SAN PABLO IGLESIAS

SAN PABLO IGLESIAS

 

Oírle al Iglesias exigiendo decencia

A la Oposición, es de Órdago a Grandes

Con cuatro ases; no es una ocurrencia:

 

Con haber en las cumbres de los Andes,

Cuarenta grados a la sombra, es tal cual;

Si les ves irónico, no te ablandes,

 

Porque, siendo la reencarnación del mal,

Su hipocresía alcanza tales cotas,

Que, si no lo atacas, te sientes fatal;

 

Como se cree que somos idiotas,

Aunque sus trapos sucios le eches en cara,

Acusándote se pone las botas,

 

De los males cuyo huerto él riega y ara;

Maestro calculador de la cosecha,

Como nadie de medir maneja la vara:

 

La de la Izquierda, corta y estrecha,

Para contabilizar los abrojos,

Y ancha y larga la de la Derecha;

 

Mientras que a ésta le saca los ojos,

A la suya la pone en los altares

De sus Iglesias, que de fieles rojos

 

Están a tope y, para agitar los mares

De la ira es su Santo Patrón,

Y en el mejor de sus avatares,

 

Para proteger sus cerdos, San Antón;

De la doblez en tan alto el don

Tiene que, oyéndole largar a su son,

Dan ganas de … ¡pedirle su bendición!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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