Rafael López Charques

La calma antes de la tormenta

La calma antes de la tormenta

Estamos disfrutando actualmente del que posiblemente muchos consideran el mes estival por excelencia. Tiempo que durante el resto del año se recuerda, se añora y se desea que vuelva pronto.

Durante este período se descansa del trabajo, aunque a algunos el que realizaron durante el año no les haya agotado, ni mucho menos. También se viaja, si se tiene dinero, por lo que pueden hacerlo tan solo los que disponen de medios económicos, pues el Estado no paga las vacaciones a todo el mundo.

Curiosamente este año está siendo bastante tranquilo, políticamente hablando, habida cuenta de las circunstancias en que nos encontramos. Nuestros políticos están viajando o disfrutando de sus me merecidas vacaciones, algo que les agradecemos pues así nos dejan tranquilos, dado que al fin y al cabo generalmente nos utilizan en su interés, y les traen sin cuidado lo que deseamos,

Actualmente estamos pues en un período de calma, pero creemos que en verdad es “la calma antes de la tormenta”, que vendrá el próximo mes. Lo peor es que seguramente nos vamos a encontrar igual que hace unos meses, pues como decía un importante político, ya fallecido, “lo que no se resuelve antes del verano, no se resuelve después de verano”

Las posibilidades, como hemos comentado en otras reflexiones, son varias, pero por desgracia, ninguna buena para el país, por lo que podemos estar contentos si resulta la menos mala. Lo triste es que los que más vamos a sufrir las consecuencias de este berenjenal, en que nos han metido los político, somos los menos responsables, los ciudadanos de a pié.

La primera conclusión a sacar es que el país, y en consecuencia el pueblo, es lo que menos importa, por regla general, a la clase política. Aunque se desgañiten prometiéndonos “el oro y el moro”, bien sabemos todos que “obras son amores y no buenas razones”

Estamos desde hace cuatro meses en una situación de interinidad, que provoca importantes problemas para el país, pero parece que da igual. Ante todo son las “merecidas” vacaciones, los problemas pueden esperar. Ahora bien, esto no se lo diga a muchos políticos, que lo acusarán de querer desestabilizar el sistema, algunos puede que incluso de traidores a la Patria.

Los hay que mantienen que para que la situación actual no se repita, hay que cambiar el artículo noveno de la Constitución. Creemos que están muy equivocados. Para que no vuelva a pasar lo de ahora, quienes deben cambiar son ellos, todos en general.

Los políticos son, y así se autodefinen, servidores del Estado, es decir, del pueblo. Esto será en teoría, en la práctica están demostrando que son ante todo y sobre todo, defensores de sus interesas tanto individuales como de partido, y así, no nos engañemos, no vamos a ninguna parte.

España reúne las condiciones suficientes para ser unos lo los países punteros del mundo. Las cualidades de sus habitantes, su potencial humano es incuestionable. Sin embrago es lo que es, nos guste o no. ¿Quiénes son los responsables de la situación? Sencillamente los políticos en general, aunque hay honrosas excepciones, todo hay que decirlo. Mientras que los padres de la patria actúen como lo están haciendo, creyendo que el país es su finca particular, y por lo tanto debe estar a su servicio, no vamos a ninguna parte. Señoras y señores, que en esto no hay distinción de género, déjense su batallitas particulares y trabajen juntos en la tarea de poner a nuestro país en el lugar que le corresponde, todos los ciudadanos se lo agradecerán y ustedes estarán cumpliendo con lo que les prometieron cuando les pidieron sus votos

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