LA SEQUÍA

LA SEQUÍA

Aunque de él no se hable tanto,

Pues decae su incidencia,

Hace acto de presencia

Tal cual es: como el Santo

Patrón de la Contundencia;

No hay lugar por donde pasa,

Que no quede tabla rasa,

Pues en eso de la muerte,

Con más o con menos suerte,

Va como Juan por su casa;

 

No tiene la raza humana

Fauces de perro sabueso,

Y en vez de quitarle el hueso

De la muerte, se afana

En cómo dársela con queso;

Y como en Fuenteovejuna,

0tra vez todos a una,

En vez de un arma de ataque,

Para darle al Covid jaque,

Su defensa es la vacuna;

 

Y ya va siendo ordinario,

Por no saber bien su oficio,

Que todo a beneficio

Acaba de inventario,

Soportando el suplicio

De la muerte cada día;

De los vivos la sequía

Que sufre la humanidad,

El pedir perdón, paz y piedad

A san Covid, … ¡mejor le iría!.

 

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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