FIN DE AÑO

FIN DE AÑO

 

 

I. YA NONAGENARIO

 

Cuando ya por la edad se pasa de todo,

Resulta que la Política es el modo

De matar el tiempo sintiéndose a gusto;

Es tal que un circo donde no son escasos,

Sino en el que más abundan los payasos,

Y todo es jolgorio, incluso algún susto,

Si encogido el ánimo una miaja,

Al ver que era una broma, uno se relaja;

 

Mas si los Políticos, cambiando de marcha,

Se echan a andar por los caminos de escarcha,

Para hacerse con el Poder a toda costa,

Ya la Política no es algodón en rama,

Sino todo lo contrario, ya es un drama,

En el que todo está mal hecho a posta,

En el que todo se halla patas arriba,

Y en el que se acaba diciendo: ¡aquí no hay quien viva!;

 

O sea: la Política no es mala cosa,

Azul, naranja, verde, morada o rosa;

Son los Políticos, engendros del diablo,

Que en vez de en la Moncloa a toda pasta,

Donde mejor está toda esta casta,

Da igual en una pocilga que en un establo;

La Política, que no deja de ser un tema

Vital, quien la prostituye sea anatema;

 

Ya nonagenario, claro que no me ando

Por las ramas: los Políticos de hoy cuando

Solo hacen el payaso, o a la chita callando

Se están echando al degüello, -meando

Me voy de risa-, o, en su caso, temblando

Estoy si el Sánchez y el Iglesias con ese bando

De ERC y Bildu se hacen con el mando:

¡Otro treinta y seis con un Gobierno nefando!.

 

II. LOS RECUERDOS

 

Recordar es el premio que nos toca,

Cuando estamos llegando a la meta

En la carrera a la que nos reta

 

La vida, con mucha suerte o con poca:

Para unos, ¡coño!, una bicoca,

Y a otros bien que nos hace la puñeta;

 

Por ir matando el tiempo la treta

Me he buscado de tomar una copa

De champán burbujeante, o una sopa

Caliente con mis recuerdos de asceta

 

En este caso y en aquel del jeta

A quien le ha ido la vida viento en popa…

¡Joder con  los recuerdos, vaya tropa!;

Los míos son… ¡los de un aprendiz de poeta!.

 

III. EPITAFIO

 

De todo estuve falto,

Anduve siempre errabundo,

Nada dejé en este mundo

Cuando al otro di el salto;

Ni erial hice fecundo,

Ni amarré barco a la rada,

Ni en mi vida a una albada,

Ni a un ocaso puse luces:

Anduve siempre de bruces;

En resumen: no hice nada;

 

Si corren por ahí unos versos

Que dicen que yo escribí,

Nada más lejos de mí;

Fueron otros universos

En los que yo me metí,

Cuando sin calzón ni blusa,

Busqué aliviar mi gusa

Para ser famoso un día,

Y de esta inútil porfía,

Se aprovechó mi musa;

 

Ni agua llevó mi río,

Ni di un palo al agua,

Ni vestí calzón ni enagua,

Ni de amores tuve un lío,

Que atizara la fragua

De quien seguro nació

Y de este mundo salió

Para, ni sabio ni zafio,

Escribir este epitafio:

¡Nunca supe quien fui yo!.

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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