Anónimo1000000: «Vuelve a casa por Navidad»

Anónimo1000000: "Vuelve a casa por Navidad"

Vuelve a casa por navidad… y un ¡<<simpático emoticono marrón con ojos saltones y en forma de MIEEEERDA>>! Así que voy a hablarles de todos los que se nos han ido fuera de nuestro país para ganarse la vida (muchos ingenieros, médicos, arquitectos, enfermeros, etc.) —porque así somos en España de generosos que nos gastamos millones en preparar a la mejor generación que hemos producido y luego la mandamos al extranjero para que les arregle la papeleta a otros—, pues de toda esa generación, desde abogados a camareros, desde diplomáticos a limpiadores, desde matemáticos a barrenderos, de ellos les quiero hablar.

Ahora, en estos momentos, se encuentran en esos países repartidos por todo el mundo, sufriendo el Covid como todos, con mayores o menores limitaciones y deseosos de pasar las vacaciones con aquellos familiares y amigos a los que no han visto en más de un año. Y les dicen que tienen que presentarse en el avión con pruebas de PCR hechas en las 72 horas anteriores. En un principio suena razonable. Intentemos impedir que vengan contagiados a nuestro país. Pero como dirían en inglés too Little, too late, muy poco y demasiado tarde, o si prefieren un dicho español: no cierres la puerta cuando ya la yegua se ha escapado.

Es decir, este país que ha mantenido los aeropuertos completamente abiertos hasta en la parte más dura del encierro, en el que todo el mundo se ha meneado de un lugar para otro, desde políticos —que, en un mundo ideal, deberían dar ejemplo— hasta domingueros para irse a la playa. En este país en el que cuando decidieron, por fin, parar la movilidad de la gente, era más fácil irte a Nueva Zelanda que al pueblo o al barrio de al lado porque nunca cerraron ni pusieron ninguna limitación en los aeropuertos.

¿En este país? ¿que no vino más gente de fuera a pasearse con el covid por nuestras calles porque teníamos el encierro, y no precisamente el de los sanfermines, y eran ellos los que tenían miedo de venir aquí? Abramos los ojos. La reducción que hemos tenido de turismo nunca ha sido por el cierre de aeropuertos españoles —que nunca se ha producido—, sino por la reducción de pasajeros debido a encierros y a cuarentenas en los países de salida que obligaron a las compañías aéreas a quitar vuelos.

Pero doy fe que los aeropuertos españoles nunca se cerraron y que se hicieron muchos vuelos de expatriados y de otros, desde países incluso con más contagios que aquí, a los que no se les hicieron ni la prueba del catarro. Si no, recuerden las noticias de esos extranjeros emborrachándose en pleno encierro —y no, repito, no los de sanfermines— que venían de Inglaterra a Ibiza y demás zonas turísticas, porque allí todavía no sabían que ese virus que había por Europa mataba a gente o probablemente porque estaban demasiado borrachos para darse cuenta. Y aquí en España, todo el mundo encerrado en casa, veíamos por las noticias como se pitorreaban de la policía cuando, en primer lugar, nunca se les debió dejar entrar.

Y ahora, por fin, deciden cuidar nuestras fronteras para que no vengan más afectados como diciendo <<el que no ha venido a contagiarnos tiempo ha tenido>>. Y un ¡<<simpático emoticono marrón con ojos saltones y en forma de MIEEEERDA>> como una casa!¡En la campaña <<salvemos el verano>> no les importaba que vinieran turistas con el “covid”, la lepra, la sífilis o el ébola si tenían suficiente dinero para pagarse el vuelo! Y ahora no te dejan volver a casa si no tienes una prueba que es imposible de conseguir en muchos sitios en el tiempo dispuesto. ¡Se creerán que se consigue en el chino de la esquina o en la farmacia más cercana! O que en las clínicas del extranjero no hay que pedir cita como las de aquí y que, de ser así, seguro que eres el único que viaja en Navidad y por lo tanto no habrá colas

Si de verdad quisieran protegernos, harían las pruebas rápidas aquí, en el destino, no un PCR 72 horas antes. En 72 hermosas horas en las que se pueden contagiar: en la clínica mientras esperan los resultados al lado de todos esos que se la están haciendo. Algunos porque tienen sospecha de algo, porque tú no te compras las pruebas del embarazo si no tienes alguna sospecha o te la exigen para irte a casa… Añádele el transporte público de la clínica a casa. Cuando vas a comprar el alcohol, en la fiesta de despedida en la que te vas a beber todo el alcohol comprado, y, en fin, en todos esos momentos que van de esas 72 horas hasta llegar al aeropuerto. Pero allí, en el aeropuerto, también tienen una magnífica oportunidad de contagiarse en las colas para facturar, para embarcar y en el tiempo del viaje.

Así que si la idea es que nuestros compatriotas se dejen un pastizal en clínicas privadas extranjeras, el que ideó esto es un pu/* genio. Pero si, por el contrario, lo que querían era que nuestros paisanos no puedan volver a casa, también son unos pu%º$ cracks, al poner como requisito unas pruebas que suelen tardar las 72 horas, o más, que piden. Te las puedes hacer y te las puedes pagar, ahora que te lleguen dentro del margen de las 72 horas es otro cuento. Si no llegan a tiempo serás el afortunado perdedor de un viaje a casa, de no pasar las vacaciones con tu familia más el dinero de una prueba inútil. Ahora, si te la haces demasiado pronto, ya no está dentro de las 72 horas pedidas así que serás también el afortunado perdedor de tus vacaciones. Pero, y este es un gran pero, si llega a tiempo y está dentro de las 72 horas establecidas, igual te multan también porque no tiene tu DNI, o el nombre de la clínica, u otro de los muchos requisitos que te piden. Y da igual que te la haya hecho la seguridad social del país donde vives y tenga miles de sellos de todos los colores y oficiales.

Así que, en definitiva, ¿quiénes son los afortunados que van a venir a España por Navidad? Pues extranjeros o nacionales con un montón de pasta con la que poder exigir a las clínicas privadas cuándo y cómo quieren su PCR, turistas extranjeros a los que sus países o tour operadores se los pagan para que puedan disfrutar de nuestro maravilloso clima y país cuando allá en el suyo se tendrían que congelar el cv¡o, y no nos olvidemos de los más desfavorecidos: todos los emigrantes que van en patera hacia las Islas Canarias. Así que españolito/a, si quieres volver a casa por Navidad y tu padre no es político o rico, solo te queda comprarte una piragua y remar hacia nuestras costas. Buena suerte, o mejor, un milagro de Navidad.

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