En si Libro de la Sabiduría,
Ya el Rey Salomón los llama impíos,
Gente más propensa a desafíos
Que a vivir en paz y santa armonía;
Fue ese tal Marx, perversa arpía,
El que, como quien dice ayer, los bríos
Del mal les inoculó, y, vacíos
De todo bien, esta es la mercancía
De los comunistas, sin más avíos
Que el llamarse ¡Rojos!, y su cruel porfía
Por ver quien causa más escalofríos
Con sus desafueros, que tantos líos
Traman que el seso se nos enfría …
¡Con que haya tantos Rojos todavía!.

