Santiago Rubio Torrente

Santiago Rubio Torrente: «El gran error es el propio Pedro Sánchez»

Santiago Rubio Torrente: "El gran error es el propio Pedro Sánchez"

Lamentablemente, el pasado 25 de abril de 2020 tuvimos una nueva oportunidad de ver a un Pedro Sánchez completamente desdibujado, desbordado por la situación y cuya única preocupación es la de mantener el sillón de la Moncloa a cualquier precio.

En su intervención, nuestro jefe del ejecutivo, al que nos vendieron como flamante nuevo líder de toda la izquierda europea, se vio obligado a retrasar dos semanas la tan necesaria desescalada por su ineptitud para la compra de tests y ante la posibilidad de un repunte que haría fracasar todo el esfuerzo realizado por todos. Además, le vimos incapaz de precisar alguna medida de índole económico, no consiguiendo esclarecer ninguna de las cuestiones sobre la situación económica post-covid19 que se plantean sus conciudadanos, cada vez más concienciados con la dimensión del problema que se nos avecina.

En contraposición a esta imagen de absoluta impotencia, tenemos a un vicepresidente segundo anunciando, día sí y día también, medidas de todo tipo de forma unilateral, extralimitándose de sus funciones y que, a pesar de ser desmentidas en primer término por los ministros de corte más socialdemócrata, termina imponiendo como programa de gobierno. Y lo peor de todo para la imagen de nuestro presidente, el señor Pablo Iglesias no trata de ocultar estas desavenencias entre los miembros del ejecutivo, al revés, sin ningún pudor, trata de capitalizarlas y rentabilizarlas.

Un vicepresidente segundo que, amparándose en la libertad de expresión y obviando que es un cargo público y que por lo tanto en sus intervenciones debe primar el respeto institucional, ataca impunemente a las demás instituciones del estado, mientras Pedro Sánchez permanece callado. ¿Se imaginan por un momento que es lo que estaría ocurriendo si hubiera sido el Rey o un general, haciendo uso de su libertad de expresión, el que hubiera criticado a Pablo Iglesias?

Qué lejos queda aquel momento en el que Pedro Sánchez, a través de sus medios afines, alardeaba de su privilegiada inteligencia al haber logrado diluir a Podemos en su ejecutivo, dándole solamente 5 ministerios de los considerados menores, entre un total de 22.

La realidad es muy tozuda y ha tardado muy poco tiempo en demostrar el gran error que cometió nuestro ególatra presidente cuando renunció, al día siguiente de haberse celebrado las elecciones generales, a la posibilidad de llegar a cualquier tipo de acuerdo con los partidos de corte constitucionalista. Su extrema debilidad junto con su exacerbado deseo de poder nos deja en una posición muy complicada ya que, a pesar de lo que Pedro Sánchez vislumbrara en su universo paralelo al ganar las elecciones, el verdadero líder de este gobierno es, sin lugar a dudas, Pablo Iglesias. Un Pablo Iglesias que nunca ha dejado de considerarse comunista, aunque en los debates televisivos de la campaña electoral lo obviara cuando se le interpelara al respecto, y cuyos objetivos finales son conocidos por todos ya que jamás ha tratado de ocultarlos o matizarlos a pesar del blanqueamiento que ha sufrido su imagen gracias a los medios afines al gobierno Sanchista.

Pedro Sánchez ha puesto al lobo al cuidado de las ovejas y el lobo, obviamente, está encantado con esta posibilidad.

Los populistas, tanto los de derechas como los de izquierdas, siempre han tratado de alcanzar el poder poniendo en marcha “pseudo-revoluciones” en las que ellos siempre toman el papel de representantes de la voz del pueblo oprimido, eso sí, no permitiendo que ese pueblo se exprese por sí mismo, obviamente. Para lograr imponer sus tesis necesitan 3 ingredientes principales, una fuerte crisis económica, el control de la publicidad y un culpable fácilmente identificable frente al que poder hacer frente común.

En este caso, la crisis económica la tenemos asegurada gracias a la gran gestión realizada por nuestro gobierno y Pedro Sánchez, además, ya se ha encargado de darle a Podemos el control de todos los medios de comunicación públicos y gran parte de los privados, por lo que solamente les faltaría el tercer ingrediente, identificar al culpable, para tener completa su receta revolucionaria y parece que Pablo Iglesias ya lo tiene claro, como buen comunista señala a la empresa privada.

En estas circunstancias cobran sentido las reiteradas manifestaciones de Pablo Iglesias culpando de la tragedia ocurrida en hospitales y residencias a la existencia de medios privados y las numerosas llamadas a la intervención de empresas.

El ejemplo más llamativo de esta estrategia son las manifestaciones realizadas la semana pasada por el vicepresidente segundo como responsable máximo de la gestión de la crisis sanitaria en las residencias de mayores. Pablo Iglesias cuestionado sobre la elevada tasa de mortalidad que se ha producido en estas instituciones, sin ningún rubor y sin un ápice de autocrítica, afirmaba que se debe replantear la titularidad privada de alguno de estos centros, obviando de esta manera que el número de fallecidos es igual, o en algunos casos superior, en las residencias de titularidad pública y evitando hacer mención al verdadero problema al que se han tenido que enfrentar el personal que estaban a cargo de nuestros mayores, la falta de medicamentos y la imposibilidad de trasladar a sus residentes a los hospitales.  El señor Iglesias ya ha identificado su objetivo y no va a permitir que la realidad le arruine un buen argumentario.

Podemos está construyendo su “verdad” y poniendo las bases de su “revolución” y a nadie en el PSOE parece preocuparle salvo a algunos antiguos dirigentes (Felipe González, Corcuera, etc…).

Afortunadamente se está a tiempo de revertir esta situación, pero será necesario que la rama socialdemócrata del PSOE asuma su responsabilidad y rompa la disciplina de partido. Deben tener en cuenta que el enfrentamiento entre ambos bandos del Consejo de Ministros es inevitable ya que en un corto periodo de tiempo va a ser necesario encarar una negociación con nuestros socios de la UE para que nos faciliten la ayuda económica que va a ser necesaria para reflotar nuestro país, pero esta ayuda no va a ser ni gratuita, ni incondicional. Que se lo digan a José Luis Rodríguez Zapatero en 2010. Obviamente la UE va a exigir una serie de recortes y va a vetar algunas medidas estrella de Podemos como la renta mínima universal y estas condiciones no van a poder ser asumidas por el socio de los socialistas en el gobierno. Al revés, seguramente su negativa y la consecuente ruptura del gobierno sea aprovechada para erigirse como adalides y protectores de los derechos del pueblo, tildando a los socialistas como traidores, como ya hicieron con el mismo Zapatero.

Quiero aprovechar estas líneas para hacer un llamamiento a esa rama socialdemócrata, aunque silente, aún debe existir en el PSOE, para que, ante esta situación, trate de conformar con el resto de partidos constitucionalistas una alternativa de gobierno lo antes posible con la que se pueda encarar una negociación de ese préstamo desde una base sólida. Cuanto mayor sea la seguridad y la certidumbre que demos a nuestros socios, menores van a ser las imposiciones.

La lealtad a España debe primar a la lealtad al partido.

 

Santiago Rubio Torrente

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

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