liga de Educación Política Española». (La conferencia fue en realidad el acto, el primero y único, de su presentación en sociedad.)

Esta asociación había sido fundada en el otoño del año anterior, diferenciada y distinguiéndose de los anquilosados partidos políticos convencionales, como un movimiento de carácter pedagógico, cultural y político, que aspiraba a intervenir en la sociedad española con renovadas propuestas de modernización y mejora, dinamismo y europeización.

Al entender que la política incluye todos los principios de socialización, así como las formas de movilidad social, la nueva política ha de diferir de la vieja en que lo prioritario y urgente para ella no es la consecución del poder, sino que lo más importante es el fomento de la vitalidad de la nación y sus miembros conformantes, se esté en el gobierno o en la oposición.

Esta es su nueva orientación política como proyecto y aspiración. Para sus promotores y garantes, preocupados por el porvenir de los particulares y del conjunto de la sociedad, la educación política de los ciudadanos españoles era entendida como «la verdadera educación nacional […] que a la vez cultiva los arranques y los pensamientos», según declaran en el prospecto informativo de la recién nacida agrupación.

Entre las ideas propuestas y expuestas por Ortega en su intervención pública, acaso merezcan destacarse las siguientes: hablar de una nueva política no es aspirar a inventar un nuevo mundo; la misión del verdadero político consiste en declarar «lo que es» y sustituir los tópicos viejos y caducos por fórmulas que, con todo vigor e ilusión, convoquen a una empresa atrayente y mayúscula; la realización colectiva y común de una labor fecunda precisa de pensamientos y sentimientos que hinchen el volumen entero de los corazones y la voluntad decidida de amplios grupos sociales; hay que ampliar el concepto de política y entenderla como actitud histórica para que, en su actuación, se compatibilice el hacer eficaz la maquinaria del Estado y el suscitar un aumento de la vida nacional en lo que es independiente del Estado; sustitución de las fórmulas políticas simplistas y de palabras huecas por una acción política caracterizada por exigir con la misma intensidad ética y derecho, justicia y eficacia.

Estas son algunas, tan sólo unas pocas, de las valiosas sugerencias, apenas enunciadas o aludidas por Ortega en su discurso, que él mismo denomina «simples intuiciones de realidad». Invito y animo, por tanto, a su lectura o relectura y a su detenida consideración. Podrá así comprobarse tanto en lo que se asemeja como en lo que se diferencia nuestro tiempo y su circunstancia histórica del de la generación de 1914, y el porqué de la actualidad del texto orteguiano, la saludable potencia y pintiparada vigencia de su pensamiento.

Permítaseme transcribir unas palabras pronunciadas por Ortega prácticamente al principio de su conferencia. Resultan bien esclarecedoras del proyecto del que es portavoz: «La Liga de Educación Política se propone mover un poco de guerra a esas políticas tejidas exclusivamente de alaridos, y por eso, aun cuando cree que sólo hay política donde intervienen las grandes masas sociales, que sólo para ellas, con ellas y por ellas existe toda política, comienza dirigiéndose primero a aquellas minorías que gozan en la actual organización de la sociedad del privilegio de ser más cultas, más reflexivas, más responsables, y a éstas pide su colaboración para inmediatamente transmitir su entusiasmo, sus pensamientos, su solicitud, su coraje, sobre esas pobres grandes muchedumbres dolientes.»

Terminaré expresando el deseo de que pronto los políticos, todos los políticos genuinos, se pongan manos a la obra en y para pensar, estimar y ejecutar esa auténtica nueva política para nuestros días de la que tan necesitados estamos. Nos va en ello la vida, la vida humana, todas nuestras vidas.
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NOTA.- José Antonio Martínez es doctor en Filosofía y catedrático de Bachillerato.

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