¡DE PENA!

¡DE PENA!

 

¡Manda huevos! …  Como si todo el año

No hubieran estado de vacaciones,

Además, se cogen las de verano;

Tal es así que nos parece extraño,

Que un Ministro no tenga razones,

Y muchas más que teclas un piano,

Que lo suyo es hablar, -¡menudo invento!-,

Y lo de trabajar no viene a cuento;

 

Pero hay Ministros que ni siquiera eso,

Que en boca cerrada no entran moscas,

Se les conoce por salir en la foto;

Si para algo les sirve la sin hueso,

Es sólo para saborear las roscas

Con almíbar, que amasa con cada voto,

Que, además de extender su hacienda, le otorga

El derecho de llenar su andorga;

 

No obstante, se les agradece el gesto,

Pues a lo que hablan poner oído,

Sus monólogos nos sacan de quicio;

A lo que les preguntan, por supuesto,

Les contestan leyendo de corrido

Lo que tienen escrito, sin resquicio

Alguno que tenga que ver con la pregunta:

Contesta el Ministro, pregunta difunta;

 

Como eslabones de una cadena,

Son diez y medio faroles de una verbena,

Todos invitados a la gran cena

De un Gobierno, que solo se entrena,

En su imprenta, su tele y su antena,

Para ver cómo no cae en barrena,

Si acaso sale de esta cuarentena …

Concluyo: un Gobierno … ¡que da pena!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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