EL CAMINO DE SANTIAGO

EL CAMINO DE SANTIAGO

 

Para los nuevos españoles de cepa borde,

Hoy el viejo vino de España les sabe amargo;

Como gorrinos criados para el engorde,

Desde cuando la Constitución pasó de largo

Sus años de fuego y de sangre, siguen al borde

De comerse las margaritas tras su letargo;

Con ya de más de veinte siglos que el vino añejo

De Santiago Apóstol les amargue, son su espejo;

 

El Camino de Santiago, hecho con lo cierzos

Y los vientos del Sur, a pie, por piedras y abrojos,

Con muchas jornadas y con muchos esfuerzos,

Par pedir perdón o para espiar enojos,

Por una carretera de asfalto estos escuerzos

Pretenden cambiarlo bajo su nombre de Rojos;

La España Católica, que les huele a clínica,

Están en que sea zona moderna y turística;

 

Aves de rapiña que ahuecan sus plumas,

Y hienas que ríen mientras se sacian con despojos,

Para que las gentes de fe les envuelvan sus brumas,

Que permitan al cuerpo toda clase de antojos,

Hacen, erre que erre, sin parar restas y sumas,

Par hacer valer sus tesis … ¡Joder con los Rojos!;

Si se quitaran de encima tanto interés

En otra España Roja, … ¡no tendrían tanto estrés!;

 

El Camino de Santiago, así como así

No se cambia … y Con este último otrosí,

Ya termino: no hay Rojo cuyo pedigrí

No sea en un bosque frondoso un alhelí,

En un amplio escaparate un maniquí,

O en cualquier parte, cuanto más … ¡algo baladí!;

Pónganse como se pongan, ya con frenesí,

Ya con calma, tal su color … ¡es lo que da de sí!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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