DOS Y DOS SON CUATRO

DOS Y DOS SON CUATRO

 

Del coronavirus lo que sabemos que es cierto,

Es que tiene muy mala leche y por donde pasa,

Como el caballo de Atila, lo arrasa todo;

Ni al ama al mercado, ni al hortelano al huerto

Les deja ir, y si tenemos que salir de casa,

Sin miedo a que dé con nosotros no hay modo;

A pesar de los cinco sentidos que tenemos,

No es que no lo vemos, ni siquiera lo olemos;

 

Carecemos del instinto todos los humanos,

Del que están dotados algunos animales,

Que ven el peligro con solo oler el viento;

Nuestra inteligencia está aún en los arcanos

Del conocimiento de la vida … De los males

Que sufrimos, éste es a veces tan virulento,

Que mientras la ciencia no da con alguna vacuna,

La muerte consideración no tiene ninguna;

 

En el problema del número de contagiados,

De muertos y de curados, que las matemáticas

No sirven de nada, hasta el Sánchez lo sabe,

Que los neones del seso los tiene apagados;

Si para enjugar lágrimas de aparentes tácticas

De duelo sirven, valerse de ellas ya es grave;

Los números son lo que son, y menos teatro,

Que por más vueltas que le den, dos y dos son cuatro;

 

Lo triste es que para algún que otro socio,

-El Gobierno lo sabe-, poco dado al ocio,

Simulando ejercer el sagrado sacerdocio

De enterrar a los muertos, … ¡está haciendo un negocio!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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