PRESENTE Y FUTURO

PRESENTE Y FUTURO

I

Si los días tuvieran más de veinticuatro horas,

Su espacio el coronavirus lo ocuparía

Con sus muertos en residencias y hospitales;

Nos quedan aún por amanecer muchas auroras

Para abatirlo, y de esta terrible agonía

Que nos invade, cesen sus potencias mortales;

No me duelen prendas en pedir horca y soga

Para quienes, por dominar el mundo, está en boga;

 

El Gobierno, que en previsión no es ningún portento,

Tal como agua pasada no mueve molino,

De la estabilización está dando pasos

Firmes a la desescalada, en un intento,

Otro más, de, llenando de baches su camino,

Convertir las próximas auroras en ocasos;

Si no conociéramos el percal, punto en boca,

Pues esta vez creeríamos que no nos equivoca;

 

Ya el único postigo que a la esperanza

Le abrimos es, como no aparece el Presidente,

Los Ministros suponemos que no mientan tanto;

Y si nos dicen que el coronavirus ya no avanza,

Y, como lo mejor es al enemigo puente

De plata, el Gobierno, tal como en Lepanto,

Le ha puesto a esta pandemia mar abierto,

Lo que desde luego aplaudiremos de ser cierto;

 

De momento, como sus antecedentes vuelta

De hoja no tienen, y el daño ya está hecho,

Sus augurios quien más quien menos los pone en duda;

Sabiendo que en el Gobierno quien ata y suelta

Las riendas del Poder tan solo en su provecho,

Es Unidas Podemos, poco amigos de Buda,

Si con el coronavirus no sacan tajada,

Su apoyo al Gobierno …. ¡quedará en nada!.

II

Cuando del campo hablamos,

Aunque expertos no seamos,

Qué es un secano y un huerto,

Que lo sabemos es cierto;

Pero si a un Rojo se lo preguntamos,

Como no los distingue, se hace el muerto;

 

Tocante a la agricultura,

Escasa es su cultura;

En los campos su estancia

Es siempre a larga distancia;

Lo de en el surco doblar la cintura,

Sus azadas son ignorancia y vagancia;

 

Todo espinas y rosas

Ni una; Y en otro orden de cosas,

En el taller y oficina,

Y en cualquier plaza y esquina,

Lo de los Rojos son millones de fosas,

Y, cuando no, de los pueblos la ruina;

 

Hoy ya en su democracia,

El lagar miseria escancia;

A quien del progreso el ojo,

Ellos ponen el cerrojo;

Perogrullo dixit: no hay mayor desgracia

Que tener un pariente o amigo, Rojo;

 

Y cierro este abanico

Sin haber llegado al pico

De tanta y tanta cochambre

Que nos arroja el enjambre

De Rojos … Señor Iglesias: ¡usted, rico!;

Y yo en el Paro, … ¡incluso pasando hambre!.

 

 

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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