CARBÓN Y ORO, INCIENSO Y MIRRA

CARBÓN Y ORO, INCIENSO Y MIRRA

 

 

I

Como en los vertederos las aves carroñeras,

En la Política sobreabundan los Rojos,

Tal como los escarabajos en las praderas

Y en los semilleros y en las trojes los gorgojos;

En el lenguaje de la calle unos horteras,

Tal cual cría cuervos y te sacarán los ojos;

En España, de Norte a Sur y de Este a Oeste,

Visto lo que han hecho y lo que piensan: ¡la peste!.

 

De esta epidemia, que asoló España,

Del pasado siglo de los treinta en la época,

Ya nonagenario, me queda más de una secuela:

Porque había sido monaguillo, la saña

Con la que los Rojos en la cola de la sémola

Me trataban, como igualmente en la escuela:

Una ración para toda la familia dos días,

Y compartir pupitre con dos o con tres crías.

 

Sí, lista Lastra, a la Dictadura de Franco,

Yo, según usted clama, pondré negro sobre blanco,

Si los Rojos, tan buenas personas todos ellos,

También transcurridos más de cuarenta años,

Condenan lo que usted calla con muchos redaños,

Sus asesinatos, sin ir más lejos, en Paracuellos;

Sepa que frente a lo que usted ha oído o leído,

Está lo que yo digo, pues yo lo he vivido.

 

De los dos Pilares de la Patria, en la Milicia

Ni para soldado raso tiene pericia,

Ni en Religión, para una hermana novicia

Vale … ¡Hasta tal punto su Política la envicia!.

 

II

 

En vez de sátiras debieran ser loas

Lo que vengo escribiendo cada día;

De éstas, la quinta al de las anchoas,

 

Si a Revilla, quien, con gran valentía,

Al Pedro Sánchez, que, al entrarle ganas,

Lo ha mandado a cagar a la vía;

 

Espero que no sea otro cantamañanas,

Como los cuatro anteriores loados,

Que sin excepción me han salido ranas;

 

El último y el de los más sonados,

El del manchego enano García-Page,

Quien, firme ante los tornados

 

De una Investidura de escaso bagaje,

En cuanto el viendo le ha soplado de cara,

Cuerpo a tierra con todo su equipaje;

 

Es por lo que no escribo loas, pues clara

Es la consecuencia: si no corta, larga

Cada una, en vez de premio, una tara;

 

Alto y claro: una experiencia amarga;

Quien a un Político aplaude, sabe

Que en vez de un suma cum laude, una carga;

 

Por eso confieso que en mí no cabe

Ni media docena de elogios, pero sí

Más de cuatro mil, sin que por ahora acabe,

 

Ditirambos, un auténtico potosí

De mi fiel andadura por la Política,

Que un día sí y al otro también sí,

La someto sin duelo a una cruel crítica,

Porque mis Reyes Magos sean así.

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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