LA TORRE DE BABEL

LA TORRE DE BABEL

 

Nimrod mandó, para llegar al cielo,

Construir la Torre de Babel; Dios

Confundió sus lenguas y fue un fracaso;

El Sánchez, que Nimrod con mayor celo,

De construir otra Babel va en pos,

Con muchísimos años de retraso,

Mutando España, si no hay quien le ajuste

Las cuentas pronto, en un desbarajuste;

 

Viendo el paso que lleva, convertido

En el mejor portavoz de sí mismo,

Cuanto ha dicho y dice de momento,

Él está plenamente convencido

Que donde otros abren un abismo,

Él se erige su propio monumento;

No necesita que nadie le alabe,

Porque de eso él es quien más sabe;

 

Dime de qué presumes y, sin pero

Alguno, de diré de qué careces,

-Dicho popular con filo de hoces,

Que al Sánchez muta en otro Zapatero,-

De quienes, ¡coño!, lo que no son heces,

Son, cada cual, a su manera, coces;

A uno España le causa abatimiento,

Y al otro escuerzo le importa un pimiento;

 

El Sánchez está alcanzando nivel

De Dios y, fiado en su papel,

Espera que le canten, como miel

Sobre hojuelas, lo que cada fiel

En la Iglesia a pulmón sin cuartel:

¡No adoréis a nadie, a nadie más que a él!,

Ignorando lo que le pasó a Luzbel

Y ajeno a lo de … ¡la Torre de Babel!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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