UN MONUMENTO

UN MONUMENTO

Jamás he oído yo a nadie mentir tanto

Como al Sánchez, que no miente cuando se equivoca;

Se puede hacer camino con él si a cal y canto

 

Y con siete llaves tiene cerrada la boca;

Con las elecciones, como le da a la sin hueso

Vía ancha, el tener que oírlo causa espanto;

 

Y si encima que nos las quiera dar con queso,

¡coño!, ya es para mear y no echar gota;

Me da a mí y se bien porqué todo eso

 

Es porque no es tonto y se huele la derrota;

Pero doctor cum fraude que es, disimula,

A su propia mentira haciéndole la pelota;

 

Con ella lo que siente el Sánchez ya es gula,

El más sabroso de los pecados capitales,

Que, para saborearlo, hasta compra la Bula,

 

Aunque ser ateo no es el peor de sus males:

El peor para él es que lo echen de la Moncloa

Los votos, por estimar que no está en sus cabales;

 

Puede que entonces, para mayor honra y loa

De su persona, tenga que bailar con la más fea,

Y algún listo le eche en cara su cara de anchoa;

 

Si toda su vida ha sido una verborrea,

Cuando no falsa, hueca; si tiene un momento

De lucidez y no miente, será una tarea

De los españoles levantarle un monumento

Po mor a la Memoria Histórica …¡Así sea!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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