ANVERSO Y REVERSO

ANVERSO Y REVERSO

I

Si tuviera que echarle los tejos

A la Celaá, para conseguir algo,

Porque es una Ministra, ni de lejos:

 

Para ser un héroe sé que no valgo;

Tras una liebre tiesa como el palo

De una escoba, ni podenco ni galgo

 

Hay que corra, porque lo menos malo

Que le puede pasar, por darle coba,

Es perder, además del tiempo, el halo,

 

Que en mi caso puede ser mi joroba,

Que la soporto con mucho más gusto

Que ella el ser Ministra, siendo tan boba;

 

Y como dice la Misa: “es justo

Y necesario”, sin duda alguna,

Levantarle en la plaza un busto,

 

Para recordar que hubo en España una

Ministra, -y en esto tampoco me arrugo-,

Que un tiempo breve, con poca fortuna,

Fue a todas luces … ¡una tarugo!.

 

II

Todas las monedas tienen cara y cruz;

Si en el Gobierno en funciones no es afín

La Ministra Celaá a darnos luz,

 

Pues es la cara a oscuras por el serrín

Del leño viejo, la cruz es la Montero,

Que de hacer muecas no conoce el fin;

 

Cansados de oír su Porompompero,

Que suena bien, pero no dice nada,

Lo mejor es quitarse el sombrero

 

Y echarse una siesta…. Y así, cada

Mochuelo, como Dios manda, a su olivo:

La mejor Montero, boca cerrada,

 

Que deje de tomarnos por el chivo

Expiatorio, y avive el seso,

Pues todas sus cábalas son de archivo,

 

Tan sobadas y de tan poco peso,

Tal como su cuerpo de caña hueca,

De molla escaso y sobrado de hueso;

 

Si algún valor tanto cada mueca

Tuviera como cada argumento,

Habría que hacerle a la clueca

 

De los huevos de oro un monumento,

Que recuerde a una Ministra de Hacienda

De España, que tuvo su momento

De gloria, … ¡aunque nadie lo entienda!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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