LA MEMORIA HISTÓRICA

LA MEMORIA HISTÓRICA

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Con los muertos no se vive;

En cualquier caso son solo un recuerdo;

Quien con él cree que revive,

Es porque está en el declive

De la vida; con lo cual o es un lerdo,

O si, con su carne se nutre, es un cerdo;

 

Si descansan en la alcoba

De nuestra inquieta memoria los muertos,

Despertarlos con la escoba,

Tanto como el darles coba,

Es querer que la arena de los desiertos

Se convierta sin más en fértiles huertos;

 

Querer hacer nuestra guerra

De cada día con pólvora mojada,

Tanto al héroe aterra,

Como se echa cuerpo a tierra

El cobarde … Cuanto menos, ¡casi nada!,

Es plantar árboles en tierra quemada;

 

Que los muertos no son trastos

Arrimados en el desván del olvido,

Cierto … Mas tampoco pastos

Para individuos nefastos,

Que se alimentan con su enorme surtido,

Como buitres de palomas en su nido;

 

Visto qué pasa con ellos,

Como en el Entierro del Conde de Orgaz,

Alumbrarnos con los bellos

Y continuos destellos

De su memoria, mejor para solaz,

Suyo y nuestro, … ¡dejarlos vivir en paz!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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