Francisco Hernandez: «Carta al Sr. Presidente»

Francisco Hernandez: "Carta al Sr. Presidente"

Querido Presidente, lo de querido es por cuestión de educación, principios y comprensión. Algo de lo que usted carece. Ya en tiempos remotos comencé a trabajar, viendo como las hordas rojas, iban ganando espacio, cuando me di cuenta como tantos otros españoles bien nacidos que, Maese Rajoy no iba por buen camino. Debe de ser que las segundas legislaturas a los peperos no les sientan bien. Y que las televisiones y medio de comunicación, esos a los que el tío del bigote, les dio su espacio por aquello de la libertad de prensa, comenzaron la campaña de acoso y derribo de un gobierno legalmente elegido por el pueblo” llano y sencillo”, como es la inmensa mayoría. Digamos que su gobierno, legal por un golpe de Estado parlamentario y conseguido por las miserables actas logradas con los votos minoritarios de los cancerígenos electos independentista catalanes, o los traidores nacionalista vascos, y aquellos a los que, para conseguir sus actas, fueron legalizados por esos ejemplares de la ley que se denominan jueces para la democracia. Esos con cerca de 10.000 familias destrozadas. Jueces que te suspenden de empleo y sueldo por decirle a un transexual feo, y te aplican un delito de odio. Cuando las coletas disfrutan viendo apalear a la policía, o si una de sus diputadas te desea la muerte a manos de tu propio hijo, o asalta con su almeja y desbocada una capilla, eso no es odio, eso es libertad de expresión.

Si los eruditos griegos, nos enseñaron que la democracia reside en el pueblo, se les olvido decirnos en que parte del pueblo. Porque que en el siglo XXI un puñado de catalanes y otro de vascos, y los televidentes de la secta, que cambian de cadena cuando sale el gorila venezolano, no es posible que nos tengan tan jodidos a la inmensa mayoría. Algún día, tanto el bueno de Isidoro con su mayoría absoluta, o el bigote, se darán cuenta del error cometido, de no ir a una segunda vuelta en las generales. Y que poco podemos esperar del flojo diputado Casado, un novillero, con un Miura de 580 kg. En pleno virus de la Corona.

Yo personalmente comencé a odiar a los comunistas, cuando leí una pequeña parte del manifiesto del vago, gandul y vividor Mark. Si, ese que al igual que el disminuido físico ese del coletas no pagaba a su servicio personal. Y que vino de la Argentina a quitarse el hambre a este país y cursar una carrera con dinero público, para continuar con beca pública y seguir viviendo del dinero público.

Después de un viaje por la América española, y ver las fortunas que habían amasado, la inmensa mayoría de republicanos y exiliados, de la maldita guerra incivil española. Lloraban mucho y añoraban mucho a España, pero vivían como cardenales Jesuitas.
Yo estaría dispuesto a perdonarle todo, su arrogancia, su prepotencia, su chulería y hasta que le llamara a maese Rajoy lo que le llamó.

Le perdono sus reales decretos y los miles de millones que nos cuestan.

Le perdono sus viajes en el avión presidencial con gafitas de chulo de barrio de los 70.

Le perdono que se acueste con el coletas a las 24 horas de las segundas elecciones que nos costaron un pastón, porque usted no podría dormir tranquilo con coletario en el gobierno, incluso después de cambiar el colchón.

Le perdono cuando habla de las diversas sensibilidades y la España nación de naciones.

Le perdono cuando habla de los españoles, cuando de cuarenta millones solo tiene el voto de cinco.

Le perdono que esté sacando lo más inhumano del español, de que volvamos a las dos Españas, a las cunetas, al anticlericalismo.

Le perdono que siga cantando la internacional con el puño cerrado y la hoz y martillo campen por sus gargantas como buen vino tempranillo.

Le perdono los cientos de mentiras con los que nos está regando.

Le perdono que tenga 850 asesores, y coloque a todos los ineptos en correos y paradores y demás empresas públicas.

Le perdono que coloque al coletario en el CNI.

Le perdono que no se ponga un lazo negro por no ofender a los del lazo amarillo.

Le perdono que no declare usted luto nacional.

Le perdono que deje usted tirado a toda la sanidad y policía, guardia civil y militares.

Le perdono que suma usted a España en la mayor crisis económica de los siglos venideros.

Le perdono sus mítines televisivos en los que no dice nada que tenga sentido, más allá que la cruda realidad.

Le perdono que este trayendo material sanitario defectuoso del exterior, cuando el que fabricamos aquí sale hacia al exterior, y aquí pasen semanas y semanas y lo poco que llega lo traen sus compinches a costos desorbitados, pero seguro que nos enteraremos.

Le perdono que un socialdemócrata, progre, economista, doctor de tesis dudosa, que su mayor virtud fue la de tirar tiros al aro. Por cierto, un mediocre.

Aunque el que yo le perdone, debe servir de poco, solo el sentir de un ciudadano más.

Pero de usted gracias, porque usted será el presidente, que cuando le pinten el cuadro para la Cámara baja. A sus pies colocaremos, éste fue el presidente que, durante su mandato, en España, el bicho se llevó por delante a más de 20.000 personas. Y que se quede ahí.

Y si es verdad que España tiene un protocolo contra pandemias desde 2006,
espero y deseo que el tribunal de derechos humanos lo procese a usted y su vicepresidente, como mayor responsable de haber destrozado las vidas de los que lo dieron todo para hacer de esta Nación, un lugar donde poder vivir todo tipo de ideologías incluidas la de los podemitas terroristas de la democracia.

Tres familiares en un sepelio, 30 en un programa de telebasura socialista.

No vale eso, de que, en Francia, Alemania etc..

Pero lo que no le voy a perdonar, es que seres queridos, como un padre, o una madre, se hayan muerto solos en una cama de hospital con el único consuelo del personal sanitario. SOLOS, solos.

Porque usted nos ha confinado durante 45 días ya en casa sin poder ver a nuestros hijos unos y otros sin poder velar a sus seres queridos, tan solo porque usted hizo caso omiso de la OMS. Objetivo no colapsar hospitales, por su arrogancia de no estar preparado. Todos en casa para salvar su culo, porque gastaron el dinero en reales decretos ideológicos y partidistas.

Mientras usted y sus socios campan por doquier, cuando quieren y como quiere.

Es usted un impresentable que lo llevará en su conciencia, laica.

Si es que la tiene.

Gracia señora Esperanza, que habría sido de Madrid si no hubiera hecho usted lo que hizo por la sanidad.

Habría que ver si hubiera sido su padre, el que hubiera tenido que estar en el palacio de hielo y luego lo hubieran incinerado en Lorca, y estuvieran sus cenizas dando vueltas por las diversas nacionalidades.

Es mi opinión, trabajé para que no llegara y llegó, y ahora prometo trabajar para echarlo. Aunque sea apoyando al flojo diputado Casado.

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