SU HORA

 

Ya lo hice: el Congreso

Ya lo comparé, tiempo ha, con una escuela

Y un pesebre, donde eso,

Que se llaman, por su peso

Político, ¡Diputados!, se dan suela

A placer para ganarse la habichuela;

 

Algo por lo menos se hace:

El “y tú más” lo convierten en el foro

En el “requiescat in pace”,

Que a acémila que no pace

Le cuelgan al instante, … como el oro

Le quitan a quienes no están al loro;

 

Pero el estéril Senado

Sólo puede compararse a un ejido,

Donde nada hace el ganado,

Pues hierba que haya brotado,

El Congreso, segándola acto seguido,

La verdad es que … lo tiene aburrido;

 

 

No hay ley que el Senado

Le haya devuelto, sin que el Congreso

De nuevo la haya aprobado,

Según lo reglamentado,

Quitándose de la boca este hueso

Y dándoselas al Senado con queso;

 

Sea cual sea la encuesta,

Que no sirve para nada, es cosa cierta:

Que el Senado vaya cuesta

Arriba siempre, nos cuesta

Una pasta gansa, sin darle puerta,

O, cuando no, dejándolo en vía muerta;

 

Lo de hacer senador o senadora

A quien en otra parte nadie le dora

La píldora, … ¡mal si no le llega su hora!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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