¡MILAGRO!

¡MILAGRO!

Como el Ábalos no hay quien:

Es él lo que se dice una cabeza

Bien amueblada, tan bien

Que sin él, perdería el tren

De su investidura el Sánchez… Es la pieza

Vital para el éxito de su proeza…

 

Y es tanto lo que sabe,

-Además de lo que se cría en su coto-,

Duro, sin que se le trabe

La lengua, es dar jarabe

De palo a todos los que con su voto

No quieren venderle al Sánchez la moto,

 

Para que llegue a la meta

Otra vez de Presidente del Gobierno;

Con látigo, y si la treta

No sirve, con la receta

De un buen consejo, con gesto ahora muy tierno,

Si lo siguen, prometiendo amor eterno;

 

 

Pone en pie su ciencia infusa

Para que al Iglesias, Casado y Rivera,

Saliendo de La Inclusa,

Se les vaya la pelusa

Que tienen del Sánchez, y en esta carrera

A la Moncloa, no le roben la cartera;

 

Rígido, sin ningún gesto,

Cual un enorme monolito de sal,

Para que siga en su puesto

El Sánchez, ha echado el resto,

Como el Ministro Portavoz más cabal

Que haya tenido un Gobierno … Menos mal

 

Que en la densa rueda de prensa que ha dado,

Su enorme mole no haya terminado

Derretida … ¡Milagro!.  ¡Dios sea loado!.

El calor que hace … ¡lo ha salvado!.

 

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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